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En la biblioteca del catedrático Lleras

Anónimo. Lorenzo María Lleras (detalle). Museo de la Universidad del Rosario. El termómetro acaso recuerde la época en que defendía conclusiones científicas, como estudiante de Filosofía del Rosario.

Un retrato del Dr. Lorenzo María Lleras dedica buena parte del lienzo a detallar el contenido de su biblioteca.

La vida del Dr. Lorenzo María Lleras (1811-68) estuvo vinculada al Colegio del Rosario, como estudiante y como rector (1843-45). El claustro recuerda su memoria con una placa y el Museo de la Universidad del Rosario conserva un retrato donado por su familia. Su vida transcurrió entre la prensa y la política, mas aquí nos interesa sobre todo su obra educativa[1].

Lleras como educador.

Firma de los hermanos Lleras en su solicitud de ingreso al Rosario, 13-1-1824. AHUR caja 121 f. 313v.
Firma de los hermanos Lleras en su solicitud de ingreso al Rosario, 13-1-1824. AHUR caja 121 f. 313v.

 

El jovencito Lleras inició su paso por el Rosario en el año 1822-23, como estudiante de Gramática. Pasó a Filosofía y cursó los años 23 y 24, sin que tengamos más pistas de ulteriores estudios.

Poco antes de la Conspiración septembrina (25-9-1828), tanto por interés académico como por separarlo del ambiente político[2], su padre lo envía a los Estados Unidos. Vuelto al país a fines de 1831, tiene planes de estudiar Leyes e inicia vida de funcionario, como secretario del Senado. Como antesala de su ejercicio docente, se estrena en la traducción de cartillas con el Catecismo de agrimensura apropiado al uso de los granadinos (Imprenta de la Universidad, 1834)[3]. Su primer nombramiento para catedrático ocurrió en 1837: enseñaba Inglés en el Rosario[3] y en la Casa de Enseñanza, de su suegro José María Triana. Tenía muy alta valoración de la utilidad de su enseñanza:

Creo que se ha hecho un positivo bien a la juventud estudiosa (...); bien que se ha hecho igualmente a la patria, por que, por este medio, podrán difundirse mas pronto unos conocimientos indispensables á los granadinos en sus presentes circunstancias políticas i comerciales[5].

En 1838, organiza la Sociedad Democrática Republicana de Artesanos y Labradores Progresistas, mezclando la educación básica con la formación política[6]. Para servir sus clases, publica dos cartillas: Catecismo de Inglés (1840) y Programa para la enseñanza de la lengua inglesa en las universidades de la República (1844); a los cuales se suma un Reglamento del Consejo de la Secretaría de la Facultad de Literatura i Filosofía de la Universidad del Primer Distrito (1843). Esta es la época en que se le nombra rector del Colegio del Rosario (1843-45)[7]. Según la reglamentación vigente, en el Rosario funcionaba la Escuela General de Literatura y Filosofía de la Universidad, y el rector del rosario era a la vez su primer inspector. En su breve paso por el cargo, Lleras se encargó principalmente de las mejoras del edificio y de poner en funcionamiento el plan de estudios vigente. Se le recuerda por concretar la construcción de un teatro en el Colegio que, al parecer, vio representada solo una obra antes de desmantelarse de nuevo[8].

Su paso por el gobierno del Rosario se empalma con la fundación de su propio instituto, el Colegio del Espíritu Santo, en 1846[9]. El plantel tuvo su propio periódico, La Crónica Mensual, editado entre 1847 y 1851. Tuvo el director proyecto de enseñar Griego en su instituto e incluso hizo venir el profesor de Inglaterra, pero la Ley de libertad educativa de 1850 dejó en pausa la idea y significó, en corto plazo, el fin del Colegio del Espíritu Santo[10].

Auxilio de sesenta pesos para construir un teatro en el Claustro. Correspondencia de la Universidad del Primer Distrito y Colegio de San Bartolomé, 29-3-1845. AHUR caja34 f. 42.
Auxilio de sesenta pesos para construir un teatro en el Claustro. Correspondencia de la Universidad del Primer Distrito y Colegio de San Bartolomé, 29-3-1845. AHUR caja34 f. 42.

 

El teatro de Lleras.

El frustrado teatro del Rosario no significó la primera incursión del señor Lleras en el arte. Años antes, cuando las actividades teatrales gozaban de mala reputación, nuestro personaje se empeñó en que pasaran a considerarse “escuela de moral” y ocasión para el trato social. Sus primeras incursiones en el drama escénico datan de 1832 y preparó el público para la gira de la compañía del español Francisco de Villalba, en 1833[11]. Conocedor de lenguas modernas, dejó varias traducciones de obras. Por citar algunas: El jorobado, por James Sheridan Knowles (1851). Luego daría otro paso, dirigiendo varias óperas, entre ellas Atila y Macbeth[12].

Una anécdota de la época nos muestra el sistema educativo del institutor, su genio severo y el clásico humor bogotano:

En el colegio del Espíritu Santo se prestaba especialísima atención a la enseñanza de los idiomas, en especial al inglés. En cierta sesión de clausura, verificada en el teatro, los alumnos, cuando habían hecho ya demostración en castellano de sus muchos conocimientos, recibían invariablemente de don Lorenzo María una idéntica orden: “¡Ahora en inglés!”. Y repetían la lección en ese idioma, para demostrar así el dominio que de él tuvieran. En una ocasión se produjo una algazara entre los concurrentes, y el doctor Lleras indignado le lanzó al público desde el escenario una reprimenda por su falta de urbanidad; y cuando terminó de hablar, en un silencio en que podía oírse el vuelo de una mosca, desde lo más recóndito del gallinero un irrespetuoso le gritó a todo pecho: “¡Ahora en inglés!”[13].

Anónimo. Lorenzo María Lleras (detalle). Museo de la Universidad del Rosario. El termómetro acaso recuerde la época en que defendía conclusiones científicas, como estudiante de Filosofía del Rosario.
Anónimo. Lorenzo María Lleras (detalle). Museo de la Universidad del Rosario. El termómetro acaso recuerde la época en que defendía conclusiones científicas, como estudiante de Filosofía del Rosario.

 

La biblioteca del señor Lleras.

En el retrato del personaje, su biblioteca tiene un lugar destacado. Allí se pueden identificar varias obras en lenguas modernas: Le Droit des gens, por Emer de Vattel; un Diccionario bilingüe español-francés; Ossian’s Poems, traducidos por James Macpherson[14]; Shakespear’s Works[15]; . Varias también en español: Ortología i prosodia, en cuatro volúmenes[16]; Poesías varias, en nueve volúmenes; Moral de Bentham, en dos volúmenes, Poesías de Lleras, Colección de leyes, por años y en varios volúmenes, y Manual de Jefferson[17]. Bajo el escritorio, publicaciones periódicas empastadas: Constitucional de Cundinamarca, Cachaco de Bogotá y Colección de Gacetas.

No es la única aproximación que tenemos a la biblioteca personal de un intelectual decimonónico: la investigadora Marina Lamus trae, como apéndice de su biografía, un listado de libros que hacían parte de su mortuoria.

 


[1] Para su biografía, lo más reciente es: Lamus, M. (2016). Entre la pluma y la acción. Lorenzo María Lleras. Bogotá: Luna Libros – Editorial Universidad del Rosario. Lorenzo y Simón Tadeo Lleras vistieron la beca del Rosario en 1824 [AHUR caja 121 ff. 310-20].

[2] Lleras había sido aceptado en la Sociedad Filológica, donde se discutían temas políticos. Cf. Lamus (2016). Sobre la naturaleza de dichas sociedades, cf. Joaquín Posada Gutiérrez, Memorias histórico-políticas: últimos días de la Gran Colombia y del Libertador. Madrid: Editorial América, 1920. Vicente de la Fuente, Historia de las sociedades secretas antiguas y moderna en España y especialmente de la francmasonería. Madrid: Imprenta á cargo de D. R. P. Infante, 1874.

[3] Es una adaptación de A Catechism of Land Surveying, por William Pinnock (1782-1834).

[4] AHUR caja 29 f. 5; caja 34 ff. 219-20, 233-34; 272-73.

[5] AHUR caja 29 ff. 5r-v; caja 33 f. 181v.

[6] Para Lamus, los Progresistas de Lleras son un antecedente del Partido Liberal. Cf. pp. 98-100.

[7] Debió de iniciar a fines de agosto de 1843, cuando su antecesor en el cargo, Dr. Andrés María Pardo, fue nombrado secretario de la Universidad, el 24 de agosto. Ejerció hasta 1845, pues entregó inventario a su sucesor el primero de enero de 1846 [AHUR caja 33 f. 13. Según Lamus, varios candidatos habían rechazado la rectoría por incompatibilidad ideológica, mientras Lleras aducía motivos familiares (Lamus, pp. 120-21).

[8] AHUR caja 34 f. 42. Con fecha 29 de marzo de 1845, el Poder Ejecutivo autorizaba el auxilio de sesenta pesos para la obra. “Como vestigio del teatro habían quedado residuos de material diseminado por el patio, su gran tristeza y unos cuantos telones y bastidores que decidió llevarse para su casa, pues él los había costeado” (Lamus, p. 125).

[9] En 1846, sus estudiantes hacían conferencias generales con temas de las siguientes obras: The United States Speaker, de John E. Lovell; Gramática inglesa reducida á veinte y dos lecciones, por José de Urcullu. AHUR caja 34 f. 219, 234.

[10] Lamus, 165-69. Thomas Jones Stevens había llegado a Bogotá en mayo de 1850, contratado por cuatro años. Iniciaría enseñando Inglés, pero podía asumir otras cátedras, entre ellas la de Griego: “Nosotros desearíamos que hubiese jóvenes que se aficionasen á la lengua i á la literatura de la antigua Grecia, á fin de domiciliar en nuestro país este ramo importante de los conocimientos humanos” (Crónica del Colegio del Espíritu Santo, 31-10-1850). Stevens era londinense y “cazador de mariposas”, graduado en Oxford, profesor particular de Miguel Antonio Caro y sus hermanos, en 1854. Murió el año siguiente, apenas con 45 años. Noria, D. (2019). El canto del cisne de Miguel Antonio Caro. Estudio, edición crítica, traducción y comentario. Tesis para obtener el grado de licenciado por la Universidad Nacional Autónoma de México. Elegido correspondiente de la Sociedad Entomológica, en 1852 (The Athenæum, 1302, 1096).

[11] Triana, H. (1964). La temporada teatral de 1833 en Santa fe de Bogotá. Boletín Cultural y Bibliográfico, 7(9), 1629-31.

[12] “Durante cuatro años dirigió el teatro de Bogotá, y con su esfuerzo é interés, no sólamente logró organizar una compañía dramática nacional de algún mérito, sino que contribuyó en mucho á despertar entre los bogotanos el gusto por las representaciones teatrales”. Laverde, I. (1895). Apuntes sobre bibliografía colombiana: con muestras escogidas en prosa y en verso. Bogotá: Imprenta de vapor de Zalamea Hermanos.

[13] González, F. (1986). Historia del teatro en Colombia. Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura. Según el autor, el Teatro Lleras funcionó por dos años, con cinco funciones al mes.

[14] Lleras tradujo Témora de Ossian, poema épico en ocho libros, en sus Ocios poéticos. Bogotá: Imprenta de Echeverría Hermanos, 1863.

[15] Si el pintor representa fielmente el lomo del libro, correspondería a la ortografía corriente del nombre en el siglo XVIII.

[16] Podría ser Lecciones elementales de ortología y prosodia, por Mariano José Sicilia. París: Librería Americana, 1827-28.

[17] Obra de Thomas Jefferson, publicada en 1812: Jefferson's Manual: A Manual of Parliamentary Practice for the Use of the Senate of the United States.