La ceremonia, celebrada el pasado 16 de marzo en la Capilla de La Bordadita del Claustro, estuvo precedida por una eucaristía en acción de gracias. Allí, nuestra rectora, la Dra. Ana Isabel Gómez Córdoba, situó este reconocimiento en una dimensión que trasciende lo individual para inscribirse en lo colectivo:
“Las instituciones perduran cuando quienes las integran comprenden que su trabajo forma parte de una historia común. Ustedes son parte de esta historia: cada jornada de trabajo, cada responsabilidad asumida, cada esfuerzo realizado, ha contribuido al espíritu del Rosario”.
En esta edición, reconocimos a 124 integrantes del cuerpo administrativo y profesoral, entre ellos 3 por treinta años y 1 por treinta y cinco años de servicio ininterrumpido a esta casa de estudios, expresión de una permanencia que no se mide únicamente en el tiempo, sino en la huella que deja.
En representación de los homenajeados, el coordinador de Auditoría Interna, Wilson Matallana Camargo, reconocido por sus 35 años de servicio, destacó la integridad como principio orientador de su labor y la excelencia como eje del trabajo cotidiano en la Institución:
“En esta universidad, que está hecha de personas, sin importar el rol, cada una de ellas contribuye al propósito de formar seres humanos y construir conocimiento”.
En sus palabras se condensa una certeza que nos define: un claustro se construye en lo cotidiano, en la suma de esfuerzos que, muchas veces en silencio, sostienen su propósito. Por eso, al reconocer estas trayectorias, no solo damos cuenta de lo recorrido. Reafirmamos, nuestro propósito, que después de más de 3 siglos de historia, permanece vigente.









