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Descubren restos de piel en un reptil marino que habitó Colombia hace 120 millones de años

Descubren restos de piel en un reptil marino que habitó Colombia hace 120 millones de años
Investigadores de nuestra Universidad, en conjunto con colegas de la Universidad de los Andes, el Centro de Investigaciones Paleontológicas de Villa de Leyva, la Universidad de McGill (Canadá) y el Museo Estatal de Historia Natural de Stuttgart (Alemania), hallaron un fósil de un reptil marino perteneciente a un ictiosaurio que preservó parte de su piel.

Reconstrucción paleoartística del ictiosaurio Crédito Edwin Cadena, ilustración artística AI. 

La preservación excepcional de piel en este ictiosaurio fósil, que vivió hace aproximadamente 120 millones de años, es la primera que se registra a nivel mundial en fósiles de bajas latitudes o cercanos al ecuador. Para confirmar este hallazgo, los paleontólogos emplearon diversas técnicas microscópicas, así como análisis elementales y químicos, que permitieron establecer la presencia de remanentes de componentes originales de la piel del ictiosaurio.

 Esqueleto de ictiosaurio que preservó restos de piel en el cráneo. Crédito Centro de Investigaciones Paleontológicas

 Esqueleto de ictiosaurio que preservó restos de piel en el cráneo. Crédito Centro de Investigaciones Paleontológicas

La preservación de tejidos blandos, como células, vasos sanguíneos y piel, en vertebrados fósiles no es común, y lo es aún menos en fósiles conservados en rocas de bajas latitudes, como ocurre en Colombia. En este contexto, el equipo de paleontólogos colombianos y alemanes encontró restos de piel alrededor del cráneo de un ictiosaurio que habitó los mares hace unos 120 millones de años.

Entre estos restos se identificaron pequeñas estructuras con forma de red, semejantes a fragmentos de capas internas de la epidermis. Además, se reconocieron láminas delgadas similares a fragmentos de piel que, a pesar del paso de millones de años, aún conservan cierta flexibilidad. Aunque el material de piel es fragmentario, presenta señales químicas que evidencian la preservación de restos de proteínas potencialmente originales de este tipo de tejido.

Este hallazgo revela las condiciones especiales del ambiente marino en el que se preservaron muchos de los reptiles fósiles de Villa de Leyva, caracterizado por una baja presencia de oxígeno y la acción de ciertos microorganismos, factores que favorecieron una preservación excepcional.

Fragmento de piel después de ser removida del fósil por métodos químicos. Crédito Manuel Martinez

Fragmento de piel después de ser removida del fósil por métodos químicos. Crédito Manuel Martínez

El equipo de investigadores utilizó diversas herramientas modernas para analizar el fósil, entre ellas microscopios ópticos y electrónicos, que permiten observar detalles diminutos mediante el uso de luz o electrones para generar imágenes de estructuras del orden de fracciones de milímetro o incluso menores. Estas técnicas también permitieron mapear la composición elemental de la piel fósil.

Asimismo, se emplearon técnicas que analizan cómo la luz interactúa con el material, lo que posibilita determinar su composición y confirmar si realmente proviene de un tejido biológico como la piel. Estas metodologías también permitieron distinguir este material de otros posibles orígenes, como los tapetes bacterianos. 

Cráneo de ictiosaurio que preservó restos de piel. Crédito Centro de Investigaciones Paleontológicas.

Cráneo de ictiosaurio que preservó restos de piel. Crédito Centro de Investigaciones Paleontológicas.

Este descubrimiento se suma al momento destacado que atraviesa la paleontología colombiana, particularmente en el campo de la paleontología molecular. Como señala el doctor Edwin Cadena, profesor del programa de Ciencias del Sistema Tierra de nuestra Universidad,

 

“más que traer de vuelta especies extintas, como se muestra en la película Jurassic Park, este campo busca entender cómo pueden preservarse células, vasos sanguíneos, piel y otras estructuras blandas en fósiles de millones de años de antigüedad”.

 
 

“Encontrar tejidos blandos, como músculos, algunos órganos y, en este caso, la piel, es poco común, ya que estos tejidos se descomponen rápidamente tras la muerte del organismo. En particular, en regiones tropicales existen muy pocos registros de este tipo de preservación. Por ello, este descubrimiento, al constituir la primera caracterización de tejidos blandos en un reptil marino del Cretácico en el norte de Suramérica, mejora significativamente nuestro conocimiento sobre los mecanismos que conducen a la preservación excepcional de fósiles en estas regiones”, afirma Manuel Martínez, miembro del Grupo de Investigación en Paleontología Neotropical Tradicional y Molecular (PaleoNeo) de nuestra Universidad.

 

 

 

Esta investigación fue publicada en la revista Cretaceous Research. El artículo científico puede ser descargado en formato abierto (PDF) en el siguiente enlace. 
https://authors.elsevier.com/sd/article/S0195-6671(25)00228-9 

El fósil del ictiosaurio hace parte del Centro de Investigaciones Paleontológicas (CIP) (https://cipaleo.com) ubicado en Villa de Leyva, Boyacá, Colombia.