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Plan Integral de Desarrollo PID Expedición 2035

Ejes estratégicos misionales Transformación educativa centrada en el estudiante y trayectorias de formación diversas

Transformación educativa centrada en el estudiante y trayectorias de formación diversas - Ícono

Consiste en el rediseño tanto de los programas como de los modelos educativos que se transformarán considerando trayectorias formativas más flexibles, pertinentes, ágiles y adaptables a proyectos de vida singulares. Esta transformación responde a los desafíos contemporáneos y a las demandas de una sociedad en constante cambio, sin perder —y, por el contrario, fortaleciendo— el sello humanista y ético que ha sido siempre un rasgo distintivo de la universidad.

El cambio es integral y comprende tres esferas o ámbitos: los contenidos y estructuras curriculares, las modalidades y metodologías, y la ampliación hacia otras dimensiones de la educación terciaria. En este marco, el rediseño incorpora tecnologías emergentes, aboga por ofertas interdisciplinares y busca la construcción de una experiencia académica integral, centrada en el estudiante y orientada hacia el mejoramiento de la sociedad y la proyección local y global mediante una oferta disruptiva.

Asimismo, la transformación busca dialogar con las tendencias educativas del contexto global, desarrollar el humanismo digital, reconocer el ciclo de vida de los programas y fortalecer la internacionalización integral de su comunidad.

Es necesario modernizar los programas académicos, incorporar nuevas modalidades, con énfasis en lo virtual, y diseñar trayectorias flexibles e interdisciplinarias. Se busca alinear, de manera oportuna, la oferta educativa con las transformaciones y necesidades del entorno, junto con las tendencias globales de formación a lo largo de la vida. Por ello, es necesario realizar tanto una reflexión curricular profunda, con el fin de aumentar la flexibilidad, el modularidad, la pertinencia y la interdisciplinariedad de los programas existentes, como buscar la creación de una nueva oferta, construida teniendo en cuenta lo ya existente en la universidad, que goce de los mismos atributos. Así, se impulsan las sinergias en la oferta de las escuelas y facultades, y el establecimiento de nuevas trayectorias de formación que incorporen programas, formales y no formales, para jóvenes, adultos y adultos mayores.

Este portafolio académico se caracteriza por ser disruptivo y pertinente, y por contar con un énfasis en la virtualidad, principalmente en los posgrados, en donde se concentrará inicialmente el esfuerzo institucional. En paralelo al fortalecimiento de la virtualidad, se reforzará también el componente experiencial y el encuentro humano que la Universidad puede ofrecer, procurando articular de manera equilibrada lo mejor de los entornos presenciales y virtuales. De otra parte, se busca complementar la oferta virtual con centros de servicio universitario previstos con nodos regionales y alianzas para prácticas locales, lo cual redunda en la pertinencia de la oferta. Un eje central de este rediseño es la formación humanista y ética, un rasgo distintivo de la Universidad desde su fundación. Para esto se redefine el núcleo de formación rosarista y las competencias transversales que se espera desarrollen nuestros estudiantes.

Se reconoce el poder transformador de la educación para la sociedad y, por ello, se busca una oferta amplia, para todas las personas, con posibilidades de una inserción laboral temprana, y un esquema flexible, que facilite la continuación de los estudios. De igual manera, se busca la integración de distintas formas del saber y de experiencias, así como el diálogo y comunicación entre programas formales y no formales. Estos son potenciales motores de cambio social que no deben dejar de ser considerados.

Se reconoce tanto la necesidad como la oportunidad de repensar los procesos de enseñanza y aprendizaje para incorporar en ellos las ventajas que ofrecen las tecnologías digitales, redoblando así la apuesta por metodologías más activas y enfoques más creativos. Se busca consolidar la innovación como elemento esencial de la experiencia educativa, tanto en el aula como fuera de ella. Para esto, se deben diseñar, probar y aplicar nuevas formas de enseñanza apalancadas en las tecnologías emergentes (entre ellas la inteligencia artificial - IA), sin dejar de tener al respecto una actitud ética y crítica. La innovación busca el fomento del aprendizaje adaptativo, experiencial, práctico y basado en retos, el uso simulaciones inmersivas y el aprovechamiento de las analíticas de aprendizaje. Esto, con el fin de mejorar los procesos formativos y potenciar los resultados de aprendizaje.

A la vez, la innovación no se limita a las metodologías y las didácticas. Se refleja en la apuesta disruptiva de programas académicos, en la manera de conectar a la universidad con el entorno y a los estudiantes con la investigación y el mundo.

La Universidad reconoce a sus profesores como un eje fundamental de su proyecto académico y, por ello, impulsa una estrategia integral de desarrollo profesoral orientada al fortalecimiento de sus capacidades académicas, pedagógicas, investigativas, creativas, humanas y de gestión institucional. Esta estrategia favorece su adaptación al uso de tecnologías, a las diversas modalidades de formación y al ejercicio permanente de reflexión pedagógica e innovación en los métodos de enseñanza, en coherencia con los nuevos contextos educativos. El desarrollo profesoral se concibe como un proceso continuo que articula la formación, la evaluación y la generación de estímulos que promueven la excelencia, la estabilidad y el compromiso institucional. De este modo, se contribuye a consolidar una comunidad académica que aprende, lidera y colabora, capaz de formar a las nuevas generaciones y de producir conocimiento con impacto en los territorios y en la sociedad.

Transformación educativa centrada en el estudiante y trayectorias de formación diversas