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Divulgación Científica - URosario

Cultura y Sociedad

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La ética tiene su centro

Después de varios años de reflexión sobre cómo formar en valores y siguiendo los pasos de instituciones de educación superior de diferentes partes del mundo, la Universidad del Rosario presentó su nuevo Centro de Formación en Ética y Ciudadanía.

  Fotos: 123 RF / Raúl Medina - U Rosario / Alberto Sierra
Por Ángela Constanza Jerez


¿Cuáles son los valores a los que debemos apuntar?, ¿cómo se enseñan?, ¿qué instancias participan en su formación?, ¿cómo se coordinan? Esas preguntas estuvieron entre las que, durante un tiempo, se hicieron varios profesores y funcionarios de distintas unidades de la Universidad del Rosario, en el marco de una comunidad de aprendizaje dedicada a reflexionar sobre la enseñanza de la ética. Hoy, cinco años después, tienen sus respuestas en el Centro de Formación en Ética y Ciudadanía Phronimos.

“Nos unimos para pensar en ese proceso de formación de valores, porque la formación ética y ciudadana es una misión fundamental en cualquier institución educación superior, es una tarea central, y eso nos llevó a un diseño de formación de valores y a un centro encargado de ese diseño. Los centros son necesarios porque la formación en ciudadanía y en valores requiere de la cooperación de distintas instancias de las instituciones educativas. No es algo que sea de una materia específica y eso conlleva al trabajo mancomunado de distintos actores”, explica el profesor de la Escuela de Ciencias Humanas Wilson Ricardo Herrera, director del centro.

Aunque Phronimos esté operando de manera reciente, la formación en valores no es nueva en la Universidad del Rosario. En red con otras universidades —y de manera individual— ha realizado diferentes acciones como cursos de formación para estudiantes y profesores, y la Semana de la Ética, que este año completa la cuarta versión. Esa y otras labores más las ha coordinado la Escuela de Ciencias Humanas de la Universidad del Rosario y las han operado diferentes unidades académicas de la institución, entre las que destacan la Decanatura del Medio Universitario, la Dirección de Extensión y el Centro de Enseñanza, Aprendizaje y Trayectoria Profesoral (ceap).

“Esas tareas requieren de un esfuerzo de coordinación y de espacios de diálogo que son necesarios a través de los centros. En el mundo, distintas universidades de prestigio y trayectoria han creado centros o unidades académicas que respondan a estas exigencias”, señala el profesor Herrera, economista y filósofo de la Universidad del Rosario y doctor en Filosofía de la Universidad Estatal de Nueva York, Binghamton.
 

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El nuevo Centro de Formación en Ética y Ciudadanía se presentó en el marco de la Lección
Inaugural de la institución.

Las universidades de Harvard, Stanford y de Notre Dame (Estados Unidos) cuentan con un centro de ética, al igual que las universidades de Toronto (Canadá) y de Deusto (España). En América Latina son reconocidos los centros de la Universidad de Chile y el Instituto Tecnológico de Monterrey (México), entre muchos otros centros académicos de educación superior que sirvieron de referencia a la Universidad del Rosario.

El Instituto Tecnológico de Monterrey aportó un componente interesante como lo fue la formación a un alto número de personas y desde el nivel tecnológico. Su programa de formación de ética y ciudadana, con gran reconocimiento en el mundo, es coordinado desde una vicerrectoría que forma a 100 .000 estudiantes, no solo con estrategias didácticas sino también con seguimiento y evaluación.

COLOMBIA NO ES AJENA
Las reflexiones y dinámicas que se están dando en prestigiosas universidades de otras latitudes, en relación con la formación en valores y ciudadanía, también ocurren en el país. Universidades como los Andes (Centro de Ética), la Javeriana (Instituto de Bioética), UniMinuto (Unidad de Ética) e Icesi (Centro de ética aplicada y Formación para la Democracia) tienen espacios desde los que se reflexiona sobre las distintas formas de la enseñanza de los valores y se coordinan las actividades de formación e investigación en ética y ciudadanía.

Entre las funciones que cumplen, tanto los centros nacionales como los internacionales, están la formación, la divulgación, la investigación y la extensión, las mismas que está realizando el Centro de Formación en Ética y Ciudadanía Phronimos del Rosario. Esto debido
a que el consenso académico entre los estudiosos de la educación en valores, respecto a la formación en ciudadanía, es que es un proceso transversal que recorre los distintos ámbitos de la vida universitaria.

Tal como se señala en el documento de presentación del centro: “la formación ética no se puede circunscribir exclusivamente a una serie de asignaturas, ni tampoco a actividades sueltas que se den en espacios no curriculares. Trabajos como los de Lawrence Kolhberg, Martin Hoffman y Nel Noddings muestran que este tipo de educación será efectiva en la medida en que haya un esfuerzo concertado y coordinado entre, por un lado, las distintas unidades académicas y las unidades encargadas de las actividades no curriculares, como por ejemplo puede ser el caso de las actividades de bienestar y los proyectos de extensión y, por otro lado, los principales actores de la comunidad educativa, esto es, estudiantes, docentes, directivos, familiares, egresados y personal administrativo”.

A diferencia de los centros mencionados, Phronimos tiene entre sus funciones varias actividades relacionadas con el bienestar estudiantil. Esto porque investigaciones empíricas muestran de manera contundente que uno de los espacios más eficaces en la formación en valores y ciudadanía son las actividades extracurriculares, como las competencias deportivas, el gobierno estudiantil, las actividades culturales y los trabajos de voluntariado. En este sentido, el Centro de Formación en Valores y Ciudadanía del Rosario articula las funciones curriculares con los espacios no curriculares que están a cargo del Medio Universitario y la Dirección de Extensión.

LAS CUATRO TAREAS
En formación ética, el centro busca que quienes pasen por sus cursos mejoren su capacidad de juicio para que puedan tomar decisiones razonables e informadas en contextos específicos y desarrollen los hábitos que los lleven a cumplir a cabalidad sus deberes morales para con los otros, lo cual supone un énfasis en la parte afectiva y emocional de las personas. Por ello, el modelo de enseñanza de la universidad está basado en la sensibilización, la deliberación y la motivación. Estos pilares se ven en los ejes de formación. Dichos cursos están compuestos por las asignaturas de ética del núcleo de formación rosarista y los cursos que hacen parte del programa de ética transversal en cada uno de los planes de estudios de las diferentes facultades. Adicionalmente, el centro ofrece, por una parte, cursos de desarrollo profesoral en la enseñanza de la ética y, por otra, capacitaciones a funcionarios sobre gestión ética.

“Hemos procurado que los cursos de ética sean a través de análisis de casos. Para ello, desde el 2009 hicimos una investigación en pedagogía de la ética y generamos una guía de análisis de casos que los profesores tienen como referente. Además, hemos insistido en que el enfoque sea de ética aplicada. Significa que es un curso ante todo de análisis de problemas éticos que se dan en las distintas esferas de la vida de la persona y cómo las teorías éticas pueden ayudar a iluminar lo que pasa allí.

“Al mismo tiempo, el equipo del trabajo del centro con los profesores de ética ha estado experimentando en nuevas estrategias didácticas en la enseñanza de valores, tales como el trabajo de proyectos, en el que se plantean retos éticos que se dan en distintas esferas de la vida social y frente a los cuales los estudiantes proponen soluciones. Este tipo de trabajo realizado en equipo les ayuda a desarrollar capacidades importantes como la de escuchar activamente a los otros, exponer sus propias ideas, solucionar los conflictos, entre otras”, explica el profesor Herrera.
 

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Para el profesor Wilson Herrera, la formación ética y ciudadana es una misión fundamental en cualquier institución de educación superior, es una tarea central.

En cuanto a investigación, el propósito del centro es construir unos lineamientos pedagógicos para la enseñanza de la ética en la educación superior que respondan de manera efectiva a las expectativas sociales en torno al tema, a las exigencias de política y a la especificidad cognitiva de la enseñanza de la ética, para lo cual tendrá espacios de discusión entre investigadores y profesores dedicados a la enseñanza de la ética sobre los modelos pedagógicos tanto en la educación secundaria y media como en la educación superior.

En el ámbito de la extensión, la universidad considera que tiene una responsabilidad social en la formación de valores en distintos niveles: asociaciones de profesionales, entidades públicas, empresa privada, colegios públicos y privados y ciudadanos en general.

“Finalmente, en el campo de la divulgación tenemos diferentes actividades. Una de ellas es el congreso de la enseñanza de la ética que se organiza con varias universidades del país y que ya va su séptima edición. También está la Semana de la Ética que hacemos cada año con la Decanatura del Medio Universitario y que tiene como función sensibilizar a los estudiantes sobre la importancia de los problemas éticos. Queremos formar buenos ciudadanos”, agrega el director del centro.