Durante una semana, la Universidad del Rosario abrió sus puertas a embajadas, organismos internacionales, fundaciones, empresas, entidades públicas y universidades para conversar sobre los desafíos que comparten la región y el mundo. La Semana Internacional 2026 se organizó en cuatro tipos de espacio, cada uno con un propósito distinto: mesas de trabajo para conectar capacidades, masterclasses para compartir conocimiento, ferias para acercar oportunidades a los estudiantes y un encuentro regional, América Latina Lidera, para abrir una conversación sobre el futuro de la cooperación internacional.
El resultado fueron 18 espacios de encuentro en los que participaron estudiantes, profesores, investigadores, aliados y actores nacionales e internacionales.
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América Latina Lidera: la región toma la palabra
El cierre de la semana tuvo un protagonista claro. El 1 y 2 de octubre, el Auditorio Mutis acogió América Latina Lidera, el lanzamiento regional de una iniciativa de la Universidad del Rosario y el Global Cooperation Institute (GCI) que busca que la región deje de ser beneficiaria de la cooperación y pase a participar en la definición de sus reglas. Más de 250 personas siguieron 11 paneles y conversaciones con representantes de 31 organizaciones, entre ellos el expresidente Juan Manuel Santos; los embajadores de Uruguay, Guatemala, República Dominicana y Costa Rica; Naciones Unidas, el PNUD, ACNUR, APC Colombia y Oxfam, y fundaciones como Ford, Avina y Santo Domingo.
Desde la apertura, la canciller de la Universidad, Sandra Guarín Tarquino, propuso un principio para la nueva arquitectura de la cooperación: todos contribuyen, todos se benefician y todos deciden. Jonathan Glennie, director del GCI, planteó una cooperación circular que deje atrás la división entre países desarrollados y en desarrollo.
“La coyuntura actual, la falta de liderazgo mundial, abre una ventana de oportunidad para que América Latina juegue un papel más relevante en las decisiones del mundo”.
Juan Manuel Santos, expresidente de Colombia y premio nobel de Paz 2016

Para ganar ese lugar, coincidieron varios panelistas, la región necesita hablar con una sola voz. Los embajadores señalaron a la CELAC como el escenario para lograrlo, y Philipp Schönrock, director de CEPEI, recordó que América Latina reúne más de 30 votos en los organismos multilaterales. Otro debate fue la manera de medir el desarrollo: Alejandra Alayza Moncloa, directora de Oxfam en Perú, y Claudio Tomasi, representante del PNUD, advirtieron que la etiqueta de región de ingresos medios y la medición por PIB ocultan desigualdades, vulnerabilidad climática y brechas territoriales.
El financiamiento ocupó buena parte de la conversación. Según APC Colombia, la ayuda oficial al desarrollo caerá alrededor de un 16 %, y gran parte de lo que llega se queda en intermediarios. Frente a eso, los panelistas propusieron justicia fiscal, alivio de la deuda, inversión de impacto y una filantropía que financie capacidades locales y no proyectos aislados.
Las relatorías de ambas jornadas servirán de insumo para una declaración del encuentro, con seis tareas para gobiernos, multilaterales, academia, sector privado, sociedad civil y filantropía: medir el desarrollo más allá del PIB, transformar la arquitectura financiera, diversificar el financiamiento, actuar en bloque, financiar capacidades locales y poner el cuidado y la igualdad en el centro de la cooperación.

Profesores rosaristas al frente de la conversación
Buena parte de los paneles de América Latina Lidera fue moderada por profesores de la Universidad. Enrique Prieto, profesor asociado de la Facultad de Jurisprudencia, lideró el panel de gobiernos, con los cuatro embajadores invitados. Julio Gaitán, profesor titular de la misma facultad, condujo la conversación con organizaciones de la sociedad civil, y Ángela Santamaría, profesora titular, el panel sobre el liderazgo de las mujeres en la nueva arquitectura de cooperación.
Desde la Escuela de Estudios Sociales, Políticos e Internacionales, el profesor asociado Óscar Palma moderó el panel de organismos multilaterales, banca de desarrollo y agencias de cooperación, y la profesora asociada María Elena Botero, el de sector privado. La canciller Sandra Guarín Tarquino, por su parte, moderó el panel de academia y centros de pensamiento, que buscó identificar los ejes que la región quiere llevar a los debates globales.

Mesas de trabajo: de la conversación a la colaboración
Antes del encuentro regional, la Universidad convocó dos mesas de trabajo: espacios breves, con pocos participantes, que reunieron al sector empresarial, la comunidad diplomática, las entidades públicas y la academia alrededor de un desafío concreto. En total, 24 personas de seis instituciones participaron en ellas.
La mesa Trabajo y transición demográfica partió de una pregunta: cómo convertir el envejecimiento poblacional en una oportunidad de desarrollo. Con la Escuela de Economía y Negocios, Porvenir, la Comisión de Cambio Demográfico del Distrito y el IREEL, se identificaron retos y oportunidades de colaboración en economía plateada y mercado laboral.
En la mesa Cambio climático: del dato climático a la decisión, convocada por la Escuela de Ciencias e Ingeniería, la discusión se centró en un problema conocido: Colombia cuenta con ciencia sólida sobre lluvias extremas, sequías y ascenso del nivel del mar, pero ese conocimiento todavía llega con dificultad a quienes planifican inversiones, diseñan infraestructura o definen prioridades de cooperación.
Masterclasses y ferias para la comunidad rosarista
Tres masterclasses reunieron a expertos y participantes de distintos sectores alrededor de IA, sostenibilidad y ética; innovación, ciencia, tecnología y acción glocal, y emprendimiento para un futuro sostenible.

Las ferias de oportunidades acercaron a 194 estudiantes y profesores a becas, movilidad, estudios en el exterior y opciones de financiación. En la feria presencial participaron Colfuturo, EducationUSA, Fulbright Colombia, ICETEX, el Instituto Nórdico, Be Global, Explore Canada y el Parlamento Andino, y una segunda feria se realizó con SÍGUEME, el programa nacional de movilidad académica, para un total de 19 aliados.
Lo que viene
Para la Universidad del Rosario, la Semana Internacional hace parte de su estrategia de internacionalización integral, que busca pasar de participar en la cooperación internacional a incidir en ella. Ese propósito se traduce en tres frentes: llevar el conocimiento de sus investigadores a las decisiones públicas, ampliar sus alianzas con universidades, gobiernos y redes de América Latina, el Caribe y el sur global, y diversificar las fuentes que financian sus proyectos.
Las conversaciones de esta semana dejan una tarea compartida: que la región deje de esperar un lugar en la mesa y empiece a ocuparlo.

