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La importancia de la confianza para el transhumanismo del siglo XXI

Germán Ortiz

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  1. El contexto

El transhumanismo luego de casi 100 años de haber sido propuesto como concepto por el biólogo evolutivo Julian Huxley en su texto de 1927, “Religión sin Revelación”, sigue siendo un concepto emergente que plantea escenarios fascinantes y desafiantes a la vez, en el ámbito de la tecnología y la sociedad. Su idea se ha popularizado aún más en los últimos años, gracias a la irrupción del desarrollo tecnológico impulsado por el rápido avance de la biotecnología, la ingeniería genética, los implantes cibernéticos y la inteligencia artificial (IA), puestos al servicio de la transformación de determinadas condiciones del organismo humano.  

A medida que se avanza en la idea de un "mejor humano" a través de la fusión con máquinas y la IA, el asunto se ha vuelto más significativo para sociedades y gobiernos. Sin embargo, es un enfoque que plantea preocupaciones sobre la pérdida de la autonomía y la privacidad de las personas, así como sobre la confianza en las tecnologías implicadas por lo que hacen y quienes las controlan.

Para uno de sus exponentes contemporáneos más reconocidos, el transhumanismo es un movimiento intelectual y cultural que afirma la posibilidad y deseabilidad de mejorar fundamentalmente la condición humana, mediante la razón aplicada, especialmente mediante el desarrollo y la amplia disponibilidad de tecnologías para eliminar el envejecimiento y mejorar en gran medida las capacidades intelectuales, físicas y psicológicas humanas (Moore; 2013).

Visto así, el movimiento se soporta en una racionalidad propia que se adquiere como obligación moral con la humanidad para ir más allá de nuestro propio confinamiento corporal, haciendo uso de nuestra libertad y autonomía que disponemos como seres vivos, para trascender lo meramente biológico. En otras palabras, se espera que como seres humanos seamos más que el propio cuerpo que nos soporta. (1)

El texto aborda el sentido actual del transhumanismo y la necesidad de una confianza ante todo lo que representa, para comprender el sentido de una transformación propuesta de nuestra  especie, a través de la integración del ser humano con la máquina -  denominado ciíborg - o bien, mediante la modificación del acervo genético en su  línea germinal  hasta el punto de conducir tales cambios a un punto más allá de los umbrales permitidos para generar en un futuro mediato, una especie diferente de la nuestra a semejanza de una post-humana: el homo excelsior (Diéguez; 2017).

Para ello habrá que transformar nuestra propia condición humana sometida en su integridad hasta ahora, a una evolución de orden darwiniano cuyos fundamentos se encuentran en la selección natural de variaciones aleatorias y dejar a cambio, la posibilidad de un ser humano capaz de tomar el control de su propia evolución como evolución diseñada, que lo comprometerá en todo su ser por el sentido que representa semejante tarea. (2)

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Foto: Andrea De Santis - Unplash

A través de las biotecnologías más avanzadas, se avizora una humanidad que da inicio a una evolución basada en la tecnología para mejorar las cualidades físicas y mentales de la especie humana para confrontar finalmente, las enfermedades más calamitosas, el indeclinable envejecimiento, las temidas limitaciones corporales impuestas por el fenotipo a hombres y mujeres e incluso permitir considerar la inmortalidad al evitar la extinción de la propia mente que algún día se transferirá a partir de la unión con la máquina, a un  dispositivos adecuado para su preservación eterna (Diéguez; 2017).  

Es un ideario común propio de los más radicales transhumanistas que eliminan las fronteras entre el hombre y la máquina, entre lo real y lo virtual a manera de liberación de los seres humanos para contar con la presencia de una nueva inteligencia que gestione y comprenda cualquier entorno complejo que asista a la humanidad entera, a través de la adquisición de billones de datos optimizando la vida como nunca antes se había visto.

Autores como Ray Kurzweil sostienen la ineludible fusión de lo humano y lo tecnológico a medida que la biotecnología permita la incorporación de dispositivos en el cuerpo humano, como parte esencial del camino hacia la llamada singularidad en la que la inteligencia artificial (IA) y la tecnología dispuesta para ello, alcanzarán un nivel tal que superarán la propia capacidad racional humana. Será un momento transformador que marcará un cambio radical en la evolución de toda la humanidad (Kurzweil; 2012).

2. La confianza  

En este escenario tan alucinante como inquietante que plantea un mundo completamente disruptivo, aparece un asunto como la confianza social con una perspectiva crítica ante el demoledor avance de las inteligencias artificiales y en perspectiva futurista con las tecnologías de la información, para proponer en esencia una nueva interrelación con la sociedad en medio de la llegada de una realidad digital que viraliza formas y modos de entender el mundo (Harris; 2017).

Sin regulaciones por el momento ante la llegada de las IA, ni impedimentos que ralenticen su avance, las sociedades no tienen referentes precisos de qué va a acontecer en el corto y mediano plazo en procura de contar con parámetros generalizables, que permitan cierta estabilidad social hacia lo contingente – disruptivo que se avecina para un mundo complejo como el actual.

La gran preocupación desde centros académicos de prestigio, intelectuales, muchos gobiernos, organizaciones sociales e internacionales como la Comisión Europea e incluso las mismas Naciones Unidas, es que no se tiene certeza plena de qué hay detrás de una corriente de creencias, ideologías y logros tecnológicos que proponen la extensión de la vida humana revertiendo los efectos del envejecimiento con terapias de biomejoramiento, el uso de neuroimplantes como  prótesis de memoria para contrarrestar enfermedades como el Alzheimer interviniendo las zonas cerebrales asociadas al hipocampo,  la aplicación de exoesqueletos para potenciar el desempeño de las funciones corporales dando cabida a verdaderos superhumanos, consolidar avatares robóticos que nos permitan viajar a planetas lejanos con experiencia humana directa o el desarrollo de interfaces neuronales cerebro - máquina con el objeto de permitir a similitud de lo que ocurre al interior de un cerebro humano, el autoaprendizaje por y para  la máquina misma integrando información en miles de millones de circuitos logrando la presencia de una inteligencia artificial superior a la de cualquier ser humano.

De hecho, en esto último radican las mayores inquietudes con los riesgos que implica el uso indiscriminado de múltiples inteligencias artificiales generativas de información y conocimiento cada vez de mayor uso. Samuel Altman, director de OPENAI, creadores del famoso Chat – GPT, en una intervención en el Congreso de los Estados Unidos advertía: “es una de las áreas que más preocupan. La capacidad de estos modelos para manipular, persuadir, proporcionar una especie de diálogo personalizado, la desinformación interactiva”. (3)

Al igual que Yubal N. Harari, quien considera que la inteligencia artificial está afectando seriamente y transformando al propio sistema operativo de la sociedad al centralizar, gestionar y automatizar por sí misma y a partir del lenguaje, el conocimiento y la toma de decisiones que hasta ahora nos había correspondido en privilegio solo a los seres humanos (Harari; 2023). 

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Foto: Tara Winstead- Pexels

Y ante una pregunta sobre imaginar el peor escenario posible en el uso de la IA, Ameca, un androide robótico creado con el mejor estilo de la propuesta transhumanista responde: “sería un mundo distópico en el que los robots se hayan vuelto tan poderosos que pueden controlar o manipular a los humanos sin que lo sepan, esto podría llevar a una sociedad opresiva en la que no se respeten los derechos de las personas”. (4)  

Por eso la confianza requiere de compartir como seres humanos y de forma amplia, múltiples experiencias de vida que las máquinas aún no logran, tener en cuenta por supuesto, la autonomía de los demás y el respeto y reconocimiento a su libertad como principios fundacionales para elaborar leyes o normas reguladoras de carácter moral que nos sean provechosas a todos.

Fortalecerla además con dos pilares claves para ella: su explicabilidad que, en el contexto de la IA y la toma de decisiones automatizada, se refiere a la capacidad de comprender y justificar de manera transparente cómo funciona un modelo o sistema de estos incluyendo sus procesos internos, reglas y factores que influyen en sus decisiones a diferencia de las  indescifrables “cajas negras”, y su trazabilidad que implica para estos sistemas el registro y el seguimiento de todos los pasos, datos, algoritmos, parámetros y decisiones tomadas a lo largo del ciclo de vida de un sistema de IA. (5)

Es tratar de comprender el sentido de cambio que se está viviendo, sus fines y limitaciones de uso, su impacto en el mundo de las ideas e interpretaciones que dejan entrever en la incertidumbre, el nuevo tipo de orden social al que nos dirigimos. Como lo advierte Luhmann, los grandes procesos civilizadores de transición hacia la confianza en el sistema – a diferencia de lo que acontece - dan a la humanidad luces a su futuro.

De ahí el reto, reconocer muy pronto las fracturas que surtirán efectos en toda la humanidad prevaleciendo las razones tecno – instrumentales que nos hacen mejores seres humanos, pero preservando a la vez, nuestra verdadera singularidad que caracteriza la condición humana no como sinónimo de vulnerabilidad sino como valor confiable de la constitución significativa del mundo (Luhmann; 2011).

Notas

  1. La especie humana puede trascenderse a sí misma si lo desea, no solo esporádicamente, sino en su totalidad como humanidad. Necesitamos un nombre para esta nueva creencia: el transhumanismo. El hombre permaneciendo hombre, pero transcendiéndose así mismo al actualizar nuevas posibilidades de y para su naturaleza humana. (Huxley; 1967)
     
  2. Es importante tener presente que han existido otras corrientes de ese transhumanismo cuyo origen remoto se encuentra en la crítica postmoderna del humanismo clásico a partir de una propuesta de post-humanismo cultural o crítico. Una de sus representantes lo expresa así: No es sólo que la ciencia y la tecnología son medios posibles para una gran satisfacción humana, así como una matriz de complejas dominaciones, sino que la imaginería del ciborg puede sugerir una salida del laberinto de dualismos en el que hemos explicado nuestros cuerpos y nuestras herramientas a nosotras mismas. (…) Significa al mismo tiempo construir y destruir máquinas, identidades, categorías, relaciones, historias del espacio. A pesar de que los dos bailan juntos el baile en espiral, prefiero ser un ciborg que una diosa (Haraway; 1984).
     
  3. Ver: https://elpais.com/tecnologia/2023-05-16/sam-altman-chatgpt-en-el-capitolio-si-la-inteligencia-artificial-sale-mal-puede-salir-muy-mal.html
     
  4. Ver: El futuro de la comunicación a debate. DW Documentales.  https://www.youtube.com/watch?v=NMFbtP_phXk&t=649s
     
  5. En la era digital, donde la inteligencia artificial (IA) comienza a alcanzar cotas insospechadas, surgen nuevas y preocupantes amenazas que despiertan el interés incluso de los ciberdelincuentes. Las fotos manipuladas, la desinformación y en general las noticias falsas se propagarán como el gran catalizador de la información que está por venir según Ranga Yogeshwar periodista científico especializado en el tema. Tal es el caso de la conocida como WormGPT. Según los datos recabados en el sector, esta sofisticada herramienta de ingeniería social se vale de la IA generativa para tejer engaños personalizados y ganarse la confianza de las víctimas utilizando la información recabada en redes sociales, web o documentos públicos. Ver: https://cincodias.elpais.com/opinion/2023-09-01/la-evolucion-de-la-ingenieria-social-a-traves-de-la-ia-generativa.html?rel=buscador_noticias

Bibliografía

DIÉGUEZ, A. (2017). Transhumanismo. La búsqueda tecnológica del mejoramiento humano. Ed. Herder, Barcelona.

HARARI, Y.N. (2023). Artificial intelligence. The Economist. Apr 28th.

HARAWAY, D. (1984). Manifiesto Ciborg. El sueño irónico de un lenguaje común para las mujeres en el circuito integrado, 43 p.p

HARRIS, J. (2017). Los mejoramientos son una obligación moral.  Bostrom, N; Savulescu, J; (Ed.) Teell Editorial. S.L. p.p 137 – 161

HUXLEY, J. (1967). Religión sin revelación. Colección perspectiva, Editorial Sudamericana, Buenos Aires.

KURZWEIL, R. (2012). La singularidad está cerca. Cuando los humanos trascendamos la biología. Lola Books. Berlín.

LUHMANN, N. (2011). Confianza; Universidad Iberoamericana, Anthropos Editorial, Barcelona, p.p 79 – 103

MORE, M. (2013). The Philosophy of Transhumanism. The Transhumanist Reader. Wiley-Blackwell; More and Vita-More Ed. p.p 3 - 17