Inocencia de pólvora
El cuarto estado del agua
La Cuba revolucionaria que me dijo adiós: crónica del éxodo del Mariel
En memoria de Gabriel De Vega Pinzón
La pipa en la CDMX (Una afición en la capital del smog)
Iconografía de Cristóbal de Araque
Cristóbal de Araque y Ponce de León de Orozco es el bartolo (hoy decimos bartolino) más importante en la historia del Colegio del Rosario. Sus empleos como provisor y vicario general del Arzobispado explican que mereciera la confianza del Fundador para cederle las riendas de su instituto.
Martínez Caso: asma, héctica y certificados médicos del siglo XVIII
Antonio Nicolás Martínez Caso y Murillo (1748-1800) era natural de Nóvita[1] (Chocó), remota población que también le ha dado un presidente a Colombia.
Por ello es importante adquirir habilidades para reconocer las propias emociones e identificar las emociones de los demás, lo que le facilitara la comprensión, regulación, prevención de efectos nocivos de las emociones negativas o aflictivas, desarrollando habilidades para generar emociones positivas, automotivarse y adoptar una actitud positiva ante la vida. Según Bisquerra (2000) la conciencia emocional requiere el desarrollo de competencias a través de la observación y de nuestro comportamiento y el de las personas que nos rodean. Esto implica la comprensión de la diferencia entre pensamientos, acciones y emociones; comprender las causas y consecuencias de las emociones; evaluar la intensidad de las emociones; reconocer y utilizar el lenguaje de las emociones, tanto en comunicación verbal como no verbal.
Categorización de las emociones.
Con base en las implicaciones que tengan en la experiencia subjetiva y el impacto interpersonal que se haya experimentado, las emociones pueden agruparse en positivas o aflictivas. Sin embargo, es importante tener en cuenta que tanto las emociones positivas (Alegría, humor, amor) como las aflictivas (ira, miedo, ansiedad, tristeza, vergüenza, aversión) son reacciones útiles que cumplen una función adaptativa que favorecen las conductas de autodefensa y supervivencia.
¿Cómo alcanzar conciencia emocional?
Para adquirir una auténtica conciencia emocional es importante reflexionar sobre sus emociones, darles nombre y canalizarlas a su favor.
- Toda emoción genera un impacto fisiológico del que se debe tomar conciencia. por por ello es importante identificar los cambios a nivel físico (cambio del ritmo cardíaco, tensión) en determinadas emociones.
- Observar e identificar el tipo de respuesta que genera, teniendo en cuenta que son adaptativas.
- Identificar la emoción primaria. Toda sensación, todo estado anímico parte de una emoción primaria que hay que saber identificar en el momento presente. Rabia, tristeza, enfadado.
En conclusión, el reconocer las emociones es el primer paso para generar bienestar.
¿Qué hacer ante las emociones negativas o aflictivas? Reconocer, controlar y manejar las emociones adecuadamente es necesario para enfrentar situaciones que son percibidas como negativas y que nos afligen y para ello se debe:
- Aceptar que podemos tener emociones negativas, que tienen una razón de ser y que
- sirven para indicar que algo molesta o interfiere con los deseos, valores, expectativas o actividades. Indican que es necesario hacer algo al respecto.
- Reconocer que algo nos molesta, disgusta o nos hace sentir mal.
- Descubrir cuál es el sentimiento. (no confundir las emociones ej. Enojo con depresión o miedo).
- Aprender a identificar la emoción, lo antes posible porque entre mayor sea su intensidad, menos control se tiene sobre ella.
- Detectar qué tipos de pensamientos se han generado respecto a la situación, a las personas involucradas y a nosotros mismos. Porque los pensamientos son los que aumentan y mantienen los sentimientos.
- Practicar algunas técnicas que ayuden a eliminar o disminuir las emociones negativas.
- Ejemplo: confrontación de pensamientos negativos, relajación, manejo de respiración, etc.
- Hacer lo necesario para solucionar la situación.
- Si tiene solución, aceptarla y cambiar la actitud ante ella.
- Aprender a vivir el presente. Pensar siempre que se está en el aquí y en el ahora.
Beneficios del reconocimiento emocional
El reconocimiento emocional beneficia porque:
- Permite reflexionar sobre los propios estados emocionales y así tomar mejores decisiones.
- El reconocer las emociones de los demás contribuye a mejorar las relaciones interpersonales.
- Facilita establecer límites, filtrar, prestarles atención a las propias necesidades y procurarse bienestar.
- Ayuda a conocerse mejor así mismo.
- Contribuye a disminuir los riesgos de desarrollar cualquier tipo de sintomatología de ansiedad o depresión.
Si desea consultar más sobre identificación emocional, puede consultar en:
- Bisquerra, R. (2000). Educación emocional y bienestar. Barcelona: Praxis.
- Fernandez p, Extrema N, (20015) La Inteligencia Emocional y la educación de las emociones desde el Modelo de Mayer y Salovey. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, pg 63-93
- Moreno G (2015) Cómo identificar nuestras emociones. Revista Para el Aula - IDEA - Edición N° 16 recuperado de (https://www.usfq.edu.ec/publicaciones/para_el_aula/Documents/para_el_au…
- Bisquerra R (2003), educación emocional y competencias básicas para la vida, Revista de Investigación Educativa págs. 7-43 Vol. 21, n.º 1
- Goleman, D. (1997). Salud Emocional. Barcelona: Kairós.
- Gross, J. J. & Thompson, R. A. (2007). Emotion regulation: Conceptual foundations. En J. J. Gross (ed.). Handbook of emotion regulation (pp. 3-24). New York: The Guilford Press.
- Mayer, J. D. y Salovey, P. (1997). What is emotional intelligence? En P. Salovey y D. Sluyter (Eds.), Emotional development and emotional intelligence: Implications for educators (pp. 3-34). New York: Basic Books.
Garabatos al margen: la probatio pennae en el Archivo
A medida que avanza la tecnología, se van haciendo más lejanas las prácticas relacionadas con la escritura manual, con lo manuscrito. ¡Qué diremos, entonces, de lo relativo a la época de los copistas! Nuestra exposición Marginalia nos pone en contacto con el tiempo en que se escribía con pluma y tinta, y con una huella muy singular de esa práctica: la probatio pennae (ensayo de la pluma).