Pasar al contenido principal

La felicidad también se cultiva: hábitos, relaciones y propósito para una vida feliz

dia_mundiaL_felicidad_urosario
¿Te has preguntado de dónde viene la felicidad? ¿Es un estado de ánimo, una decisión o una forma de vivir? ¿Cómo nace?

Por Leonardo Palacios, Profesor de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud; y Geraldine Imbett, Gestora de Comunicaciones.

Cada 20 de marzo el mundo conmemora el Día Internacional de la Felicidad, una fecha creada por las Naciones Unidas para reconocer el bienestar y la felicidad como aspiraciones universales de los seres humanos.

Aunque muchas veces se asocia la felicidad con el éxito, el dinero o el reconocimiento social, desde la ciencia y la medicina el concepto es mucho más amplio. La felicidad está profundamente ligada al bienestar emocional, las relaciones humanas y la forma en que construimos nuestra vida cotidiana.

Para Leonardo Palacios, profesor de neurología de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad del Rosario, ser feliz no es simplemente una emoción pasajera, sino una experiencia ligada al bienestar integral.

 
“Desde tiempos muy remotos, la felicidad ha sido considerada el objetivo mismo de la vida. Aristóteles la denominaba el bien supremo”, explica el especialista.
 

Cultivar la felicidad implica desarrollar hábitos que favorezcan el bienestar físico, emocional y social. Entre ellos, el experto destaca prácticas como la actividad física regular, una alimentación equilibrada, dormir bien y fortalecer la vida interior a través de actividades como la meditación, el yoga o la atención plena.

Dormir adecuadamente, por ejemplo, cumple funciones esenciales para el cerebro. Durante el sueño se consolidan los procesos de memoria y el sistema glinfático elimina sustancias potencialmente dañinas para el sistema nervioso.

La importancia de las relaciones

Uno de los factores más determinantes para la felicidad es la calidad de las relaciones humanas.

Diversos estudios científicos han demostrado que las personas que mantienen vínculos cercanos con amigos y familiares tienden a ser más felices, más saludables y a vivir más tiempo.

Uno de los ejemplos más conocidos es el Estudio de Desarrollo Adulto de Harvard, iniciado en 1938, que ha seguido durante décadas la vida de cientos de personas para comprender qué factores influyen en el bienestar.

Sus resultados muestran que el principal predictor de felicidad no es el dinero ni el éxito profesional, sino la calidad de las relaciones personales.

La felicidad también está en los pequeños gestos

Los actos cotidianos de amabilidad también juegan un papel fundamental en el bienestar.

Gestos simples como saludar, sonreír, ayudar a alguien que lo necesita o escuchar con atención pueden generar emociones positivas tanto en quien los recibe como en quien los realiza.

El poeta inglés William Wordsworth lo expresó con claridad: “La mejor parte de la vida de un ser humano son los pequeños actos de amabilidad y amor”.

Vivir el presente

En una sociedad cada vez más acelerada, muchas personas viven atrapadas entre el pasado y el futuro.

Sin embargo, para el profesor Palacios el presente es el único tiempo que realmente poseemos.

“El pasado nos deja aprendizajes y recuerdos. El futuro genera expectativas. Pero lo único que realmente podemos vivir es el aquí y el ahora”, firma el doctor Palacios.

Aprender a disfrutar los momentos cotidianos una conversación, una comida en familia, un paseo o un encuentro con amigos puede ser una de las claves más poderosas para fortalecer el bienestar emocional.

Experiencias que generan felicidad

Otro elemento importante tiene que ver con la forma en que invertimos nuestro tiempo y nuestros recursos.

Aunque adquirir bienes materiales puede generar satisfacción, diferentes estudios muestran que las experiencias compartidas, como viajar, reunirse con amigos o compartir tiempo en familia generan una felicidad más duradera.

Encontrar propósito

Finalmente, el propósito en la vida también influye en el bienestar.

“Tener un propósito es conectar lo que somos con lo que deseamos ser. Da sentido a nuestra existencia y a la forma en que nos relacionamos con los demás”, explica el especialista.

Para el profesor Palacios, valores como el respeto, el cuidado por los demás y el compromiso con hacer el bien pueden convertir el paso por la vida en una experiencia más significativa.

En el Día Mundial de la Felicidad, la ciencia recuerda que la felicidad no depende solo de grandes logros, sino de decisiones y hábitos cotidianos que fortalecen nuestra vida emocional, nuestras relaciones y nuestro sentido de propósito.

Consulta nuestra especialización en Neurología aquí