Manuel Ancízar, rector del Rosario
Manuel Ancízar había vuelto a la Nueva Granada en 1846. Sus primeras relaciones con el Colegio del Rosario, como catedrático y consiliario segundo, datan de 1856. Primer rector de la Universidad Nacional, en 1867; luego rector del Colegio del Rosario, en 1882, poco antes de su muerte.
Su breve ejercicio del cargo puede resumirse así: designado por Decreto 69 de seis de febrero de 1882. Su primer acto de gobierno, al parecer, dirigirse al patrono, por un lado, y al vicerrector y consiliarios, por otro, el veintidós de dicho mes:

Primera reunión de Consiliatura presidida por el rector, Manuel Ancízar, 17-4-1882. AHUR caja 66 f. 17.
El Rector al Patrono del Colegio.
La situación lastimosa que atraviesa hoi día el Colejio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, por la ruina material que lo amenaza, hace precisa, urjente una inmediata reparación de parte del edificio, que sin ella vendrá a tierra, y más que todo exije una corta clausura de un mes i ahorros extraordinarios para atender a esos gastos. En tal situación hai que prescindir de algunos empleados cuyos servicios no son necesarios i cuyos sueldos no representan por lo mismo pago alguno de servicios prestados que puedan justificarse. Es igualmente urjente que los fondos del Colejio estén en poder i a disposición de la Conciliatura. Y no menos que lo anterior es necesario que el Rector fije, permanentemente, los trabajos que se emprenden; tarea que yo emprendería gustoso si no estuviera obligado a permanecer en el lecho por falta de salud. Por tanto, como Patrono, os pido: Que suspendáis los nombramientos que la Convención no ha solicitado por terna; Que ordenéis al Sr. Síndico ponga los fondos del Colejio a disposición del Rector i la Conciliatura para los gastos que vayan ocurriendo en la reparación e instalación del Colejio. Y que me otorguéis licencia para separarme del cargo de Rector por todos los días que faltan hasta primero de abril del presente año, o nombréis con la posible prontitud al hijo del Colejio que deba reemplazarme.
Señor Patrono,
M. ANCIZAR
El Rector del Colejio Mayor de Nuestra Señora del Rosario A los Señores Vice-Rector i Conciliarios del Colejio.
Desde que por primera vez las Constituciones del Colejio recibieron aprobación del Rei, quedaron establecidas como regla fundamental de gobierno que no necesita de ulteriores aprobaciones como en efecto jamás pretendieron los ulteriores Patronos.
Ahora, por consecuencia del sistema de abusos i usurpaciones introducido, es por lo que se pretende ejercer una atribución que jamás han tenido los Patronos.
En consecuencia, se han menospreciado las resoluciones soberanas de la Convención Constituyente de los Hijos del Colejio, que determinan restablecer el réjimen autónomo del Colejio. Del abuso de autoridad se ha llevado hasta desconocer el acto final que con el nombre de Estatuto dictó la Convención i que fue simplemente el restablecimiento de Constituciones que no necesitan de la aprobación del Patrono.
Resultado de este abuso ha sido la creación de empleos inusitados con señalamiento de sueldos arbitrarios en beneficio de personas que no son Hijos del Colejio.
Las elecciones hechas por la Convención han sido despojadas de toda autoridad constitucional. El cargo de Rector tan elevado i honorífico, se ha querido reducir a un empleo deprimido i subalterno que autorizará los nombramientos ilegales i los hechos abusivos contrarios a la autonomía del Colejio.
Por mi parte, no estoi dispuesto a autorizar con mi presencia la decadencia i anulación del Colejio, ejerciendo un cargo que no es el elevado i honroso con que mis compañeros quisieron favorecerme.
Por tanto resigno en manos de los Señores Vice-Rector i Conciliarios aquella sombra de Rector del Colejio, separándome temporalmente del puesto, mientras mejores tiempos permitan reorganizar libremente el Colejio, i para que tengan conocimiento, acompaño copia de mi petición de licencia hecha hoi al Patrono.
Termino suplicando a los Señores Vice-Rector y Conciliarios que pongan por obra la medida enérgicamente tomada de clausura absoluta del Colejio durante el mes de marzo, pretestando los motivos que crean más aceptables.
M. ANCIZAR. [1]
Dos elementos destacan de las comunicaciones: la “ruina material” del Colegio y un insinuado problema relativo a su autonomía, del que luego hablaremos. La licencia le fue concedida y, en efecto, mediante decreto 127 de veintitrés de febrero, Juan Manuel Rudas es nombrado rector interino.[2] El tres de marzo de 1882, Rudas recibió inventario como rector accidental. La licencia se extendió un poco más del sugerido mes de marzo: Ancízar preside la Consiliatura por primera vez el diecisiete de abril; por última vez, el seis de mayo. El día doce, presentó renuncia del cargo, por su mal estado de salud. El texto de la nota al presidente de la Unión dijo así:
Un nuevo ataque de las antiguas fiebres me ha convencido de que no puedo continuar sirviendo el rectorado del Colegio. Extinguida la terna sobre la que fui nombrado, las Constituciones os confieren la facultad de nombrar libremente rector de entre los hijos del Colegio bien calificados por su saber y amor al Instituto, como sin duda lo haréis. Dignaos a aceptar esta renuncia, que hago bien a pesar mío, y los sentimientos de profundo respeto con que tengo la honra de firmarme. Vuestro obsecuente servidor.[3]
Aceptada la renuncia de Ancízar, los colegiales del Rosario manifestaron al patrono su deseo de que se eligiera al Dr. Juan Manuel Rudas para rector. La nota fue muy mal recibida por Ancízar, que se expresó en estos términos:
Ustedes no son "hijos del Rosario" ni por consiguiente forman claustro con voz ni voto en las materias de su gobierno. No tienen derecho de petición para pretender que se les dé por superiores a las personas de su agrado. Son todavía meros estudiantes que deben obedecer lo que el señor Patrono disponga si llega el caso de que nombre libremente el que haya de ser rector.
Les ruego, pues, si es menester les ordeno, que se abstengan de hacer representaciones que son verdaderas asonadas y esperen respetuosamente que el Sr. Patrono decida. Observando esta conducta, que será digna de ustedes, no habrá motivo para que yo tome medidas de corrección que repugnan a mi carácter.
Poco antes de la licencia al rector Ancízar, Rudas había estampado en La Crónica un concepto que lo señalaba indiscutiblemente:
Se ha dicho y se repite a cada paso que la dirección dada al Colegio del Rosario en los últimos tiempos en lo que respecta a la enseñanza no corresponde al designio íntimo o pensamiento cardinal de fray Cristóbal de Torres. ¿Pero cuál fue el pensamiento fundamental de la creación de dicho Establecimiento? Si lo consideramos con abstracción de las ideas accesorias, hijas únicamente del medio en que vivía el Fundador, encontramos que el Colegio fue creado para que sirviera al desarrollo del pensamiento seglar haciéndolo poseedor del más alto grado del progreso científico y filosófico.[4]
Mediante decreto 317 de veintiséis de mayo de 1882, el Dr. Rudas fue nombrado rector Interino; en propiedad a partir de 1883.
Ahora bien, los hechos que recapitulamos traslucen al menos dos conflictos: del Colegio del Rosario con el patrono, relativo a su autonomía, y de los doctores Ancízar y Rudas entre sí. Del primer punto hay bibliografía donde se nos muestra el permanente conflicto sobre las relaciones del Rosario, sea con Bogotá, con el Estado o con el Gobierno nacional. Antes de posesionarse Ancízar, estaba en curso un proyecto de actualización de las Constituciones del Rosario, promovido por el Gobierno y con participación de una convención constituyente de hijos del Colegio. Ello ayuda a entender las alusiones de Ancízar a régimen interno, nombramientos, etcétera. Falta por saber qué pasó entre las quejas del rector, su licencia y su posesión definitiva del empleo, si bien por breve espacio. Más difícil de desentrañar es el malestar que hubo entre los dos rectores y la posición que los estudiantes tomaron.[5]

Obituario de Ancízar. La Voz Nacional, 1(4), 13.