La cumbre permitió compartir experiencias, conocimientos y perspectivas sobre temas como la biodiversidad, la protección de los territorios, las ciudades sostenibles, la transición justa, la participación y la acción climática. Más allá de las conversaciones, el encuentro buscó reconocer el papel de las nuevas generaciones como protagonistas en la construcción de respuestas frente a los retos que enfrenta el planeta.
Durante la apertura, la Dra. Rocío Araújo, vicerrectora académica, destacó precisamente el papel de las nuevas generaciones en las decisiones que marcarán su presente y su futuro:
“Las nuevas generaciones no son únicamente las destinatarias de las decisiones que tomamos hoy; son protagonistas, interlocutoras y agentes de transformación”.
Uno de los ejes de la cumbre fue la necesidad de conectar las discusiones globales con las realidades de los territorios. En este sentido, Juan Felipe Montenegro, coordinador de Gestión Humana y Alianzas de LCOY, resaltó el proceso de construcción de las declaratorias que surgieron durante el encuentro:
“Las declaratorias que se construyan durante estos tres días de cumbre serán presentadas en espacios nacionales e internacionales, incluida la COP31. Buscamos que sean el resultado de un proceso descentralizado, construido desde los territorios y con la participación de niñas, niños, adolescentes y jóvenes”.
La dimensión académica también estuvo presente en las conversaciones. Andrea Devis, profesora de la Escuela de Ciencias e Ingeniería, invitó a comprender el planeta como un sistema en el que los diferentes ecosistemas están conectados y en el que las acciones locales pueden tener efectos mucho más amplios.
“Todos los elementos de nuestro planeta están interconectados y cuando afectamos uno, estamos afectando todo nuestro planeta”.
A partir de esta reflexión, la profesora Andrea destacó la importancia de no quedarse únicamente en la preocupación frente a la crisis climática, sino de reconocer las posibilidades de acción desde diferentes espacios y comunidades:
“Más allá de hablar de la problemática, es una invitación a no quedarnos congelados por el miedo, sino a actuar y encontrar soluciones desde cada uno de nosotros”.
La participación territorial fue también un elemento central de LCOY 2026. Juan David Forero, presidente del Consejo Estudiantil de la Universidad del Rosario, resaltó la importancia de que las nuevas generaciones se involucren en las realidades de sus comunidades y aporten a su transformación:
“Es importante que los jóvenes, adolescentes y niños participen en los procesos de involucramiento territorial y contribuyan a transformar las realidades de sus comunidades y del país. En la Universidad del Rosario le apostamos a la sostenibilidad y al trabajo real en Colombia”.
La realización de LCOY Colombia 2026 permitió así poner en diálogo las voces de las nuevas generaciones con la academia, los territorios y diferentes actores comprometidos con los desafíos climáticos y de biodiversidad. Las conversaciones y propuestas construidas durante estos tres días hacen parte de un proceso que busca trascender el encuentro y continuar fortaleciendo la participación de las juventudes en estos temas.
Para nuestra Universidad, este encuentro también representa una oportunidad para dar continuidad a las conversaciones, fortalecer la articulación entre la academia, los territorios y las nuevas generaciones, y seguir poniendo capacidades, conocimiento y espacios de participación al servicio de los desafíos relacionados con el clima y la biodiversidad.
LCOY Colombia 2026 cierra sus tres jornadas, pero deja abiertas nuevas conversaciones, conexiones y posibilidades de trabajo conjunto para seguir aportando, desde diferentes saberes y territorios, a la construcción de respuestas frente a los retos ambientales del país.
