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Por la cual la Nación y el Congreso de la República se asocian y rinden homenaje al municipio de Pensilvania en el departamento de Caldas, con motivo de la conmemoración de los 150 años de su fundación y se dictan otras disposiciones.

Proverbios por millares. Joyas de la Biblioteca del Colegio del Rosario

La plaga que, hacia 1483, azotó la ciudad de Deventer (Holanda), marcó a Erasmo de dos maneras: se llevó a su madre, a tiempo que dio fin a la educación que allí estaba recibiendo. Del currículo cabe señalar que allí, por primera vez, se enseñaba griego en un nivel inferior al universitario. Así pues, Erasmo conoció las lenguas clásicas en sus días de colegio.

La Summa de Antonino (Joyas de la Biblioteca Antigua del Rosario, VIII)

Antonio Pierozzi, florentino de unos 15 años, ingresó en 1405 a la orden dominicana, en el monasterio de Fiesole, de estricta observancia, siendo su primer candidato. Lo acompañaron al noviciado Fra Angelico y Fra Bartolommeo, que habían de ser grandes artistas. Prior del convento de San Marcos de esa ciudad, fue elevado a la sede arzobispal el 13 de marzo de 1446. Por su decidida acción para atender la plaga de 1448 y el terremoto de 1453, se ganó la estimación de sus feligreses, quienes comenzaron a llamarlo por el diminutivo.

A Roma, de la mano de Francis Wey

Francisco Wey (1812-82) fue un polígrafo francés, natural de Besançon.
Sale de su pueblo a París, donde frecuenta el teatro y comienza a escribir, si bien sobre tiempos pasados, con total desconocimiento del presente. En la capital, se pone bajo la dirección intelectual de un paisano, Carlos Nodier, quien le recomienda entrar en la École des Chartes (1834-7). Dicho instituto estaba empeñado en levantar los archivos paleográficos de la nación, descuidados luego de la Revolución. Conoce a Hugo, con quien comparte la pasión medievalista.

De Cambridge a Marmato: un humanista minero

Cuando don José Eusebio Caro partió al exilio (1850), su familia quedó bajo la tutela de su suegro, don Miguel Tobar. El joven Miguel Antonio no tuvo una educación regular, en una época de constantes cambios de planes de estudio, entrada y salida de los jesuitas, etc. De su abuelo dependió la contratación de institutores particulares, entre quienes estuvo Samuel Start Bond. Caro, de dieciocho años, decide retomar sus lecciones de Inglés con Bond; pero será por breve espacio, pues el profesor se traslada a Antioquia en 1862.
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