- El cambio climático no elimina las amenazas sobre el patrimonio italiano, sino que modifica su distribución y concentra mayores niveles de riesgo acumulado en regiones del norte hacia finales de siglo.
- Ocho regiones del norte —Emilia-Romaña, Friuli Venezia Giulia, Liguria, Lombardía, Piamonte, Trentino-Alto Adige, Valle de Aosta y Véneto— quedan clasificadas en las categorías de riesgo “Alto” o “Muy alto”.
- Dos sitios del Patrimonio Mundial alcanzan riesgo “Muy alto” bajo el escenario de altas emisiones al final del siglo: los Sacri Monti de Piamonte y Lombardía y los Grabados Rupestres de Valcamonica.
- Los procesos de deterioro no evolucionan de la misma manera: mientras algunos disminuyen, el termoclastismo aumenta en amplias zonas de Italia y contribuye al desplazamiento del riesgo hacia las áreas montañosas del centro y norte del país.
El cambio climático no necesariamente hará que todos los monumentos de Italia estén más expuestos, pero sí cambiará dónde se concentra el riesgo. Esa es una de las principales conclusiones de una investigación internacional en la que participaron investigadores de nuestra universidad y científicos del Consejo Nacional de Investigaciones de Italia (CNR), que evaluó cómo evolucionarán diferentes procesos de deterioro del patrimonio cultural construido frente a escenarios climáticos futuros.
El estudio, publicado bajo el título “Climate change risk assessment of built cultural heritage sites in Italy”, analizó las condiciones de 50 sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO y encontró que, hacia finales de siglo, el riesgo acumulado se concentrará especialmente en el norte de Italia.
Ocho de las 20 regiones del país —Emilia-Romaña, Friuli Venezia Giulia, Liguria, Lombardía, Piamonte, Trentino-Alto Adige, Valle de Aosta y Véneto— quedan clasificadas en las categorías de riesgo “Alto” o “Muy alto”. Los niveles más elevados corresponden a Trentino-Alto Adige y Valle de Aosta, ambas en la categoría “Muy alto”.
“El cambio climático no disminuye las amenazas sobre el patrimonio; las reconfigura. Algunas se debilitan, otras se intensifican. Eso exige estrategias de conservación adaptativas, territorialmente específicas y anticipatorias.” Así lo explica Benjamín Quesada, autor del artículo, decano de la Escuela de Ciencias e Ingeniería y profesor del Programa de Ciencias del Sistema Tierra de nuestra universidad.
El riesgo cambia de lugar
El estudio utilizó proyecciones climáticas de alta resolución para identificar cómo podrían evolucionar seis procesos físicos y biológicos relacionados con el deterioro de los materiales históricos. Uno de los principales cambios está asociado al termoclastismo, un proceso relacionado con las variaciones de temperatura que pueden generar microfracturas en las rocas. Aunque históricamente ha tenido mayor presencia en el sur y en algunos valles alpinos, las proyecciones muestran un aumento y desplazamiento del riesgo hacia zonas montañosas del centro y norte de Italia.
Otros procesos presentan el comportamiento contrario. Los ciclos de hielo-deshielo, por ejemplo, disminuirían en buena parte del territorio: la media histórica de 5,3 días al año se reduciría en 2,4 días al año hacia finales de siglo bajo el escenario SSP3-7.0. Sin embargo, en sectores del noreste alpino, como Alto Adige y Friuli-Venezia Giulia, podrían presentarse incrementos localizados.
La misma redistribución aparece al analizar los sitios de la UNESCO. Bajo el escenario de altas emisiones al final del siglo, dos sitios alcanzan la categoría de riesgo “Muy alto” (CPI > 0,75): los Sacri Monti de Piamonte y Lombardía y los Grabados Rupestres de Valcamonica.
“Los resultados no deben leerse como una catástrofe inevitable, sino como una hoja de ruta: sabemos dónde concentrar los esfuerzos de monitoreo, conservación preventiva y adaptación antes de que los daños sean irreversibles.” La afirmación corresponde a Christian Romero, autor del artículo y asistente de investigación del Programa de Ciencias del Sistema Tierra de nuestra universidad.
El patrimonio no está necesariamente más seguro: está cambiando el mapa del riesgo
Uno de los resultados que podría generar una interpretación equivocada es que el número de sitios clasificados en riesgo “Alto” disminuye con el tiempo: pasa de 30 en el período histórico a 29 en el futuro cercano y 23 en el futuro lejano.
Los investigadores advierten que esta reducción no significa necesariamente una mejora de las condiciones de conservación. El cambio responde a una redistribución de los factores de deterioro, con algunos riesgos que disminuyen y otros que aumentan y se concentran en determinados territorios.
En el escenario de altas emisiones, la temperatura media de Italia podría superar los +4 °C hacia finales de siglo, mientras que la humedad relativa disminuiría alrededor de 4,3 puntos porcentuales y la precipitación anual cerca de 84 mm.
“Contar con información climática de alta resolución nos permite identificar dónde los cambios serán más significativos y apoyar una planificación más efectiva para la conservación del patrimonio”, afirma Álvaro Ávila Díaz, autor del artículo y profesor del Programa de Ciencias del Sistema Tierra de nuestra universidad.
Una alerta para la conservación preventiva
Para los investigadores, el principal aporte del estudio no es únicamente identificar qué monumentos podrían enfrentar mayores niveles de riesgo, sino anticipar dónde deberían concentrarse los esfuerzos de monitoreo y conservación.
El Índice Compuesto de Priorización (CPI) utilizado en la investigación permite integrar diferentes factores de deterioro y establecer cuáles territorios y sitios requieren mayor atención. La metodología podría ser utilizada también en otros países para apoyar decisiones de conservación frente a escenarios de cambio climático.
Consulte la investigación completa:
https://www.nature.com/articles/s40494-026-02804-0
