Edición especial | Mes Rosa
En el Mes Rosa, la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad del Rosario invita a recordar que hablar del cáncer de mama es hablar de prevención, pero también de emociones, relaciones familiares y redes de apoyo. Recibir este diagnóstico puede transformar la vida de una persona y de quienes la acompañan, por lo que, además de la detección temprana y la atención médica oportuna, es fundamental reconocer las necesidades emocionales, familiares y sociales que surgen durante las diferentes etapas de la enfermedad. Comprender esta experiencia desde una mirada integral permite destacar la importancia de cuidar, escuchar y acompañar a quienes la atraviesan.
En 2024, se estimaron 2,4 millones de nuevos casos de cáncer de mama en mujeres y 694.000 muertes por esta enfermedad en el mundo. Aunque afecta principalmente a las mujeres, el cáncer de mama también puede presentarse en hombres, quienes representan aproximadamente entre el 0,5 % y el 1 % del total de casos. En Colombia, según las estimaciones de GLOBOCAN, en 2022 se registraron 17.018 nuevos casos de cáncer de mama en mujeres.
Frente a este panorama, las profesoras Amparo Mogollón, del programa de Medicina; Ximena Palacios, del programa de Psicología, y Estefanía Guerrero García, del programa de Enfermería, de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad del Rosario, invitan a comprender el cáncer de mama más allá de sus implicaciones clínicas y a reconocer las necesidades físicas, psicológicas, familiares y sociales que surgen durante el proceso.
Detectar a tiempo también es cuidar
Reconocer los cambios en las mamas y consultar oportunamente son acciones fundamentales para identificar posibles señales de alerta. La aparición de un bulto, modificaciones en el tamaño o la forma de una mama, cambios en la piel o el pezón y secreciones inusuales son motivos para solicitar una valoración médica. Estas señales no significan necesariamente que exista cáncer, pero es importante consultar para determinar su causa. Tampoco se debe esperar a sentir dolor para buscar orientación.
La mamografía y los demás controles deben realizarse de acuerdo con las recomendaciones de salud, la edad y los antecedentes de cada persona. En Colombia, la mamografía de tamización se recomienda para mujeres entre los 50 y los 69 años, cada dos años. Sin embargo, ante un cambio sospechoso, se debe consultar sin esperar a alcanzar esa edad.
Para Amparo Mogollón, comprender la enfermedad también implica reconocer cómo puede transformar distintas dimensiones de la vida. Como explica la profesora, el diagnóstico genera preocupaciones que van más allá del tratamiento médico y pueden involucrar la imagen corporal, la sexualidad y las dinámicas familiares.
Por eso, además de mantener los controles recomendados, es importante conversar con los profesionales de la salud sobre los antecedentes familiares y las necesidades particulares de seguimiento.
El bienestar emocional también importa
Recibir un diagnóstico de cáncer de mama puede generar miedo, ansiedad, tristeza, rabia, confusión e incertidumbre. La experiencia también puede afectar la autoestima, la percepción del propio cuerpo, la intimidad, las relaciones de pareja y la vida familiar, laboral y social. Cada persona vive este proceso de manera diferente, y sus familiares y personas cercanas también pueden experimentar preocupación y desgaste emocional.
Ximena Palacios, profesora de Psicología, señala que «cada persona reacciona de una manera única y es válido que así sea; el cáncer es una experiencia diferente para cada persona».
Desde esta perspectiva, el acompañamiento psicológico permite reconocer las necesidades individuales, desarrollar herramientas para afrontar la incertidumbre y transitar los cambios que pueden surgir durante el diagnóstico, el tratamiento y la recuperación. Este apoyo puede solicitarse en cualquier etapa; no es necesario esperar a que el malestar emocional sea intenso para buscar orientación profesional.
La red de apoyo también cumple un papel importante. Escuchar, estar presente y preguntar qué necesita la persona son formas de acompañar sin imponer maneras de sentir ni tomar decisiones en su lugar. Asimismo, ofrecer ayuda práctica y respetar su autonomía contribuye a que el proceso no se viva en soledad.
Cuidar durante todo el proceso
El cuidado del cáncer de mama no termina con el diagnóstico ni con la finalización del tratamiento. Requiere seguimiento, orientación sobre posibles efectos secundarios, atención a los cambios físicos y emocionales y comunicación constante con el equipo de salud.
En este proceso, la enfermería contribuye a resolver dudas, orientar sobre las indicaciones médicas y favorecer el autocuidado. También ayuda a identificar situaciones que requieren valoración profesional y a facilitar el acceso al acompañamiento psicológico o social cuando se necesita.
Para Estefanía Guerrero García, profesora de Enfermería, «la atención debe basarse en la empatía, la escucha activa y el respeto por la autonomía y la dignidad de cada mujer». Esta perspectiva destaca la importancia de un cuidado humanizado que tenga en cuenta las necesidades y decisiones de cada persona, así como su contexto familiar y social.
Conoce más sobre el cuidado integral y el acompañamiento durante el proceso dando clic aquí.
Mes Rosa: tres acciones para cuidar la salud
Desde la medicina, la psicología y la enfermería, las expertas de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad del Rosario destacan tres acciones clave para cuidar la salud y acompañar a quienes viven un diagnóstico de cáncer de mama:
Consulta a tiempo: ante cualquier cambio inusual en las mamas, busca una valoración médica. También es importante conocer los controles recomendados según la edad y los antecedentes personales.
Cuida tu bienestar emocional: si el diagnóstico o el tratamiento generan preocupación, tristeza o dificultades para afrontar la vida cotidiana, buscar apoyo psicológico puede ayudar a transitar este proceso.
Acompaña con empatía: escuchar sin juzgar, preguntar qué necesita la persona y respetar sus emociones y decisiones son formas de brindar apoyo a quienes atraviesan la enfermedad
El Mes Rosa es una oportunidad para recordar que la detección temprana puede marcar la diferencia y que el cuidado va más allá de la atención médica: también significa escuchar, comprender y acompañar. Una conversación y un compromiso con el bienestar que deben mantenerse durante todo el año.
