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Investigadora rosarista descubre que la falla cardíaca altera los relojes biológicos del corazón

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En el Día Mundial Circadiano, una fecha dedicada a destacar la influencia de los relojes biológicos en la salud humana, cobra especial relevancia el trabajo de la doctora Natalia Buitrago Ricaurte, investigadora de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad del Rosario, quien recibió el Merit Award y el American Physiological Society Excellence Award durante el 2026 Biennial Meeting de la Society for Research on Biological Rhythms (SRBR), el principal encuentro científico mundial sobre ritmos biológicos.

Redactado por Geraldine Imbett, gestora de Comunicaciones de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud.

Los reconocimientos destacaron la investigación “Circadian Activity Disruption in Cardiac Remodeling Patients Underlies Autonomic Dysfunction in Heart Failure”, un estudio que explora cómo las alteraciones de los relojes biológicos afectan el comportamiento eléctrico y funcional del corazón en personas con falla cardíaca.

 

 

La investigación fue desarrollada junto a los investigadores Andre J. Riveros, Rafael González Niño, Liliana Otero, Juan David Meléndez y Alain Riveros-Rivera, en colaboración entre la Universidad del Rosario, el Instituto del Corazón de Bucaramanga y la Pontificia Universidad Javeriana.

En conversación con Nova et Vetera, la investigadora habló sobre los hallazgos del estudio, el impacto de la salud circadiana en la vida cotidiana y el potencial de la cronomedicina para transformar el futuro de la salud cardiovascular.

¿Por qué es importante estudiar la relación entre sueño, ritmos circadianos y falla cardíaca y qué hábitos cotidianos pueden alterar nuestra salud circadiana?

Porque el sueño y los ritmos circadianos son pilares fundamentales de la salud cardiovascular y funcionan de manera estrechamente integrada. El sueño proporciona un período esencial para el descanso, la reparación tisular y la recuperación cardiovascular. Por su parte, los ritmos circadianos organizan en el tiempo funciones eléctricas, metabólicas, hormonales y contráctiles del corazón para que ocurran en el momento más adecuado.

Ambos procesos están sincronizados con los ciclos ambientales de luz y oscuridad y determinan períodos de mayor o menor actividad fisiológica. Cuando esta sincronización se pierde, aumenta el riesgo de desarrollar o intensificar enfermedades cardiovasculares.

La exposición excesiva a luz artificial durante la noche, el uso de pantallas antes de dormir, los horarios irregulares de sueño, el trabajo nocturno o por turnos, el estrés crónico, el sedentarismo y los horarios desorganizados de alimentación pueden alterar nuestros relojes biológicos. Con el tiempo, esta desalineación circadiana puede afectar la regulación de la presión arterial, el metabolismo, la inflamación y la función cardiovascular, aumentando el riesgo de enfermedad.

¿Qué fue lo más novedoso o diferencial de esta investigación frente a otros estudios del área?

Nuestro estudio integró señales biológicas, características clínicas y herramientas avanzadas de análisis cronobiológico para caracterizar el fenotipo circadiano de la falla cardíaca. Más allá de estudiar si el corazón está enfermo, evaluamos cómo cambia su organización temporal a lo largo del día, aportando una nueva dimensión para comprender la enfermedad.

¿Por qué crees que este trabajo logró destacarse dentro del evento y recibir estos reconocimientos internacionales?

Porque se trata de un estudio realizado en condiciones de vida real, con un alto potencial de aplicación clínica y escalabilidad. Además, combina preguntas con relevancia inmediata para los pacientes con una aproximación mecanística que ayuda a comprender por qué ocurren estos cambios biológicos y cómo podrían utilizarse para mejorar la atención médica.

¿Cómo podría este tipo de investigaciones transformar la manera en que entendemos, prevenimos o tratamos enfermedades cardiovasculares en el futuro?

Comprender e integrar los ritmos biológicos en contextos de salud y enfermedad no solo es una necesidad científica, sino una oportunidad para incorporar el tiempo como una variable clínica fundamental. Esta apuesta que propone la cronomedicina se alinea cada vez más con los principios de la medicina de precisión y la medicina personalizada que son tendencia y una necesidad en la práctica médica actual.

En el futuro, el aporte de la cronomedicina podría permitir detectar alteraciones de forma más temprana, refinar el diagnóstico, identificar períodos de mayor riesgo y personalizar tratamientos de acuerdo con la biología temporal de cada paciente. La cronomedicina tiene el potencial de convertir el tiempo en una herramienta terapéutica.

Desde tu experiencia, ¿por qué debería importarle a cualquier persona hablar hoy de salud circadiana?

Porque todos podemos utilizar el tiempo a nuestro favor. Comprender nuestros ritmos biológicos nos ayuda a identificar el mejor momento para dormir, comer, realizar actividad física, trabajar o recuperarnos. Conocer cómo funciona nuestro organismo a lo largo del día nos permite tomar decisiones más informadas, mejorar nuestro bienestar y fortalecer nuestra relación con el entorno.

¿Qué implicaciones podría tener esta investigación para hábitos cotidianos como dormir, trabajar de noche, usar pantallas o manejar altos niveles de estrés?

Esta investigación refuerza la idea de que nuestros hábitos diarios tienen un impacto directo sobre la salud biológica. Al comprender los efectos de la luz, la oscuridad, el sueño y el estrés sobre nuestros relojes internos, podemos adoptar conductas que favorezcan una mejor sincronización circadiana, promoviendo una mejor salud cardiovascular, metabólica y mental.

¿Cómo se conecta esta línea de investigación con la calidad de vida y el bienestar integral de las personas?

La cronobiología estudia cómo el tiempo organiza prácticamente todos los procesos fisiológicos. Dormimos, nos alimentamos, nos movemos, pensamos y nos recuperamos siguiendo patrones temporales específicos. Cuando estos ritmos están alineados, el organismo funciona de manera más eficiente; cuando se alteran, aumenta el riesgo de enfermedad.

Además, nos permite empoderarnos de nuestro bienestar al permitir optimizar el tiempo y usar el tiempo a favor de nuestra salud. Por eso, comprender y proteger nuestra salud circadiana es una estrategia fundamental para mejorar la calidad de vida y promover un bienestar integral.

¿Qué significa este reconocimiento para el posicionamiento investigativo de la Universidad del Rosario y de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud?

La Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad del Rosario se ha consolidado como un referente nacional e internacional en investigación en cronobiología y salud circadiana. Este reconocimiento fortalece nuestro posicionamiento como centro de generación de conocimiento, espacio de colaboración interdisciplinaria y líder en la formación de investigadores comprometidos con llevar la ciencia de los ritmos biológicos a la práctica clínica y a la transformación de la salud de las personas.

¿Qué significa para ti haber recibido el Merit Award y el reconocimiento a la excelencia en el capítulo FUNCTION Award?

Estos reconocimientos representan una oportunidad para visibilizar la investigación que se realiza en Colombia en el campo de los ritmos biológicos y la salud circadiana. Son el resultado de años de esfuerzo, trabajo en equipo y colaboración entre investigadores, profesionales de la salud y pacientes que hacen posible que estas preguntas científicas lleguen al mundo real. También constituyen un reconocimiento al potencial de la ciencia latinoamericana para aportar conocimiento de impacto global.

Sobre la investigación presentada, “Circadian Activity Disruption in Cardiac Remodeling Patients Underlies Autonomic Dysfunction in Heart Failure”, ¿qué descubrieron sobre la relación entre los ritmos biológicos y el comportamiento del corazón en pacientes con falla cardíaca?

Todos nuestros órganos tienen relojes biológicos que les indican cuándo activarse o disminuir su actividad en respuesta a factores externos, como la luz solar, y a factores internos, como la alimentación, la actividad física o el sueño. Estos relojes nos permiten anticiparnos a los cambios del entorno, optimizar el uso de energía y mantener el equilibrio de múltiples funciones del organismo.

En enfermedades como la falla cardíaca, estos relojes dejan de funcionar adecuadamente. Encontramos que la actividad eléctrica del corazón pierde parte de las variaciones normales que deberían ocurrir entre el día y la noche. En otras palabras, el corazón pierde la capacidad de adaptarse al tiempo. Como consecuencia, responde de manera menos eficiente a los desafíos internos y externos, haciéndolo más vulnerable a episodios de descompensación, arritmias y deterioro funcional.

Descubrimos que las fluctuaciones de la actividad eléctrica cardíaca a lo largo de las 24 horas son menos complejas, menos flexibles y menos robustas en personas con falla cardíaca. Esto significa que el corazón pierde parte de su capacidad de adaptación a las demandas del organismo y del ambiente. En términos prácticos, un corazón enfermo es menos resiliente y puede ser más vulnerable a complicaciones en determinados momentos del día.

Resultados de la investigación

La investigación analizó registros de electrocardiogramas de 24 horas de 86 personas sanas y 86 pacientes con remodelado cardíaco. El estudio encontró alteraciones importantes en la variabilidad cardíaca y en los patrones circadianos de la actividad eléctrica del corazón, evidenciando una menor capacidad de adaptación fisiológica en personas con falla cardíaca. Además, identificó cambios en la complejidad y sincronización de los ritmos cardíacos, así como alteraciones en parámetros asociados al sistema nervioso autónomo.

Conoce más de la investigación aquí.