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Mitos y realidades sobre el VPH y el cáncer de cuello uterino: lo que las mujeres deben saber hoy

Mitos y realidades sobre el VPH y el cáncer de cuello uterino: lo que las mujeres deben saber hoy
En el marco del Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino, desde la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad del Rosario se abrió este espacio de conversación para abordar uno de los temas más relevantes en la salud pública femenina: el Virus del Papiloma Humano (VPH) y su relación con este tipo de cáncer.

Por Paula Andrea Gómez Quiroga, Residente de cuarto año del programa de ginecología y obstetricia
Universidad del Rosario y Geraldine Imbett, Gestora de Comunicaciones.

Para comprender mejor este panorama, Nova et Vetera entrevistó a Paula Andrea Gómez Quiroga, residente de cuarto año del programa de Ginecología y Obstetricia de la Universidad del Rosario, quien, desde su experiencia clínica y académica, aporta claves para entender qué es el VPH, por qué es tan frecuente y cuáles son los mitos que aún persisten.

En este diálogo también se abordan los avances en prevención, diagnóstico y tratamiento, así como el papel fundamental de la vacunación y el tamizaje, dos herramientas que han transformado el abordaje de esta enfermedad, hoy considerada en gran medida prevenible.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la meta 90-70-90 se plantea como la hoja de ruta para eliminar el cáncer de cuello uterino como problema de salud pública. Sin embargo, de acuerdo con GLOBOCAN 2022, esta enfermedad sigue representando una carga importante a nivel mundial, especialmente en países de ingresos bajos y medios.

Más allá de los datos clínicos, sensibilizar y compartir información en una fecha como esta resulta fundamental: el VPH no debe vivirse con miedo ni estigma, sino desde el conocimiento, la prevención y el acceso oportuno a los servicios de salud.

Entrevista

1. ¿Qué es el Virus del Papiloma Humano (VPH) y por qué es tan frecuente en la población?
Tal como nos hace sospechar su nombre, es un grupo de virus, frecuente en la población porque la principal forma de transmisión es tras el contacto sexual. Es una de las infecciones de transmisión sexual más comunes en el mundo; es tan frecuente que prácticamente todas las personas sexualmente activas van a entrar en contacto con el virus en algún momento de su vida.

2. ¿Cuál es la relación entre el VPH y el cáncer de cuello uterino?
Hoy por hoy, la infección por el virus del papiloma humano es la principal causa del cáncer de cuello uterino; de hecho, más del 95% de los casos de cáncer cervicouterino están asociados al VPH. Hoy sabemos con mucha claridad que la infección persistente por tipos de VPH de alto riesgo es la causa principal del cáncer de cuello uterino. La OMS señala que prácticamente todos los casos de cáncer cervicouterino están relacionados con este virus, especialmente con genotipos de alto riesgo como el 16 y el 18 (pero hay más, no son los únicos).

3. ¿Cuáles son los mitos más comunes que existen alrededor del VPH?
Uno de los mitos más frecuentes es pensar que el VPH solo afecta a mujeres con múltiples parejas sexuales. Eso no es cierto. Basta una sola exposición para adquirirlo, y por eso es una infección tan común. Otro mito es creer que si una mujer tiene VPH necesariamente va a desarrollar cáncer, cuando en realidad la gran mayoría de infecciones desaparecen solas.

También es común pensar que no tener síntomas significa no tener VPH. En realidad, la mayoría de infecciones son asintomáticas. Otro error frecuente es creer que la vacuna ya no sirve si la mujer ya inició vida sexual; aunque es ideal aplicarla antes del inicio de relaciones, sigue teniendo beneficios en muchas personas no vacunadas según la edad y el contexto clínico.

Finalmente, algunas mujeres creen que usar preservativo elimina por completo el riesgo. El condón reduce la transmisión, pero no la evita al 100%, porque el virus también puede estar en áreas genitales no cubiertas.

4. ¿Qué realidades o datos científicos es importante que las mujeres conozcan hoy sobre este virus?
La primera realidad es que el VPH es extremadamente frecuente y, por sí solo, no debe vivirse con culpa ni estigma. Es parte de la historia natural de la vida sexual de muchísimas personas. Lo realmente importante no es el miedo, sino la prevención y el control.

La segunda es que hoy contamos con herramientas muy efectivas para prevenir el cáncer de cuello uterino: vacunación, pruebas de tamizaje más sensibles como el test de VPH, seguimiento de lesiones precursoras y tratamiento oportuno. Esto hace que el cáncer cervicouterino sea, en buena medida, prevenible.

Otra realidad clave es que la toma de muestra para VPH, incluso con auto-toma en algunos programas, ha ampliado las posibilidades de detección temprana, especialmente en mujeres con barreras de acceso al sistema de salud.

5. ¿Todas las mujeres con VPH desarrollan cáncer de cuello uterino?
No. Y este es probablemente el mensaje más importante. La mayoría de las mujeres que adquieren VPH nunca desarrollarán cáncer, porque en la mayor parte de los casos el sistema inmune elimina la infección de forma espontánea, usualmente en 1 a 2 años.

El riesgo aumenta cuando la infección es por un tipo de alto riesgo y, sobre todo, cuando persiste en el tiempo. Es esa persistencia la que puede favorecer la aparición de lesiones precancerosas y, eventualmente, cáncer invasor si no se detecta y trata a tiempo (por eso los programas de tamizaje son tan importantes).

6. ¿Qué síntomas o señales de alerta deberían motivar a una mujer a consultar al médico?
Cuando hablamos de señales de alarma que ameritan valoración médica, hay que pensar en síntomas como sangrado después de las relaciones sexuales, sangrado entre cada ciclo menstrual, sangrado fétido, flujo persistente anormal, sangrado en mujeres posmenopáusicas o dolor pélvico sin causa clara. Si estos síntomas se asocian a otros cuadros particulares como pérdida de peso o sudoración nocturna excesiva, es mejor consultar.

En el caso de verrugas genitales, también se debe consultar, porque pueden corresponder a tipos de VPH de bajo riesgo que requieren evaluación y manejo.

Cabe aclarar que, si a este punto una mujer que ya ha iniciado vida sexual nunca ha tenido un asesoramiento sobre conductas de riesgo, prevención y tamización en VPH, debería consultar al médico para recibir toda la información y asesoramiento inicial.

7. ¿Qué papel cumplen la vacunación y el tamizaje en la prevención de este cáncer?
Son la piedra angular cuando hablamos de VPH. A nivel mundial, lo que se busca es poder optimizar de tal manera estas dos intervenciones que eventualmente no volvamos a hablar de cáncer por VPH. La vacunación previene la infección por los tipos de VPH de mayor riesgo oncológico y es una de las estrategias más poderosas de prevención primaria (aquella prevención que se hace antes de la exposición al riesgo).

Por otro lado, el tamizaje permite detectar infecciones persistentes o lesiones precancerosas antes de que se conviertan en cáncer. Es decir, la vacuna reduce el riesgo de adquirir el virus y el tamizaje identifica a tiempo a las mujeres que necesitan seguimiento o tratamiento. Una estrategia no reemplaza la otra… son complementarias y ambas totalmente necesarias.

8. ¿A qué edad deberían comenzar las mujeres los controles y qué pruebas se recomiendan actualmente?
Si nos regimos por lo que dice la Organización Mundial de la Salud, que fue en quienes nos acogimos en Colombia para la realización de nuestra última guía actualizada (publicada en 2025), se recomienda para población general iniciar tamizaje con pruebas de VPH desde los 30 años, idealmente con test de alta precisión, y repetirlo cada 5 años. En mujeres que viven con VIH, la recomendación es iniciar antes, desde los 25 años, con intervalos más cortos y un seguimiento más estricto.

9. ¿Qué avances existen hoy en prevención y diagnóstico temprano del cáncer de cuello uterino?
Uno de los avances más importantes es la consolidación del test de VPH como prueba primaria de tamizaje, desplazando progresivamente a la citología como única herramienta en muchos programas. Esto ha mejorado la capacidad de detectar mujeres con verdadero riesgo.

Otro avance muy relevante es la auto-toma para VPH, que ha demostrado ser una estrategia útil para aumentar cobertura en poblaciones con barreras geográficas, culturales o de acceso. Desde salud pública, esto puede ser un cambio enorme.

En prevención primaria, también ha sido muy importante la recomendación de esquemas simplificados de vacunación, incluyendo la evidencia que respalda esquemas de una dosis en determinados grupos etarios, lo cual facilita ampliar cobertura y genera el mismo impacto positivo que con esquemas de más dosis.

10. En el marco del Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino, ¿cuál es el mensaje más importante que les daría a las mujeres?
El mensaje más importante es que el cáncer de cuello uterino sí se puede prevenir. Hoy no estamos frente a una enfermedad inevitable: tenemos vacuna, tamizaje y tratamiento de lesiones precursoras. El verdadero riesgo no es el diagnóstico de VPH en sí, sino no acceder a control, seguimiento y prevención.

También les diría que el VPH no debe vivirse con vergüenza. Es una infección muy común. Lo responsable y valiente es informarse, vacunarse cuando corresponda, acudir a los controles y no posponer una valoración si hay sangrado anormal o síntomas persistentes.

Y desde una mirada de salud pública, vale recordar que en 2022 (según la estadística más reciente que tenemos hasta el momento en GLOBOCAN) el cáncer cervicouterino siguió siendo la cuarta causa de cáncer y de muerte por cáncer en mujeres a nivel mundial, con alrededor de 660.000 casos nuevos y 350.000 muertes. Es decir, seguimos teniendo una deuda importante, pero también una oportunidad real de cambiar esta historia.



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