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Tras un amplio debate, la Corte decidió sacar un fallo inhibitorio, es decir una sentencia en la que el juez pone fin al proceso, pero sin pronunciarse sobre la constitucionalidad de la norma y limitándose analizar porque la demanda no permite una decisión de fondo. El Tribunal afirmó que los defectos encontrados por los demandantes en la norma corresponden con una interpretación en la que se asume que la existencia de deberes que consagra se extienden únicamente a las personas que ejercen la prostitución, y no a las demás parte que intervienen en el negocio de la explotación sexual, sin que la norma diga que así es. La Alta Corte sostuvo que las obligaciones se dirigen al “personal que labora en los establecimientos, inmuebles o lugares donde se ejerce la prostitución”, que creer que esto cobija a quienes ejercen la prostitución es asumir que esta actividad constituye una modalidad de trabajo, y que quienes la realizan son “trabajadores sexuales”, visión que rechaza el magistrado ponente Luis Guillermo Guerrero Pérez en su sentencia. 
 
No obstante, quedan varias situaciones en el tintero. En primer lugar, la implementación de esta decisión, pues como se dijo, se trata de una sentencia inhibitoria y no de un fallo de fondo, situación que puede implicar una imposibilidad para hacer cumplir las reglas allí consagradas y redundar en una revictimización de quienes ejercen esta labor. En segundo lugar, genera grandes inquietudes la postura asumida por la Corte en esta sentencia, de indicar que el trabajo sexual no es una modalidad de trabajo, cuando en el pasado la Corte había sido consistente en señalar que sí podrían ser considerada y amparada como una relación laboral; circunstancia que resulta especialmente preocupante por las garantías y derechos que implica reconocer como trabajadores a quienes ejercen el trabajo sexual.

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Corte Constitucional disminuye su protección a los trabajadores sexuales
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Por Jenny A. Ortiz  
Docente del programa de Psicología
Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud

“Estamos siendo los protagonistas de la reinvención de la educación, pero también de la reinvención de personas con realidades, formas de afrontamiento y experiencias en medio de la crisis, tan diversas como particulares. Somos canalizadores de emociones”.  

Desde que se vislumbró la amenaza para la humanidad que surgía a través de los continentes, muchos cambios han ocurrido en poco tiempo. Las sociedades en general han tomado medidas de distanciamiento social; primero, recomendando limitar los encuentros sociales de determinado número de individuos, y luego,  prohibiendo que el grueso de las personas saliera de sus casas. Las escuelas e instituciones educativas fueron las primeras en cumplir con el aislamiento, ajustando en tiempo récord sus actividades para evitar el desplazamiento  y las aglomeraciones de estudiantes.  

Los órganos locales e internacionales de gestión de la salud han actuado también rápidamente, advirtiendo las consecuencias del incumplimiento de las medidas de distanciamiento para la sociedad y atendiendo a las personas infectadas en la primera línea: en sus casas, en hospitales, en desplazamientos o en laboratorios.

Pero la realidad que nos impuso la presencia de un virus del que sabemos poco, no solo implica la atención a las medidas de prevención del contagio y de tratamiento de este patógeno cuando entra al cuerpo.  

La amenaza de su presencia; la incertidumbre de su avance en las comunidades; el cambio brusco de rutina, y el bombardeo de informaciones de todo tipo, nos ha obligado a replantearnos nuestra naturaleza como especie y como individuos en el día a día. Acciones simples como despertar, estudiar, trabajar, socializar, planear o  recordar, ya no son las mismas, no significan lo mismo, y no las vivimos igual. Estas acciones simples, situaciones  cotidianas, rutinarias, ahora pueden estar cargadas de emocionalidad.  

Esta emocionalidad a veces es positiva. Pensamos en la oportunidad que tenemos de convivir con los seres queridos en casa; pensamos en la salud de la que gozamos, y sentimos esperanza de que el esfuerzo colectivo  tenga efectos pronto. Sentimos orgullo por ver la labor de tantas personas valientes y solidarias.  Pero también, está la emocionalidad negativa. Naturalmente sentimos miedo, rabia, desconcierto y frustración. Ese vaivén nos obliga a vivir el día a día de forma diferente. Nos confronta con la necesidad de la  comprensión  y del dominio de lo emocional, antes de cualquier otra cosa.  

Los docentes, desde clases remotas, pensamos en soluciones para nuestros estudiantes con dificultades para conectarse a través de internet a las lecciones sincrónicas y asincrónicas que tanto tiempo nos toma diseñar. O pensamos en cómo resolver los diferentes problemas que se presentan sesión tras sesión. Luchamos contra las limitaciones de las plataformas y los recursos tecnológicos; nos esforzamos para no perder la información que se queda en los canales virtuales e intentamos a toda costa que sea un distanciamiento físico y no un distanciamiento afectivo.  

Sobre todo, nos preocupamos por la situación familiar de algunos; por la realidad financiera de otros, o por la emergencia de la enfermedad en casos cercanos. Estamos siendo los protagonistas de la reinvención de la educación, pero también de la reinvención de personas con realidades, formas de afrontamiento y experiencias en medio de la crisis, tan diversas como particulares. Somos canalizadores de emociones.  

Desde nuestro quehacer mediado por la internet, creamos formas pedagógicas que también acompañan  emocionalmente  a nuestras alumnas y alumnos, y en extensión a sus familias: somos la primera línea de  procesos emocionales en medio de la crisis.  

Esta primera línea no es para entender el virus, es para recibir los relatos de los estudiantes cuyas familias se enfrentan a la zozobra de convivir con la enfermedad que provoca el virus, porque ellos y ellas mismas o algún familiar está diagnosticado. Estamos recibiendo las emociones cambiantes entre tristeza y euforia de los niños, niñas y jóvenes que quieren avanzar en sus cursos, pero no logran concentrarse; también de quienes se  preguntan  por el sentido de estudiar en tiempos de pandemia. Se preguntan, desde su propio nivel de comprensión,  por el futuro, por las sociedades, por la fragilidad de la vida. La enfermedad, el encierro  y  el  riesgo  de pérdida de empleos, aumenta las tensiones en las relaciones familiares, y la disponibilidad afectiva  para el aprendizaje se desploma. Educadores y educadoras lo notamos de primera mano.  

Estamos en la primera línea de la experiencia emocional de los niños, niñas y jóvenes. No somos indiferentes.  Captamos sus necesidades emocionales al igual que médicos y enfermeras captan signos vitales;  respondemos  con urgencia con los recursos que conocemos, los que tienen nuestras instituciones o los que creamos en medio del proceso.

No solo nuestras clases son un aliciente emocional para que muchos estudiantes continúen dando lo mejor de sí, son también la puerta a través de la cual canalizamos y contenemos emociones; ayudamos a crear formas  de afrontamiento de la situación; trabajamos para mitigar el posible impacto negativo del estrés propio de estos tiempos de crisis. Escuchamos con atención lo que no nos dicen, y les ayudamos a tomar conciencia de lo que estamos viviendo. Los ayudamos a verbalizar y a dar significado a lo que sienten; inspiramos y nos transformamos  con cada día con cada uno de ellos y ellas. Estamos en la primera línea enfrentando, desde lo más humano, el desconcierto que nos trajo la pandemia.

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Semestre Europa

NASPAA Batten Simulation, es un concurso organizado por la Universidad de Virginia, en el que se busca fortalecer el área de conocimiento en políticas públicas. Para ello, realizan una simulación de toma de decisiones que solucione determinadas problemáticas.
 
Este año, el tema central de la competencia fue el transporte público en las ciudades sostenibles, por lo que nuestros rosaristas tuvieron de desempeñar, en tiempo real, distintos roles como alcaldes, comisionados de salud y de transporte, entre otros. Su objetivo era organizar un portafolio de medidas que solucionaran los diferentes problemas de los distritos de la ciudad.
 
Juan Felipe Ladino, economista UR quien actualmente se encuentra cursando las Maestrías en Economía y en Economía de las Políticas Públicas; Laura Manrique, internacionalista y recién graduada como Mágister en Economía de las Políticas Públicas, y Juliana Alvarez Feria y Gabriela Ángel, estudiantes de la Facultad de Estudios Internacionales Políticos y Urbanos, fueron los encargados de representarnos en este importante evento internacional.
 
“Para mí, participar en esta experiencia fue maravilloso, en el sentido en que uno está siempre expuesto en la academia a un área específica, pero estar allí no solo me conectó con muchas culturas, sino también con muchas áreas del conocimiento. Fue una oportunidad para ver problemas desde otro punto de vista”, aseguró Ladino. “Fue interesante poder conocer a otras personas, sus experiencias, formaciones y puntos de vista. Nos fue bien, a todos nos gustó mucho la experiencia, la calidad humana del equipo de trabajo de NASPAA es fenomenal. Me sorprendió en la ceremonia de clausura la explicación del trabajo detrás del simulador que construyeron, una gestión de mucho trabajo, lectura, revisión y tiempo”, agregó Manrique.
 
En la Facultad de Economía, nuestro primer pilar para la Ruta2025, es generar experiencias para nuestros estudiantes garantizando así su desarrollo integral. Por eso, eventos internacionales en los que se puedan poner en práctica las habilidades adquiridas durante la formación académica, toman tanta relevancia. Lo cierto, es que NASPAA es una excelente oportunidad para que nuestros estudiantes de la Maestría en Políticas Públicas, pongan en práctica sus aprendizajes, la simulación incluye múltiples aspectos que las decisiones de política pública deben enfrentar, como la favorabilidad o resistencia de los ciudadanos, los trade-offs asociados a la priorización de alguna medida, los recursos limitados, entre otros.
 
Estamos seguros de que nuestros rosaritas regresaron nuevas ideas, retos por cumplir y pensando en cómo ayudar en sus diferentes entornos. “Personalmente participé en NASPAA 2 años, la duración de mi maestría, y quisiera invitar a las personas que estudian este posgrado a participar en NASPAA Batten Simulation, ya que es una excelente oportunidad para aprender de una manera no convencional elementos de las políticas públicas”, dijó finalmente Laura Manrique.

“Aunque es una competencia, creo que lo más importante que deja NASPAA es esa sensación de haber tomado decisiones en tiempo real, para lo cual hay que prepararse, pensando siempre en la gente”, finalizó Felipe Ladino.

En este concurso, participaron universidades de todo el mundo, por lo que es un orgullo para nosotros como Facultad de Economía, haber estado presentes y poder brindarles esta experiencia a nuestros estudiantes, con el fin de que estén preparados para llegar a trabajar en el sector público y aporten soluciones eficaces y necesarias.

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Libros y denuncias, caucherías en el Putumayo a comienzos del siglo XX

A comienzos del siglo XX, surgieron varias denuncias de los abusos e infracciones de las empresas extractoras de caucho en los territorios de la Amazonia. La esclavitud de las poblaciones indígenas y el irrespeto de los trazados fronterizos fue una situación recurrente en los territorios entre Colombia y Perú, que desencadenaría una guerra binacional en la década de 1930.

Autor: Benjamín Raphael Quesada
Miembro Grupo Mutis
Profesor Principal Facultad de Ciencias Naturales

Mientras el contagio del COVID-19 avanza, con más de 800 000 casos confirmados a la fecha, varios usuarios de los medios de comunicación y redes sociales están señalando signos de progreso ambiental como una perspectiva esperanzadora en medio de la pandemia viral.

Temporalmente, se ha registrado una caída de 25% de emisiones de dióxido de carbono en China durante un periodo de 4 semanas, +85% en días con buena calidad de aire en más de 300 ciudades chinas entre enero y marzo de 2020, una reducción importante de dióxido de nitrógeno (NO2, un contaminante atmosférico resultante de las actividades de transporte y plantas de energía) en todas las ciudades del mundo con medidas de cuarentena. Circulan fotos virales mostrando la naturaleza que retoma sus derechos (delfines en la bahía de Cartagena y su color azul turquesa). Esto nos lleva a reflexionar sobre por lo menos dos aspectos: 1) que estamos viendo solo una cara de la moneda; 2) que es temporal.

En paralelo, el monitoreo y cumplimiento ambiental se reduce. Por ejemplo, a finales de marzo de 2020, la administración Trump permitió a las empresas romper las leyes de contaminación, por lo que que no se enfrentarán a sanciones por contaminar el aire o el agua. En el pasado, durante las grandes recesiones solo hubo pausas en la creciente tendencia de emisiones de gases de efecto invernadero.

Tanto la pandemia COVID-19 como el cambio climático son crisis mundiales con el poder de descarrilar las economías y matar a millones de personas. El impacto del virus ha sido repentino y dramático; en cambio la crisis climática es lenta y constante, aunque no menos mortal. El cambio climático trae falta de alimentos y agua potable, desplazamientos, desaparición de tierras y especies, aumento de plagas o eventos extremos. Tan sólo en Japón, una intensa ola de calor en 2019 provocó más de 100 víctimas mortales y 18.000 ingresos hospitalarios adicionales.

No hay pruebas científicas para afirmar que la deforestación es una causa del surgimiento del coronavirus humano. Sin embargo, la literatura especializada reciente ha mostrado cómo la deforestación puede ser un fuerte impulsor de la transmisión de enfermedades infecciosas. Por ejemplo, científicos estimaron que un aumento del 10% anual en pérdida de bosques provocaba un aumento del 3% en los casos de malaria.

Muchos virus existen inofensivamente con sus animales huéspedes en los bosques, porque los animales han co-evolucionado con ellos. Pero los humanos pueden convertirse en anfitriones involuntarios de patógenos cuando cambian los hábitats de estos animales. Esto explica la sospecha del vínculo entre degradación del hábitat de murciélagos y pangolines en China y el Covid-19, un virus muy parecido al descubierto en estos animales. Se ilustra así otro de los ejemplos de soporte a la vida que ofrecen los bosques: la mitigación de plagas, crucialmente afectado por la deforestación.

Aunque la pandemia del coronavirus es una opción única para reflexionar y pensar el mundo del futuro, es un suspiro de corta duración en cuanto a impactos ambientales. El sistema económico que potencia el cambio climático y la deforestación sigue en pie y sólo cambios estructurales permitirán reducir las amenazas ambientales.

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Deforestación, pandemia y cambio climático
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Bogotá, 17 de Abril de 2020. Recientemente la Corte Constitucional se abstuvo de fallar una demanda de inconstitucionalidad que pretendía que la exoneración que permite a las mujeres trans no prestar el servicio militar, acogiera también a los hombres trans. La Corte encontró que la demanda era “inepta” por no cumplir con los requisitos de forma que se exige a este tipo de demandas.

El Grupo de Acciones Públicas (GAP) de la Universidad del Rosario trabajó durante 3 años en una acción en contra de la misma norma, por lo que al saber de este proceso, le hizo seguimiento. Se encontraron una serie de deficiencias en la demanda relacionadas con la ausencia de ciertos requisitos vitales para un análisis constitucional de fondo y en el proceso se comprobó que la accionante era una estudiante de derecho que presentó la acción como una tarea.

El GAP lamenta, como lo ha hecho la Red Colombiana de Clínicas Jurídicas, las prácticas poco éticas de los docentes que piden a sus estudiantes presentar acciones de inconstitucionalidad como tarea para una clase, lo que trivializa la importancia y alcance de la figura y congestiona el sistema judicial.

El efecto más lamentable recae sobre los grupos vulnerables, que esperan defender sus derechos a través de acciones como esta, pero cuando son ejercidas sin el rigor necesario, realmente terminan afectados, pues la constitucionalidad de una norma no puede volver a ser estudiada si ya existe una sentencia de fondo, lo que impide futuras acciones en contra de leyes que afectan sus derechos.

El GAP invita a las facultades de derecho a revisar que sus actividades académicas y requisitos de grado formen en los futuros abogados un ejercicio responsable y ético de la profesión, que tenga como prioridad la protección de poblaciones vulnerables y enseñe la importancia de hacer un uso serio de las acciones judiciales para no desnaturalizar su alcance.

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Tareas universitarias dejan en jaque a poblaciones vulnerables
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Los incunables de la biblioteca antigua del Rosario (Mayronis)

Título: tomado del encabezamiento (folio 1): Sermones de laudibus sanctorum et dominicales per totum annum cum aliquibus tractatibus utilimis pro predicandi officio preclarissimi sacre theologie doctoris illuminati magistri Francisci de Mayronis ordinis minorum, feliciter incipiunt [Aquí empiezan felizmente los sermones dominicales y en alabanza de los santos, para todo el año.

Por:  Ángela Fernanda Espinosa Aranzales
Profesora Principal de Carrera
EMCS-Universidad del Rosario

 

El quehacer de enfermería va más allá del ámbito hospitalario, en el área de atención primaria, en su labor de enlace entre la comunidad y los servicios de salud, y entre la comunidad y diferentes sectores que pueden apoyar. La enfermería se vale de elementos de comunicación, diálogo, agenciamiento y abogacía que favorecen el cuidado de la salud y promueven el desarrollo individual y comunitario. Para el caso de la atención primaria y comunitaria de la actual pandemia del COVID-19, la enfermería desarrolla un papel de enlace entre:

  • Las indicaciones preventivas y las posibilidades que el medio ofrece. Para esto, el profesional de enfermería recurre al diálogo, la creatividad, la recursividad y la empatía.
  • Las respuestas que las personas tienen ante sus condiciones de salud y las posibilidades que el sistema de salud ofrece para dar atención. En este caso, el profesional de enfermería recurre al conocimiento que tiene de la organización del sistema de salud, a su conocimiento disciplinar y a las habilidades comunicativas para hacer agenciamiento y abogacía en salud.
  • Un problema de salud en la comunidad y los recursos que esta tiene para encontrar soluciones. Aquí, el profesional de enfermería debe conocer la organización gubernamental y las organizaciones comunitarias, y fomentar la participación social a través de la construcción de relaciones basadas en la confianza y el mutuo apoyo.

Cristina Guerra, enfermera que trabaja en promoción y mantenimiento de la salud en una institución de salud de primer nivel de atención del distrito, menciona que su rol desde la Unidad de Atención Primaria para dar respuesta a la comunidad ante la actual pandemia de COVID-19 está centrada en actividades de:

  • Prevención de la enfermedad, protección ante el virus, asesoramiento, educación y orientación al paciente y a su familia sobre medidas de aislamiento: Enlace entre el sujeto de cuidado y las indicaciones de prevención y tratamiento.
  • Detección de signos de alarma y complicaciones en pro de favorecer el cuidado oportuno de la persona que acude a la Unidad Primaria de Atención: Enlace entre el sujeto de cuidado y las indicaciones de prevención y tratamiento.
  • Adopción de nuevas actividades en salud requeridas para hacer frente a la pandemia: Enlace entre las demandas actuales de la pandemia y las condiciones existentes en la Unidad Primaria de Atención.
  • Comunicación con el paciente y su familia para favorecer la comprensión y adopción de las medidas de aislamiento: Enlace entre el sujeto de cuidado, el equipo de salud y las indicaciones terapéuticas.
  • Autocuidado y protección profesional con base en los recursos disponibles.  

La enfermera Guerra, frente a la actual pandemia en el nivel de atención primaria, invita a los profesionales y estudiantes de enfermería a que:

  • Se actualicen de forma continua para tener claridad de la actual situación en medio de la incertidumbre.  
  • Tomen decisiones con el apoyo del equipo interdisciplinario.
  • Planifiquen diariamente sus actividades.
  • Evalúen día a día los resultados, con el fin de establecer canales necesarios para un mejoramiento continuo.
  • Brinden un cuidado humanizado en todo momento.

Por su parte, Luz Dary Velandia Cetina, representante legal de la Fundación Trabajando Para Una Vida Digna, FUNTRAVIDI líder comunitaria quien trabaja con diferentes miembros del equipo de salud, menciona que la comunidad del Codito se encuentra muy afectada por la situación. Velandia asegura que, en su gran mayoría, son trabajadores informales (obreros, vendedores ambulantes, conductores de rutas escolares, monitoras, entre otros). La situación económica cada vez es más difícil sin el apoyo prometido a través de los medios, por lo que suplir las necesidades básicas cada día se torna más difícil.  

Los adultos mayores, al no poder salir, cuentan con un acceso más restringido a alimentos y medicamentos. La líder Velandia siempre ha tenido como lema: servir y ayudar, y en la actual pandemia afirma que todos somos iguales, que nos necesitamos y que es momento de unirnos y salir adelante juntos. Para ella, en la comunidad se requiere además de la solidaridad y de un apoyo económico, moral y psicológico.

Martha*, otra líder comunitaria, refuerza lo mencionado por Luz Dary. Para ella, la preocupación por la situación económica ha aumentado la tensión en las relaciones familiares, la seguridad alimentaria está seriamente afectada y las personas no están acudiendo a los servicios de salud cuando requieren atención por causas diferentes al virus, por miedo al contagio o porque no tienen los recursos para poder movilizarse. En su comunicación diaria con las familias, le han comentado que los niños no han podido tomar las clases virtuales porque en sus casas carecen de servicios de internet.

Asimismo, otros grupos de familias mencionan que deben comprar agua porque no hay para el consumo. En la mayoría de los sectores no se están respetando las normas de cuarentena y la inseguridad ha aumentado. Martha* indica que se deben desarrollar temas educativos con la comunidad acerca del proyecto de vida, derechos reproductivos, autoestima, vínculos afectivos, métodos de planificación, signos de alarma y accidentes en el hogar. Menciona que sería ideal una línea gratuita en las que las familias se pudieran comunicar con el personal de salud para recibir orientación acerca de las contingencias ante la actual pandemia. También, dice que se requiere de un servicio gratuito para visitar a personas de bajos recursos en caso de emergencia o centros médicos para atender esta población.

De acuerdo con lo presentado, la enfermería puede desarrollar diferentes roles que faciliten la movilización de recursos a las comunidades, desde educación en salud, detección de signos de alarma, remisión oportuna, asesoramiento, tele-enfermería (Enlace entre el sujeto de cuidado y las indicaciones de prevención y  tratamiento a través del uso de las tecnologías de la información) hasta agenciamiento, abogacía en pro de servicios más cercanos y equitativos ( Enlace entre la comunidad y los diferentes sectores relacionados con la salud y el desarrollo).

*El nombre fue modificado para preservar la identidad de la fuente.

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