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Mes de la Enfermería: cuidar la vida también es transformar el mundo

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En el marco del Mes de la Enfermería y del Día Internacional de la Enfermera 2026, cuatro profesoras del programa de Enfermería de la Universidad del Rosario reflexionan sobre el presente y el futuro de una profesión esencial para los sistemas de salud, el bienestar de las comunidades y la transformación social.

La entrevista contó con la participación de las profesoras Claudia Suárez, Lina, Ángela Espinosa y Sylvia Cabrera, quienes abordaron los desafíos, aprendizajes y apuestas de la enfermería contemporánea desde la experiencia académica y humana del programa de Enfermería del Rosario.

¿Qué significa realmente “empoderar” a las enfermeras y enfermeros en el contexto actual de los sistemas de salud?

Para la profesora Claudia Suárez, empoderar a las enfermeras y enfermeros implica, en primer lugar, garantizar las condiciones necesarias para el ejercicio digno del cuidado. Esto significa contar con talento humano suficiente, una adecuada relación enfermero-paciente y recursos que permitan centrar la atención en las personas, las familias y las comunidades.

“El poder de la enfermería también está en su cercanía con las personas. El personal de enfermería pasa más tiempo directamente con los pacientes y tiene un amplio alcance en las comunidades, lo que permite prevenir daños relacionados con la atención en salud y promover la equidad”, señala.

Además, enfatiza la importancia de escuchar y reconocer la voz del profesional de enfermería en las decisiones relacionadas con el cuidado, fortalecer la sistematización de las acciones de cuidado para evidenciar su impacto y garantizar salarios justos y condiciones laborales acordes con la responsabilidad de su ejercicio profesional.

Desde la experiencia de Enfermería del Rosario, ¿cuáles son hoy los principales retos emocionales, físicos y laborales que enfrenta el personal de enfermería?

Las profesoras coinciden en que la enfermería enfrenta desafíos profundos relacionados con las cargas laborales, el desgaste emocional, las largas jornadas y la necesidad permanente de responder a contextos cada vez más complejos en salud.

A esto se suma el impacto emocional que implica acompañar el dolor, la enfermedad y, muchas veces, la muerte, mientras se sostienen altos estándares de calidad y humanización en el cuidado.

También advierten que, aunque la pandemia visibilizó el papel esencial de la enfermería, aún persisten brechas relacionadas con el reconocimiento profesional, la estabilidad laboral y la participación en escenarios de liderazgo y toma de decisiones.

¿Por qué hablar de enfermería es también hablar de liderazgo, toma de decisiones y transformación social?

Hablar de enfermería es hablar de liderazgo porque el cuidado transforma vidas y comunidades. Las profesoras destacan que las enfermeras y enfermeros no solo ejecutan procedimientos clínicos: también toman decisiones, lideran procesos interdisciplinarios, acompañan comunidades y participan activamente en la promoción de la salud y la prevención de enfermedades.

“La enfermería tiene una visión integral de las personas y de los territorios. Por eso, su liderazgo es fundamental para construir sistemas de salud más humanos, preventivos y equitativos”, afirman.

Además, resaltan que fortalecer el liderazgo de enfermería permite responder de manera más efectiva a desafíos globales como el envejecimiento poblacional, las enfermedades crónicas, las emergencias sanitarias y las desigualdades sociales.

¿Cómo puede el fortalecimiento de la enfermería mejorar la calidad de vida de las comunidades y salvar más vidas?

Desde la experiencia del programa de Enfermería del Rosario, fortalecer la enfermería significa fortalecer el bienestar de las personas, las familias y las comunidades.

“Cuando hay más enfermeras y enfermeros líderes, se mejora la prevención de enfermedades, la educación en salud y la atención oportuna, así como un acompañamiento más humano”, explican.

Las docentes resaltan que la evidencia científica demuestra que una enfermería fortalecida salva vidas, reduce inequidades sociales y mejora la calidad del cuidado, especialmente en poblaciones vulnerables.

¿Qué papel cumplen las enfermeras y enfermeros en momentos de crisis como pandemias, conflictos, desastres naturales o emergencias climáticas?

Las profesoras recuerdan que, durante las crisis, la enfermería suele convertirse en el primer y último contacto de cuidado para muchas personas.

“Cumplimos un papel esencial no solo en la atención clínica, sino también en el apoyo emocional, la educación, la gestión del riesgo y la respuesta comunitaria. La pandemia por COVID-19 nos dejó claro que enfermería es un pilar fundamental para la resiliencia de los sistemas de salud”, señalan.

Su presencia en hospitales, territorios y comunidades permite sostener el funcionamiento de los sistemas sanitarios incluso en contextos de alta vulnerabilidad y emergencia.

¿Cómo formar profesionales de enfermería más humanos, sensibles y preparados para los desafíos globales del cuidado?

La formación en enfermería, explican las docentes, debe ir más allá del conocimiento científico y técnico.

“Necesitamos una educación centrada también en la empatía, la comunicación, el pensamiento crítico y el compromiso social”, afirman.

Inspiradas en los planteamientos de la teorista Jean Watson, destacan que cuidar sigue siendo el núcleo moral de la enfermería y que hoy el mundo necesita profesionales capaces de responder a los desafíos globales con sensibilidad, conocimiento y esperanza.

¿Qué tanto se reconoce realmente el trabajo del personal de enfermería dentro y fuera de los hospitales?

La pandemia de COVID-19 puso a la enfermería en el centro del reconocimiento mundial. Sin embargo, las profesoras advierten que, pasada la emergencia, persisten múltiples formas de invisibilización y subvaloración de la profesión.

“Aún existen estereotipos que reducen la enfermería a un rol técnico y dependiente, desconociendo su fundamento científico, ético y humano”, explican.

Las docentes subrayan que el cuidado directo no es un complemento dentro de los sistemas de salud, sino uno de sus pilares fundamentales. Por ello, consideran indispensable avanzar hacia una mayor autonomía profesional, mejores condiciones laborales y una presencia más fuerte de enfermería en espacios de liderazgo político y académico.

¿Por qué es importante que más enfermeras y enfermeros participen en espacios de liderazgo, investigación y formulación de políticas públicas en salud?

Las profesoras destacan que la participación de enfermería en escenarios de liderazgo no es únicamente una cuestión de representación profesional, sino una necesidad estratégica para los sistemas de salud.

Gracias a su cercanía con los pacientes y las comunidades, las enfermeras y enfermeros aportan una visión integral que permite diseñar políticas más conectadas con las realidades sociales y clínicas.

Además, señalan que la investigación liderada desde enfermería fortalece la seguridad del paciente, mejora los protocolos de atención y contribuye a construir sistemas de salud más sostenibles, preventivos y humanizados.

¿Cómo influye un entorno laboral seguro y justo en la salud mental y el bienestar del personal de enfermería?

La profesora Ángela Espinosa asegura que un entorno laboral seguro y justo es fundamental para garantizar el bienestar físico y mental del personal de enfermería.

“Cuando existen procesos sólidos de seguridad y salud en el trabajo, cargas laborales equilibradas y programas de bienestar que también impactan a las familias, se fortalece no solo al profesional, sino al sistema de salud en su conjunto”, explica.

Asimismo, destaca la importancia de la formación permanente y de las políticas públicas que promuevan entornos laborales más humanos, eficientes y resilientes.

En el marco del Día Internacional de la Enfermera 2026, ¿qué mensaje quisiera enviar Enfermería del Rosario a quienes sueñan con dedicar su vida al cuidado de otros?

Desde el programa de Enfermería de la Universidad del Rosario, las profesoras envían un mensaje a quienes sienten el llamado de cuidar:

“La enfermería necesita profesionales íntegros, éticos, sensibles y comprometidos con la dignidad humana. Hoy existen grandes avances tecnológicos, pero hay algo que nunca podrá ser reemplazado: la calidad humana de un verdadero cuidado”.

Finalmente, hacen un llamado a las nuevas generaciones a convertirse en agentes de cambio capaces de construir un sistema de salud más digno, justo y humano para todos los colombianos.

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