Pero el dato más relevante no estuvo solo en las cifras. Los temas y las preguntas no salieron de los partidos políticos. Salieron de los estudiantes.
Fueron ellos -desde la Facultad de Jurisprudencia y la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos- quienes pusieron sobre la mesa las preocupaciones que hoy atraviesan a la ciudad: ¿más cárcel o más prevención? ¿créditos educativos o reforma estructural? ¿tecnología anticorrupción o transformación política profunda?
El resultado fue un pulso ideológico directo.
Seguridad: mano dura, tecnología o reconstrucción del tejido social
El eje más tenso del debate fue la seguridad ciudadana. Sofía Araujo, candidata por el Centro Democrático, defendió el fortalecimiento tecnológico y judicial, asegurando que "la flagrancia sea sinónimo de cárcel enseguida" y enfatizando que
"el orden para mí no puede ser un lujo, tenemos que garantizar que sea un mínimo y que sea un derecho".
En la misma línea, Julián Clavijo, de Salvación Nacional, afirmó que
"al bandido hay que someterlo y eso vamos a hacer desde el Congreso".
Desde otra orilla, Gina Díaz, del partido La Fuerza, cuestionó la mirada exclusivamente punitiva y puso el foco en la salud mental:
"Bogotá cada vez parece más ciudad gótica porque tenemos pleitos por la angustia y el miedo". Guayra Puka, del Pacto Histórico, defendió una visión centrada en los afectos y la recuperación social, afirmando que "amor es una política que permite recuperar a la el negocio que se está llevando nuestras generaciones".
El contraste fue evidente: Para algunos, la seguridad se resuelve con cárcel inmediata y control. Para otros, sin prevención social y atención emocional, la violencia se reproduce.
Juventud y educación: mérito, empresa privada o reforma al ICETEX
En materia educativa hubo coincidencias en el diagnóstico, pero no en la receta. Nicolás de Francisco, de Ciudadanos Renovemos, sostuvo que
"tenemos que volver a premiar a los que se esfuerzan y a los que hacen las cosas bien". Guayra Puka insistió en una transformación del modelo de financiación, afirmando que "el ICETEX no puede ser esa carga 20 años después de habernos graduado".
Julia Miranda, candidata por El Nuevo Liberalismo, planteó un esquema donde los jóvenes puedan escoger entre universidad pública o privada, y cuestionó al gobierno actual al señalar que
“no le ha interesado apoyar la empresa privada y generadora de empleo”.
Detrás del debate subyace una pregunta estructural: ¿el Estado debe reformar el sistema de financiamiento o fortalecer la articulación con el sector privado para generar oportunidades?
Corrupción: tecnología de control o responsabilidad política
La discusión sobre transparencia partió de una cifra que atravesó todo el encuentro: 30 billones de pesos anuales perdidos por corrupción. A esto, Mauricio Toro, de la Alianza Verde, señaló que
"de todos los recursos de salud se pierden más o menos 12.2 billones de pesos en corrupción" por falta de tecnología para vigilar los giros. Libardo Asprilla reforzó la gravedad del problema al advertir que "anualmente se pierden en promedio 30 billones de pesos por cuenta de la corrupción".
Aquí la discusión no fue si existe el problema, sino cómo enfrentarlo: ¿más herramientas digitales de control o una transformación profunda de la cultura política en el Congreso?
Ambiente y ciudad: deforestación, movilidad y modelo urbano
En el frente ambiental, Julia Miranda fue contundente:
"La gran emergencia ambiental que tiene nuestro país es la deforestación. Es su principal problema".
En clave urbana, Lucy Molano defendió la necesidad de consolidar la ciudad sobre lo ya construido, mientras otros aspirantes plantearon acelerar la transición hacia una flotilla eléctrica para mejorar la calidad del aire.
El factor diferencial: estudiantes como protagonistas
A diferencia de otros debates de campaña, este no estuvo marcado por discursos preparados sino por preguntas formuladas desde la academia. Los estudiantes orientaron la conversación hacia evidencia, datos y propuestas concretas.
El mensaje final del encuentro fue claro: menos polarización y más rigor técnico. Menos consignas y más soluciones medibles fue la consigna de los estudiantes quienes justificaron este encuentro en que el voto joven no es un accesorio simbólico. Es un actor decisivo en la redefinición del Congreso.
Bogotá no solo enfrenta una crisis de seguridad o de recursos. Enfrenta una decisión de modelo político. Y esta vez, las preguntas las hizo la juventud.
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