El Instituto granadino en el Colegio del Rosario, 1848-50
Una crónica de El Neo-Granadino, de fecha tres de marzo de 1849, nos pone en la escena de uno que pudo ser hito de la ciencia en Colombia:
INSTITUTO GRANADINO. El miércoles se verificó la apertura del "Instituto de ciencias naturales, fisicas i matemáticas," de que es Presidente el sabio i modesto Sr. Lewy, entusiasta por la propagacion de las luzes i por la aclimatacion de los conocimientos esactos en el suelo granadino. La instalacion del Instituto se hizo en el espacioso edificio del antiguo Colejio del Rosario, con asistencia del Presidente de la República, del Sr. Arzobispo, de los Secretarios de Estado, del Rector de la Universidad de Bogotá, de varios Senadores i Representantes i numeroso concurso de personas caracterizadas i de jóvenes ansiosos de presenciar la inauguracion de aquel nuevo plantel de ciencia, del cual ha de sacar nuestra patria riquísimos frutos. El Sr. Lewy leyó un bello discurso, que con placer daremos a luz, i en seguida hizo algunos esperimentos químicos. Concluido el acto se abrieron los salones que ocupa el espléndido laboratorio químico, sin rival en América por su abundancia i estension. Allí vimos tambien el salon especial de la Academia de dibujo i pintura, base de la futura Escuela de Bellas Artes que habrá de ir anexa al Instituto; si al recorrer aquellos salones aseados, aquellos claustros reparados de la ruina que les amenazaba, pensamos en los próceres de la Independencia educados en este ilustre Colejio, i concebimos que si sus inmortales espíritus velan sobre la patria que fundaron, han debido regocijarse con el espectáculo que en el 1.o de marzo presentaba el antiguo Colejio, i por el lisonjero prospecto de un establecimiento tan honroso para el pais como rico en esperanzas de incalculables bienes[1].
El proyecto mosquerista de importar científicos europeos para enseñar en institutos locales tuvo antecedentes en las reformas educativas de Santander. Su estrategia se desarrolló en tres frentes: la Universidad Central, la Academia Nacional y la Misión Zea, esta última organizada en 1823 con la finalidad de contratar científicos europeos para establecer en el país un museo de ciencias naturales y una escuela de minas. Los sabios contratados al efecto eran Jean-Baptiste Boussingault, François Désiré Roulin, Jacques Bourdon, Joustinne Marie Goudot y Mariano Rivero. En 1822, se aprobaron contratos para dotación de laboratorios y biblioteca; los catedráticos llegaron al país a fin de año. Con todo listo, sin embargo, el instituto no llegó a funcionar[2]. El Instituto Caldas, que organizó Manuel Ancízar en 1848, es otro antecedente[3].
En Instituto granadino de Mosquera.
Copia del contrato Mosquera-Lewy, París: 12-6-1847. AHUR caja 35 ff. 152-53.
En París, a doce de junio de 1847, se celebró un contrato entre Manuel María Mosquera, a nombre del Gobierno de la Nueva Granada, y el profesor Bernard Lewy[4], para enseñar Química y Metalurgia en Bogotá. Luego, el catorce de septiembre, el Dr. Rufino Cuervo, vicepresidente encargado del Poder Ejecutivo, creó el Instituto de Ciencias Naturales, Físicas y Matemáticas, establecido en tres secciones, correspondientes a los distritos universitarios (Bogotá, Cartagena y Popayán). El presidente del Instituto era a su vez director de la sección de Bogotá y encargado del Observatorio astronómico, el gabinete de historia natural, el jardín de plantas, el laboratorio químico y el museo. El profesor Lewy vendría a ser, además, inspector de la Escuela de ciencias, ubicada en San Bartolomé.
En abril de 1848[5], Lewy pasó al Rosario, en compañía del presidente Mosquera, a fin de ver las adecuaciones necesarias para establecer allí la Escuela de Química. Llegaron los útiles del laboratorio, se almacenaron en el Rosario y, en junio, se dio la orden de ponerlos a disposición del señor Lewy. El día seis, un decreto de Mosquera verificó un trueque de funciones: la Escuela de Ciencias Naturales pasó de San Bartolomé al Rosario; la de Literatura y Filosofía, del Rosario a San Bartolomé. El veintiséis de septiembre se le notificó al Dr. Restrepo, rector del Rosario, que debía desocupar la casa que habitaba y poner el Claustro a disposición del señor Lewy. Este punto es muy importante, porque significa que el rector, los estudiantes y parte de la biblioteca[6] del Rosario abandonaron el edificio, ahora en control del profesor Lewy.
Calle de la Portería, actual 12c. En la casa rectoral, la del medio, vivió el profesor Lewy y se ubicó el laboratorio químico. AHUR ALB 01 FOT 001.
Luego de meses que debieron ocuparse en refacciones del edificio, el Instituto se inauguró el primero de marzo de 1849, según la nota que transcribimos de El Neo-Granadino. En la prensa, se pregonaba el Instituto como bandera del progresismo educativo:
Este proyecto es digno du toda consideracion, así porque hecha los cimientos de una organizacion nueva en los estudios académicos apartándose del vetusto sistema universitario, como porque funda un centro científico que ejercerá grande influjo en la cultura, civilizacion i fama intelectual del pais. Las Universidades han existido i existen, como los zoófitos, inmobles, adheridas a las viejas paredes de los conventos, sin relacion con el resto del mundo, encadenadas con fórmulas añejas a cuya observancia sacramental sacrifican el progreso de la enseñanza e inmolan toda innovacion liberal: las Universidades constituyen hoi un anacronismo moral, si vale la espresion, i representan el último tercio de la vida conventual, vida decrépita, yerta, impotente, ménos para servir de estorbo a las luzes i de respaldar a las preocupaciones de muceta. El Instituto nacional despertará la ambicion de gloria literaria entre la juventud, nos pondrá en relacion con el mundo científico, se empleará en el estudio del pais como corporacion nacional en el sentido positivo de esta palabra, no en el usado sentido de planta parásita que vive del Tesoro. Tantas i tan grandes son las recomendaciones que apoyan al Instituto granadino, que sin duda ninguna él será fundado sobre sólidas bases por la mayoría progresista de nuestros lejisladores de 1849[7].
El veintisiete de marzo de 1849, Lewy abrió “con grande aparato” su primer curso de Química[8]. Las relaciones del profesor Lewy no eran buenas con el rector de la Universidad, José Ignacio Márquez, al punto que obtuvo del presidente Mosquera el nombramiento de un inspector para el Rosario, el Dr. Antonio Vargas Reyes, quien para fines del mismo marzo ya estaba en posesión del empleo[9].
José Hilario López, presidente desde primero de abril de 1849, decretó la libertad de enseñanza, mediante Ley de quince de mayo de 1850. Se suprimen las universidades para dar paso a colegios nacionales, excepto el del Rosario, declarado provincial y bajo patronato del gobernador de la Provincia de Bogotá.
A fines de año, el contrato del señor Lewy había sido rescindido[10] y, con fecha 31 de octubre de 1850, el gobernador de la Provincia notificó la orden de devolver el Claustro. El profesor Antonio Vargas Reyes anuncia que entregará el edificio y sus enseres al señor Rafael Rivas, rector nombrado del Rosario [11].
Oficio del gobernador de la Provincia al rector del Rosario, 31-10-1850. AHUR caja 41 f. 255. El rector Rivas se aprestaba a volver a la normalidad en 1851.
La entrega del Claustro tuvo lugar desde el día cinco, no así de la casa rectoral, pues el profesor Lewy estaba ausente y en poder de la llave. Con fecha seis de marzo de 1851, el Poder Ejecutivo dispuso trasladar el laboratorio químico al Colegio Nacional, lugar donde asimismo debían darse las lecciones[12].
Un testimonio, siquiera breve, de esa época y ese proyecto lo dejó el también profesor Isaac Holton:
Se han hecho algunos esfuerzos para fomentar el desarrollo de las ciencias en el país y la nación costeó el establecimiento de un buen laboratorio. Intenté visitarlo, pero no pude ponerme de acuerdo sobre una hora conveniente para mí y para los encargados de administrarlo. El señor Lewey vino de París como profesor pero se volvió decepcionado; entre los granadinos hay muy poca afición por la investigación de hechos materiales y concretos[13].
Lewy volvió a París en 1851, donde siguió una carrera interesante[14].
[1] Crónica. El Neo-Granadino, 2(31), 66-67. Esta nota complementa la documentación presentada por María Clara Guillén (2023). El profesor Bernard Lewy y el Instituto de Ciencias Naturales, Físicas y Matemáticas del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Rev. Acad. Colomb. Cienc. 27(105), 553-568.
[2] Boussingault había vuelto a Europa para 1831. De sus expediciones científicas dejó unas Memorias.
[3] Díaz, S. (1999). La Escuela de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia (1867-1902). Rev. Acad. Colomb. Cienc., 23(Suplemento especial), 513-25. La “Esposicion de las razones que demuestran la necesidad i alta conveniencia de fundar i protejer un Instituto Popular Nacional” etc., firmada por Ancízar, tiene fecha 21 de diciembre de 1847; el Decreto creando un Instituto que fomente el desarroyo de la intelijencia, la conservacion de la moral i el perfecto conocimiento de la industria en el pueblo granadino, firmado por el presidente Mosquera y su ministro Ancízar, con fecha del día 22, están publicados en la Gaceta Oficial, 68(942), 2-5. Más sobre el Instituto en Castillo, L. (2018). La invención republicana del legado colonial. Ciencia, historia y geografía de la vanguardia política colombiana en el siglo XIX. Bogotá: Universidad de los Andes.
[4] Miguel Levy, profesor francés, en Ibáñez, P. (2006). Memorias para la historia de la medicina en Santafé de Bogotá. Bogotá: Epígrafe. Según el autor, en esa época fue su alumno Liborio Zerda.
[5] Había llegado al país en enero, según informa la Gaceta Oficial, 19(1155), 481-82.
[6] Con fecha nueve de octubre de 1848, se le notificaba al rector del Rosario: “Conforme al art.o 5.o del decreto ejecutivo de 6 de junio último, la biblioteca del Colejio del Rosario debe unirse á la de San Bartolomé, i así se verificará” [AHUR caja 35 f. 130]. Una idea del trastrueque de la biblioteca del Rosario la da un oficio de la Gobernación solicitando copia de las Constituciones del Fundador. El rector Rivas manda contestar que se recibió el archivo en tal desorden que “no se sabe si existe el unico ejemplar que hai de las constituciones” [AHUR caja f. 256].
[7] Crónica. Congreso. El Neo-Granadino, 2(33), 82-83.
[8] Secretaría de Gobierno. Enseñanza de la Química. Gaceta Oficial, 19(1155), 481-82. La prensa registró así el desarrollo de las clases: “En las pocas lecciones dadas, el Sr. Lewy leia un manuscrito que nadie entendia i que a nadie franqueaba para copiarlo, i al fin hacia algunos triviales esperimentos igualmente incomprensibles: ningun alumno tenía entrada en el laboratorio: ninguno sacaba fruto de la llamada enseñanza; i de treinta i siete que se habian matriculado, ya se habian retirado diez i ocho en fin de mayo de 1849, i la desercion continuaba”. Lewy desertó, a su vez, de la cátedra el quince de mayo, completando apenas mes y medio de lecciones. Del carácter del profesor extranjero apunta que privó al Claustro del agua corriente, “llamándose a propietario de la cañeria que atraviesa la casa rectoral: i esto cuando el temor de la invacion del Cólera asiático tenia en alarma a la ciudad entera”. La Gaceta publicó, al pie de semejante informe, los descargos del señor Lewy.
[9] Hubo recelo de los neogranadinos con sus colegas extranjeros, contratados en condiciones desconocidas aquí. El caso de Lewy fue especialmente difícil, según lo ilustra Safford, F. (1989). El ideal de lo práctico. El desafío de formar una élite técnica y empresarial en Colombia. Bogotá: Universidad Nacional - El Áncora. Lewy entró en polémica incluso con el inspector Vargas Reyes, según cuenta Mayorga, F. (2010). El Estado y el Colegio del Rosario en el siglo XIX: una historia de luces y sombras. Bogotá: Editorial Universidad del Rosario.
[10] Cf. Mayorga (2010) e Informe del secretario de Estado del Despacho de Gobierno de la Nueva Granada (1851). Bogotá: Imprenta del Neo-Granadino.
[11] Con fecha 31 de octubre de 1850, se informa que los doctores Joaquín Ortiz, Vargas Reyes y Lewy habían recibido orden de desocupar [AHUR caja 41 f. 255]. Solo contesta, como vimos, el Dr. Vargas Reyes.
[12] AHUR caja 36 f. 359. La traslación se había solicitado desde veinticinco de febrero, pero en julio todavía no se había verificado por falta de local en el Colegio Nacional. Caja 37 ff. 146r-v.
[13] Holton, I. (1857). La Nueva Granada: veinte meses en los Andes. New York: Harper and Brothers.
[14] Bergnart (Bernhard) Carl Lewy (1817-63) había nacido el 5 de julio de 1817 en Copenhague; se examinó en farmacia en 1835 y posteriormente estudió Química durante tres años en el Instituto Politécnico. Se doctoró en Berlín y obtuvo una plaza el laboratorio privado de J. B. Dumas en París, donde colaboró con Boussingault en sus investigaciones sobre la composición del aire, antes y después de su paso por la Nueva Granada. Dansk biografisk Lexicon – X Bind. Laale – Løvenørn.