Redactado por
Vanessa Espitia, profesora de Fonoaudiología de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud
Geraldine Bocanegra, gestora de comunicaciones de la misma Escuela
En el marco del Día Mundial de la Voz, conversamos con la doctora Gleidy Vanessa Espitia Rojas sobre la relación entre las emociones, el cuerpo y la voz, y por qué aprender a escucharla también es una forma de autocuidado.
¿Cómo se relacionan las emociones con la voz en la vida cotidiana?
La voz es el medio más importante de comunicación humana, permite la interacción social en diferentes entornos. Cada persona tiene una identidad vocal, la cual, puede presentar cambios, de acuerdo con nuestro estado el ánimo, que se puede escuchar diferente, debido a la modulación de la voz (tono grave o tono agudo), volumen alto o bajo, además de características del habla como; la velocidad, el ritmo y la pausas mientras hablamos.
¿De qué manera el estrés, la ansiedad o la tristeza pueden afectar nuestra voz?
Nuestra voz expresa mucho de la forma en la que nos sentimos, cuando estamos frente a una situación que genera, estrés o ansiedad. Como, por ejemplo, cuando una persona va realizar una presentación en público, se puede escuchar, temblor en la voz, cambios en el tono, presencia de tensión en la voz, lo cual nos puede llevar a realizar mayor esfuerzo vocal cuando hablamos, en alguno casos, inclusive cambios en el tono de su voz (más grave o más aguda) e inclusive presentar quiebre de voz, que son los que llamamos comúnmente “gallitos”, por fortuna, estos signos son temporales y mejoran cuando ya no estamos frente a la situación que nos genera estrés o ansiedad.
¿Qué señales en la voz podrían indicarnos que estamos atravesando una carga emocional importante?
Cada persona en el día a día se enfrenta a situaciones emocionales diferentes. Y como cada uno de nosotros tiene una identidad vocal, quienes nos conocen bien, sabe reconocer estos cambios en la voz.
Estudios científicos, han intentado relacionar la emoción a la voz, pero los seres humanos somos tan diferentes, que es difícil relacionar una emoción a una determina característica en la voz, sin embargo, se ha identificado que cuando estamos felices, hablamos en un tono más agudo y aumentamos el volumen, cuando estamos tristes o preocupados, hablamos en un volumen bajo, con un tono más grave, inclusive podemos hablar más lento. Cuando estamos irritados, el tono de la voz es agudo y fluctúa mientras se está hablando.
Cuando una persona está ansiosa, el volumen de la voz es más bajo, con pocas modulaciones y cuando está aburrida, el tono más grave, volumen suave y el ritmo del habla es más lento.
Algunas personas pueden generar una tensión vocal cuando están bajo situaciones de estrés, inclusive acompañado de tensión en los músculos alrededor de la laringe y del cuello, además de cambios en la calidad de su voz, presentando ronquera. Por esta razón es importante visitar al laringólogo y al fonoaudiólogo, para evaluar la función de la laringe y si se requiere apoyo de otros profesionales.
Por lo tanto, si una persona presenta una carga emocional importante, esto nos genera una alerta para monitorear como se siente, y si requiere apoyo emocional, por un psicólogo.
¿Por qué es importante prestar atención a la voz como una forma de reconocer nuestro estado emocional?
Se estima que el 33% de la población mundial podría padecer alguna alteración de la voz en algún momento de su vida. Actualmente, los desórdenes de la voz afectan a cerca del 10% de la población general, una cifra que ha mostrado aumento en los últimos años.
Cuando una persona presenta un problema de voz, dependiendo de su ocupación, puede presentar angustia emocional, que se representado en indicadores negativos en su calidad de vida.
Estudios han demostrado que la presencia de síntomas vocales está estrechamente relacionada con la salud mental.
¿Qué hábitos emocionales o de autocuidado pueden contribuir a una mejor salud vocal?
Reconocer las situaciones que nos generan estrés, que nos llevan a presentar cambios en nuestro cuerpo. En el caso de la voz, tensión vocal, dolor al hablar, falta de aire, fatiga vocal entre otros, cambios en la calidad de la voz (ronquera o reducción del volumen).
Dormir más de seis horas, ayuda a músculos de la laringe a recuperarse y comenzar un nuevo día con una mejor calidad de la voz, que pueda realizar cambios de tono (agudo – grave sin dificultad), tomar agua, evitar el exceso de bebidas con cafeína (café, té, energizantes entre otros), generan deshidratación de los pliegues vocales.
¿Cómo influye la respiración en la conexión entre emociones y voz?
La voz se produce, por medio del aire que viene de los pulmones, llega a la laringe, permitiendo la vibración de los pliegues vocales, que se convierte en sonido. Cuando estamos en situaciones que nos generan estrés y debemos usar la voz, esta presenta cambios, que pueden ir desde la presencia de tensión en la voz y en los músculos que están alrededor de la laringe, generando cambios en la calidad de la voz, sensación de esfuerzo vocal y fatiga vocal.
¿Existen ejercicios o prácticas que ayuden a liberar tensiones emocionales que afectan la voz?
Se pueden practicar ejercicios básicos de respiración, que consisten en tomar aire por la nariz y soltar el aire por la boca, generando conciencia sobre los movimientos que realiza nuestro cuerpo, evitando la elevación de los hombros y la tensión en el cuello.
Cuando se presenta tensión muscular en cuello se recomienda realizar una rotación lenta de la cabeza, realizando semicírculos (lado – centro – lado), y rotación de hombros, cada ejercicio cinco veces.
Siempre es importante cuando presentamos exceso de tensión, reconocer la causa y consultar con un profesional, que pueda realizar un diagnóstico y tratamiento de forma oportuna.
¿Qué recomendaciones darías para personas que usan mucho la voz y están expuestas a altos niveles de estrés?
Asistir a terapia de voz con fonoaudiología, para que aprendan pautas de manejo del cuidado de la voz, que incluyen rutinas de autocuidado, con ejercicios de estiramiento muscular, ejercicios de respiración, ejercicios de calentamiento y enfriamiento vocal, pautas de reposo vocal, cuando hay situaciones de alta demanda vocal, que ayudan a reducir la tensión vocal, que es uno de los principales signos cuando las personas están con altos niveles de estrés.
¿Qué mensaje le darías a la comunidad sobre la importancia de cuidar la voz más allá de lo físico?
Es importante cuidar la voz, realizando un buen uso de ella en los diferentes contextos laborales o escolares, sociales y recreativos, evitando hablar en un volumen fuerte, gritando, haciendo pausas cuando hablemos por tiempo prolongado, tomando agua antes, durante y después de un uso continuo de la voz.
Además, es importante reconocer signos en la voz como; ronquera, tensión vocal, aire en la voz, pérdida de volumen y síntomas vocales que no mejoran con descanso y permanecen por más de 15 días. Si esto ocurre, se recomienda consultar con fonoaudiólogo y otorrinolaringólogo.
El 16 de abril, Día Mundial de la Voz 2026, nos trae una invitación a cuidar nuestra voz.
