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El insano fraude del veganismo contra la salud planetaria y la humanidad

Ricardo Andrés Roa-Castellanos, Ph.D.

¡Hazte vegano! - De Nitsan Simantov - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0

 

“Por ella (la ideología) los hombres se engañan o son engañados”.

E. Levinas (1977). Totalidad e Infinito.

Presentación

Al comenzar a escribir hace unos años estos artículos referentes a la relación ciencia versus pseudociencia (o falsa ciencia que caracteriza a las ideologías), el tema vegano saltó a escena en primer lugar[1] como uno de los mayores y más perversos dispositivos pseudointelectuales, académicamente engañosos, contra el ser humano en la vigente confusión misántropa es decir, de odio hacia la humanidad. Este timo ha tomado fuerza social por el rasgo inherente a la post-modernidad que poco lee y por demás, sin bases probadas, opina, juzga e impone.

En similitud a temas políticos y jurídicos, los activistas universitarios de estos temas crecieron y se han hecho profesionales.

No hubo contra-discurso, en aquel entonces, y muchos asumieron que esas ideas eran verdaderas. Algunos proselitistas han madurado a la mesura y la racionalidad, abiertos a lo comprobable por vía científica. Otros, han profundizado su alienación ideológica. Otros más, metamorfoseados ahora en tomadores de decisiones o en profesores de universidades privadas y públicas, gastan sus horas laborales, no en actuar de acuerdo a conocimientos probados, sino según su inamovible doctrina ideológica. Ello ha conducido a estudiantes ingenuos tanto a perjudiciales cambios en sus dietas como a candidatos políticos de maquillada izquierda radical que fueron elegidos con estos discursos emotivos pero perjudiciales.

A la vez, las afectaciones a la salud mental y neurológica de esta dieta, que también fueron empezadas a ser notadas años atrás, al crecer su arraigo cultural con el incremento epidemiológico de la depresión, la ideación suicida y el suicidio entre jóvenes o adultos jóvenes, alerta sobre su posible incriminación y, sobre todo, la falsedad de sus promesas: ni saludable, ni ecoamigable -al ser este a la vez el motor de devastación de los bosques tropicales del mundo con la soja y otras demandas agrícolas 1, [2].

Análisis desde la integración de sistemas y la salud planetaria

La devastación de los bosques tropicales en Latinoamérica del año 2000 a 2015 representó 96,9 millones de hectáreas de árboles perdidas de 935,5 millones de hectáreas totales en bosques y selvas para el subcontinente[3]. La política de Argentina, Brasil y otros países con respecto a incentivos para la soja por demanda[4] desde China y el mercado juvenil -que asume estas dietas pseudo-ambientalistas de moda, como convenientes, o que pide más narcóticos (coca, marihuana) los cuales también impulsan la deforestación-, tienen gran responsabilidad en el escalamiento que no obedece siempre a la acusación, por inercia, a la ganadería[5].

Destruidos los árboles, muere la avifauna, y sin aves, las poblaciones de insectos, carentes entonces de depredadores, se convierten en plaga. En 2020 esa dinámica sistémica se ha visto en África, Pakistán, e India[6], también subyugadas por las demandas agrícolas y compras masivas de tierra por China. 150 millones de langostas por kilómetro cuadrado en estos episodios, doblan lo visto en plagas recientes. En Kenia, las langostas ocuparon hasta 2.400 kilómetros cuadrados de terreno desolando cultivos agrícolas en directo perjuicio contra la Seguridad Alimentaria, la Seguridad hídrica y la Salud Ecosistémica regional. Hace pocos meses, el mismo problema comenzó en la sojera Argentina[7], con dirección norte y se vieron avances de estos artrópodos de hasta 150 kilómetros por día[8]. En Colombia, la plaga aparece en Julio al afectar las regiones llaneras (desmontadas) de Vichada, Arauca y Casanare[9]. Centroamérica, igual.

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Frutas y verduras - dominio público

La revisión arroja que, inclusive, reconocidos practicantes de estas costumbres dietarias engañosas, insuficientes nutricionalmente , mortales para bebés, nocivas para niños y jóvenes, derivadas de un falso animalismo (pues tampoco protegen a los animales domésticos o silvestres[10]) han enmarcado, no a uno sino a varios, afamados psicópatas, homi- y genocidas, a nivel de la historia mundial, por favor ver el enlace de referencia[11].

Hechos científicos de “una salud” desde la salud mental y ambiental

El suicidio en adolescentes y adultos jóvenes se ha duplicado en EE.UU del 2000 al 2017[12]. Producto de un estudio Meta-analítico, publicado en 2020 y realizado por la Facultad de Psicología de la Universidad de Indiana sobre fuentes científicamente serias, y no de origen activista, que incluyó más de 160.000 sujetos estudiados de 11 a 94 años, se concluyó que había una “alta relación estadística” entre la evitación de la proteína animal en la dieta y altas tasas de riesgo para varias psicopatologías tales como la depresión, ansiedad o daño auto infligido (desde auto-mutilaciones leves hasta suicidio[13]).

Los mecanismos de daño por carencia de nutrientes en la dieta vegana son multifactoriales. Pese a caracterizarse por un aparente beneficio inicial de pérdida de peso (que también se logra en extremos opuestos, es decir, con una dieta de exclusiva proteína, que tampoco es recomendable) los desbalances nutricionales y con ello fisiológicos, comienzan a manifestarse en la bioquímica analítica de quienes no consumen proteína animal, como detallaremos.

El daño al ambiente redunda en que al no haber herbívoros domésticos o silvestres que re-fertilicen el suelo con su estiércol, por la expansión de miles de hectáreas de cultivos agrícolas, la erosión avanza a pasos agigantados. La capa fértil del suelo se adelgaza con cada cultivo y la Seguridad Hídrica (ríos, acequias, riachuelos) se pierde al secarse una vez la tierra ha sido desnudada.

Sobre los micronutrientes: el hierro

En mujeres veganas o vegetarianas, el deprimido nivel de hierro sérico no sólo implica disminución en las capacidades y resistencia, o debilidad franca ligada a la anemia ferropénica inducida por esta dieta, sino además daño neuronal, si esta deprivación nutricional la sufre el feto en su formación por vía materna. Los desórdenes en el desarrollo neurológico son multicausales, a tal grado que aumentan en estos niños la frecuencia de la expresión del Espectro Autista, síndromes de déficit de atención e hiperactividad así como Inhabilidad intelectual infantil para procesos de aprendizaje en menores, de acuerdo con un reciente estudio epidemiológico multitudinario, de seguimiento poblacional, realizado en Suecia y publicado en el Journal de Medicina de los EE. UU[14].

El veganismo no satisface el aporte mínimo de 1,5 mg hierro/día. El mineral, al igual que la vitamina B12 o la riboflavina, debe ser suplementado artificialmente con pastillas u otros nutracéuticos. Lo que, en el largo plazo, puede afectar el aparato renal, ya que buena parte de ese hierro exógeno no se absorbe y debe ser excretado por vía urinaria[15].

La vitamina D

El impacto de la dieta vegana incide negativamente en la Inmunonutrición amparando desarrollos de infecciones y agravamiento de otras enfermedades. La vitamina D3 es anti-viral, anti-cancerígena y regula el metabolismo del calcio. De 3 meses a 6 meses de haber empezado, la dieta vegana si bien el cambio puede conducir a mejorar problemas como el acné, incrementado también por causas vegetales como el excesivo consumo de aguacate en ciertos individuos, según la evidencia, las reservas de vitamina D empiezan a reducirse, pues sus principales fuentes precursoras son la carne, el pescado graso, los huevos y los lácteos, también en combinación con la exposición solar.

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Carnes veganas - By Tischbeinahe - Own work, CC BY-SA 4.0

Este es un problema del que no se tiene conciencia hasta que es demasiado tarde y se manifiesta por sus graves efectos negativos, que son varios en el tiempo:

La deficiencia de Vita-D se ha relacionado con varios tipos de cáncer, con algunas enfermedades cardíacas, con la depresión, migrañas, pérdida de la densidad ósea, enfermedades autoinmunes, etc. También con la hospitalización y pronósticos negativos en el Covid ante su deficit[16].

En detalle, el déficit de vitamina D se correlaciona con mayor susceptibilidad a padecer infecciones debido a una alteración de la inmunidad innata localizada y debido a defectos en la respuesta inmune celular específica de antígenos. La vitamina D inhibe la maduración de las células dendríticas reduciendo la capacidad para presentar sustancias extrañas, e inducir, subsecuentemente, la proliferación de células T y la producción de citoquinas; favoreciendo una respuesta tipo Th2. En contraste, la suplementación con vitamina D (1,25-OH D3) en individuos con trastornos autoinmunes, junto con una dieta rica en calcio, ejerce un efecto inhibidor sobre la progresión de la patología (se promueve una respuesta tipo Th2 inhibiendo la respuesta tipo Th1, dinámica favorable para disminuir síntomas en trastornos autoinmunes)[17].

Por una parte, la Vitamina D3 así es inmunomoduladora positiva, lo cual significa que mantiene el sistema de defensa en óptimas funciones ante infecciones o espontáneos procesos formadores de tumor (cáncer) que suelen ser auto-regulados con una normalidad dietaria[18].

Por otra, la vitamina D ayuda al cuerpo a absorber y fijar el calcio. El calcio es uno de los principales componentes de los huesos y dientes. Hay un interesante contraste a nivel de la salud oral. Si bien los veganos y vegetarianos visitan menos a los odontólogos por enfermedad periodontal (inflamación y daño de encías y estructuras óseas asociadas), en comparación con los omnívoros, su predisposición a Caries y Erosión dental o pérdida del volumen dentario es mayor[19]. Esto, fue manifiesto en estudios italianos. Ocurre por desmineralización-descalcificación de los dientes de los veganos en los cuellos de sus dientes y superficies dentarias vestibulares junto a un pH más alcalino de la saliva en dicha población adulta[20]. Esta clase de efectos ya se habían señalado desde 1996 en vegetarianos de la India[21] y más recientemente en personal europeo vegetariano que suele presentar mayor prevalencia de caries, erosión y sarro[22].

La vitamina D también juega un rol importante en su sistema nervioso y muscular[23]  permitiendo la normal conformación de estos tejidos con su correcto funcionamiento (en la contracción muscular el calcio, magnesio, y potasio juegan un papel importante), igual para la rapidez en las reacciones neuromusculares (reflejos) y resistencia al cansancio.

Suele ser dicho por los promotores del veganismo que hay más calcio en los frijoles que en la leche. Lo que no dicen, y probablemente no saben, es que su disposición está a manera de Oxalato de Calcio en estas legumbres y que así es inasimilable, inutilizable digestivamente.

A nivel médico, pudo comprobarse que los veganos tienen un 30% de mayor probabilidad de fracturas óseas, precisamente por su menor ingesta de calcio, en la comparación entre carnívoros, omnívoros y vegetarianos (estos últimos que pueden ser lactovegetarianos y ovolactovegetarianos)[24].

En el funcionamiento neurológico

Ácidos grasos saturados, como el ácido mirístico, presente en lácteos, y otras fuentes grasas asociadas a la proteína animal como la carne, brindan una composición similar a la hallada en el líquido amniótico. Su repercusión a nivel neurológico es semejante: cumple un efecto estabilizador neural, ansiolítico o tranquilizante. Tranquiliza a niveles comparables al Diazepam (Valium ®)[25].

Por su parte, los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, también claves en el funcionamiento neurológico, se encuentran en una medida bastante deficitaria en personas veganas y vegetarianas.

Para aquellos que piensan que bajas grasas son buenas noticias, al contrario, esto puede ser un problema y no sólo para la libido o la resistencia. El órgano más lipídico en su composición por volumen es el cerebro. Que exista restricción en el acceso a los ácidos eicosapentanóico y docosahexanoico implica baja formación de esfingolípidos y fosfolípidos (fosfatidilcolina, -serina y -etanolamina) indispensables para un correcto funcionamiento nervioso, sin importar la edad de la persona[26]

La deficiencia de omegas-3 (que se integra por los dos ácidos mencionados, formados del origen animal citado y el linoleico que se encuentra en fibras vegetales), también, puede causar una piel áspera, escamosa y diversos grados de erupción cutánea, hasta con enrojecimiento, hinchazón y picazón dérmica, pelo hirsuto y poco, o para nada, brillante[27].

Las 2 formas bioquímicas actúan para el adecuado funcionamiento neurológico. A pesar de que cantidades traza de fosfatidilcolina pueden ser producidas por el hígado humano, estas no alcanzan el suministro necesario de estos micronutrientes relacionados con el consumo de alimentos de como el huevo o los lácteos[28].

La deficiencia de Colina, una molécula esencial para el desarrollo, presente por ejemplo en perros que son alimentados exclusivamente con mazamorra o comidas veganas, induce hígado graso e incluso cirrosis no-alcohólica. Problema que ocurre igual en humanos expuestos a esta misma deficiencia de dicho micronutriente. El desarrollo neuronal, la acción de estas moléculas como neurotransmisores, el señalamiento celular, el transporte y metabolismo de lípidos depende de la ingesta de Colina que termina originando fosfatidilcolina y esfingomielina como moléculas efectoras de la normalidad anímica, neurológica y cerebral[29].

En la actualidad, una carencia de colina ha sido notada poblacionalmente en Inglaterra, cuna del veganismo. Teniendo en cuenta que esta molécula es reconocida como la “constructora cerebral”, una alerta fue lanzada por el colegio de pediatría británico. No basta ya tener a dicho elemento como “buena dieta” sino como nutriente indispensable para niños y jóvenes. Un varón joven, por ejemplo, necesita un consumo diario de 550 mg/día, mientras una joven al menos debe tomar 425 mg/día, y el doble en estado de embarazo[30]. Los veganos y vegetarianos no tienen el adecuado insumo del nutriente[31].

Sobre la esquizofrenia y los desordenes esquizoafectivos

Anticuerpos contra la Gliadina han sido vistos incrementados en pacientes esquizofrénicos y con desordenes esquizoides afectivos, de los cuales un subgrupo ha podido ser caracterizado por tener marcadores de la inflamación constantemente aumentados. La Gliadina es una sustancia que puede generar este tipo de reacción inmunotóxica en hiperconsumidores de centeno, gluten de trigo (principal componente del “seitán” -falsa carne vegana, cuya homofonía con el nombre de satán en inglés no deja de ser curiosa-), y cebada[32].

La alta correlación estadística hallada de anticuerpos anti-gliadina en esquizofrénicos fue significativa y corroborada. Pero, no se piense que está relacionada con pacientes “celiacos”. De hecho, se ha descubierto que estas moléculas se hallan aumentadas en pacientes no celiacos y si con parte de pacientes con enfermedades autoinmunes o con síndrome de intestino irritable[33], también relacionados con efectos deletéreos en veganos.

En conjunto, esto puede explicar varios de los signos neurológicos mostrados en las poblaciones jóvenes y adultas. La Ortorexia Nerviosa y La Restricción Cognitiva, es decir, el sufrimiento patológico que surge por el constante escrutinio o hipervigilancia sobre lo que se come es característico más en veganos que en vegetarianos, es ausente en omnívoros, y ya configura una psicopatología reglada en personas que, equívocamente, confunden bajo peso con salud[34].

En relación con los cálculos (urolitiasis) y gota

El oxalato de calcio, el oxalato de fosforo y el ácido úrico se correlacionan con la formación de piedras corporales conocidas como cálculos. Si bien se suele culpar a fuentes de proteína animal, la verdad es que los alimentos que contienen oxalato de forma elevada son las nueces, el chocolate y algunas frutas y verduras (vegetales)[35].

Para los cálculos que contienen calcio, en consecuencia, es recomendable el disminuir la cantidad de alimentos ricos en oxalatos y fitatos que además inhiben la adecuada absorción de otros minerales, como ciertos vegetales, legumbres, cereales, frutos secos y, en especial, las espinacas, la remolacha, y el cacao[36] consumidos en demasía por veganos estrictos. Se recomienda, en cambio, aumentar el consumo de líquidos y alimentos ricos en citrato como el limón, la naranja, la sidra, la bergamota, el pomelo, el kiwi, la grosella y la guayaba.

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Leche de soja - De LinasD - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0

Es común en población joven con estas dietas, que se den licencia total con el consumo de alcohol para balancear su estado de ánimo. El alcohol, aunque de origen vegetal, y en poblaciones con menor ingesta de proteína animal como en el caso oriental, dispara la presentación de gota (hiperuricemia) en población susceptible genéticamente o inducidas como son los tipos diabéticos[37]. En la población vegana, es común que el consumo de carbohidratos sea mucho mayor que en los omnívoros desatando la presentación clínica de la diabetes.  El jarabe de maíz y los endulzantes con el azúcar vegetal fructosa también inciden en la elevada presentación de gota o su agravamiento aunque los mariscos y las carnes rojas sean sus más conocidos y culpados detonantes[38].

El marco espiritual genésico judeocristiano

Para el conocimiento rabínico y judío ortodoxo, la Torah -o Pentateuco cristiano- explica la totalidad de la realidad humana y señala el camino de la vida y de la muerte (Deut 30:1-19), en función al comportamiento humano y sus modos relacionales. Suele pasar desapercibido un detalle ejemplar en el marco del origen de nuestra especie explicado por esta luz.

En el drama original de Caín y Abel, la falsa superioridad moral del primer fratricida está basada en su relación con los vegetales y animales. Caín (que en hebreo significa “obtener”) es un presuntuoso agricultor estricto, mientras que Abel es un pastor que cría ovejas.

Queriendo destacarse ante El Creador, a Caín se le ocurre llevarle una ofrenda de vegetales. Abel (en hebreo: vapor o aliento) lo emula y hace lo mismo con las mejores crías de sus ovejas. El resultado es inesperado para el propósito fanfarrón de Caín y explica toda una dinámica progresiva del conocimiento y genealogía espiritual, tan válidos hoy como ayer, con dos grandes campos de fuerza a través de sus síntomas conductuales radiculares: el mal y el bien, la soberbia y la humildad, a saber:

“El Señor miró con agrado a Abel y su ofrenda, pero no miró así a Caín ni a su ofrenda. Por lo que Caín se enojó muchísimo y puso muy mala cara. Entonces el Señor le dijo: “Por qué te enojas y pones tan mala cara? Si hicieras lo bueno, podrías levantar la cara; pero como no lo haces el pecado (que en hebreo antiguo significa inexactitud) está esperando el momento de dominarte. Sin embargo, tu puedes dominarlo a él”

Aunque la profundidad de las cortas líneas de palabras sintetiza una sabiduría excepcional y asombrosa, comentemos simplemente que desde un nivel axiológico (ciencia que estudia los valores), los sentimientos negativos en juego (soberbia u orgullo original que abren la puerta a la envidia), establecen un mecanismo que, al no haber autocontrol psicológico, y convertirse en una premeditación, indica en el siguiente párrafo que Caín procede a matar a Abel de forma irresponsable. Es decir, no responde por lo hecho contra su hermano. Preguntado por el paradero de Abel, Caín dice al Creador “¿Acaso es mi obligación cuidar de él?”.

No es de extrañar que las tasas de suicidio nacional[39] y global en jóvenes se hayan visto incrementadas en los últimos años. El suicidio es el mayor indicador de Salud Mental nacional en términos epidemiológicos. De interés, la mayoría de los suicidios sucedieron en edades comprendidas entre los 20 y 24 años (14,60%), seguida del grupo de 25 a 29 años (11,80%)[40]. En Estados Unidos, para 2017, los hombres jóvenes de entre 15 y 19 años se suicidaron a un ritmo de 17.9 por cada 100.000, frente a 13 por cada 100.000 en el año 2000. En ambos sexos, la cifra alcanza, recientemente, el máximo desde que estas estadísticas comenzaran a ser construidas, pero el punto de inflexión comenzó a darse en el nuevo milenio[41]. El veganismo saltaba un 350% como estilo de vida en 2016[42] a la par de un incremento sostenido de las tasas de suicidio en el Reino Unido desde 2010[43].

Por su parte, la multifactorial epidemia global de obesidad inicia –casualmente- poco después del lanzamiento del manual animalista Animal Liberation de Peter Singer (1975). Hasta 1975 se mantuvo la constante mundial de tener 1% de población obesa[44]. La cantidad se ha triplicado en especial en las poblaciones infantil a adulta joven que suelen ser las más susceptibles a estas narrativas ideológicas basadas en la soberbia falacia de la falsa compasión[45].

 

[13] Dobersek, U., Wy, G., Adkins, J., Altmeyer, S., Krout, K., Lavie, C. J., & Archer, E. (2020). Meat and mental health: a systematic review of meat abstention and depression, anxiety, and related phenomena. Critical Reviews in Food Science and Nutrition, 1-14.

[14] Wiegersma, A. M., Dalman, C., Lee, B. K., Karlsson, H., & Gardner, R. M. (2019). Association of prenatal maternal anemia with neurodevelopmental disorders. JAMA psychiatry, 76(12), 1294-1304.

[17] Gurrutxaga, H. S., Lagranja, G. C., & Peláez, R. B. (2016). Nutrientes e inmunidad. Nutr Clin Med, 10(1), 1-19.

[18] Feldman, D., Krishnan, A. V., Swami, S., Giovannucci, E., & Feldman, B. J. (2014). The role of vitamin D in reducing cancer risk and progression. Nature reviews cancer, 14(5), 342-357.

[19] Staufenbiel, I., Weinspach, K., Förster, G., Geurtsen, W., & Günay, H. (2013). Periodontal conditions in vegetarians: a clinical study. European journal of clinical nutrition, 67(8), 836-840.

[20] Laffranchi, L., Zotti, F., Bonetti, S., Dalessandri, D., & Fontana, P. (2010). Oral implications of the vegan diet: observational study. Minerva Stomatol, 59(11-12), 583-91.

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[22] Staufenbiel, I., Adam, K., Deac, A., Geurtsen, W., & Günay, H. (2015). Influence of fruit consumption and fluoride application on the prevalence of caries and erosion in vegetarians—a controlled clinical trial. European journal of clinical nutrition, 69(10), 1156-1160.

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[29] Wallace, T. C., & Fulgoni, V. L. (2017). Usual choline intakes are associated with egg and protein food consumption in the United States. Nutrients, 9(8), 839.

[30] Derbyshire, E. (2019). Could we be overlooking a potential choline crisis in the United Kingdom?. BMJ Nutrition, Prevention & Health.

[31] Wallace, T. C., Blusztajn, J. K., Caudill, M. A., Klatt, K. C., Natker, E., Zeisel, S. H., & Zelman, K. M. (2018). Choline: The underconsumed and underappreciated essential nutrient. Nutrition today, 53(6), 240.

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[33] Infantino, M., Meacci, F., Grossi, V., Macchia, D., & Manfredi, M. (2016). Anti-gliadin antibodies in non-celiac gluten sensitivity. Minerva Gastroenterologica e Dietologica, 63(1), 1-4.

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[37] Lyu, L. C., Hsu, C. Y., Yeh, C. Y., Lee, M. S., Huang, S. H., & Chen, C. L. (2003). A case-control study of the association of diet and obesity with gout in Taiwan. The American journal of clinical nutrition, 78(4), 690-701.

[38] Hainer, B. L., Matheson, E., & Wilkes, R. T. (2014). Diagnosis, treatment, and prevention of gout. American family physician, 90(12), 831-836.

[40] Ídem.

[44] Jaacks, L. M., Vandevijvere, S., Pan, A., McGowan, C. J., Wallace, C., Imamura, F., & Ezzati, M. (2019). The obesity transition: stages of the global epidemic. The lancet Diabetes & endocrinology, 7(3), 231-240.