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El tiempo en Bogotá: la hora oficial y los relojes públicos en la ciudad

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Los bogotanos que transitan por el centro de Bogotá tienen como punto de referencia la esquina de El Tiempo y su reloj. El Museo de la Universidad del Rosario, en su exposición El Rosario en El Tiempo, muestra historias que se tejen alrededor de un espacio significativo y lleno de memoria, en lo que fueron el río San Francisco y la Calle Real.

Por ello, les presentamos una nota histórica sobre el famoso reloj de El Tiempo. 

El tiempo del Observatorio
El Observatorio de Bogotá podría parecer el lugar más desconectado de la vida cotidiana de la gente, por su misión de observar los cielos, el infinito cosmos. Sin embargo, en ese particular edificio comenzó a producirse un dato básico para el funcionamiento de los particulares y las oficinas públicas: la hora oficial. Julio Garavito Armero (Bogotá, 1865-1920), ante una consulta que llegó al Ministerio de Relaciones Exteriores en 1899 y como director del Observatorio, comenzó a trabajar en el establecimiento del tiempo oficial. Hasta entonces, en Bogotá y poblaciones mayores, se utilizaba el tiempo medio solar (Mean Solar Time) como referencia. Ahora, usaría la hora de Greenwich, el tiempo medio solar y el reloj maestro del Observatorio para calcular la hora oficial de Bogotá, para luego transmitirla a todo el país, vía telégrafo.

La hora del Observatorio permitió levantar información de valor oficial, como la posición de distintos lugares del país, mediante el cálculo de diferencia horaria. Tiempo después, en 1911, el presidente Carlos E. Restrepo estableció la hora de Bogotá como oficial de Colombia, mediante el Decreto 1007. Garavito, encargado de trascendental función, iba los jueves al mediodía a la oficina telegráfica a transmitir la señal horaria. Los demás días, excepto los festivos, hacía la misma función, pero dirigiéndose a la Artillería de Bogotá, cuyos operarios traducían la señal horaria del científico en sonoro cañonazo que anunciaba el mediodía. Luego se pensó en relevar al señor Garavito de esta tediosa rutina, sugiriendo al alcalde que ordenara ajustar todos los relojes públicos, los pitos de los ferrocarriles y de las fábricas, según la hora oficial; además de dotar a la Artillería de un cronómetro y reparar el teléfono del Observatorio.

El tiempo electrónico

 

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González, F. (8 de diciembre de 1969). Del cañón de Egipto a los relojes electrónicos. El Tiempo. https://bit.ly/3Cw0Dd5

 

En 1924, Julio Garzón Nieto, jefe de la Oficina de Longitudes, adscrita al Observatorio, dispuso la compra de un reloj maestro eléctrico, hecho en Ginebra, para instalarlo en el Palacio de San Carlos y conectarlo a cuarenta relojes esclavos, ubicados en iglesias, estaciones ferroviarias y universidades. Estos relojes mostraban la hora de Washington, transmitida a Palacio por un receptor radiotelegráfico. Bogotá y la capital estadounidense compartían el mismo huso horario, según se acordó en la Conferencia Internacional del Meridiano, celebrada allí en 1884. Podemos afirmar, entonces, que la noción de hora oficial lleva poco más de un siglo rigiendo la vida de los colombianos.

El 7 de diciembre de 1969, a la medianoche, un reloj de bombillos iluminó la fachada del edificio El Tiempo. El “artilugio electrónico”, segundo de su tipo en el país, hecho por la compañía Time O-Matic, fue armado e instalado allí por Guillermo Pignalosa. Desde entonces, solo ha estado inactivo en el periodo 2000-2015. Hoy, el edificio ha cambiado de función y el aparato marca un nuevo tiempo: la hora de la Universidad del Rosario.

Fuentes
Uribe, R. (2017). Relox: Un nuevo arte de hacer creer. Colección Casa Museo Quinta de Bolívar y Museo de la Independencia. Bogotá: Universidad de los Andes.

González, F. (Diciembre 8 1969). Del Cañón de Egipto a los relojes electrónicos. Moderno cronómetro electrónico instaló EL TIEMPO. El Tiempo.

Motoa, F. (Diciembre 13 2015). El reloj de EL TIEMPO despertó de un largo sueño. El Tiempo. https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-16457169.