María Águeda Gallardo y otros próceres pamploneses
Una arbitrariedad detonó el movimiento revolucionario de Pamplona, el 4 de julio de 1810. Pocos días antes y con cualquier pretexto, el gobernador Bastús[1] había ordenado la prisión de María Águeda Gallardo, esposa de Juan Antonio Villamizar, y el embargo de sus bienes. Ante el atropello, los parientes y la alta sociedad pamploneses se unieron para derrocar al señor Bastús, hechos en que también se señala la participación de la señora Gabriela Valencia, esposa del señor Fermín Peña.