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Universidad Ciencia y Desarrollo

ESCUELA INTERCULTURAL DE DIPLOMACIA INDÍGENA

Semillero de investigación

El carácter intercultural de la EIDI es transversal: se desarrolla a través de la correlación entre el semillero de investigación de "Acción colectiva indígena" del Centro de Estudios Políticos e Internacionales, el seminario electivo sobre movimientos sociales y luchas políticas a cargo de la profesora Ángela Santamaría, el apoyo de la Facultad de Ciencia Política y Gobierno y del doctorado en Estudios Políticos e Internacionales de la Universidad del Rosario. El Semillero de Investigación lo componen profesores y estudiantes de disciplinas afines, así como distintos miembros de algunos pueblos indígenas de Colombia, que muestren interés en los temas relacionados con la Escuela y que quieran enfocar sus trabajos de grado, o plantear alguna otra iniciativa pedagógica o académica que tenga que ver con lo expuesto anteriormente.

Un ejemplo de este proceso de formación es el joven investigador Mauricio Fernández Castillo, quien se vinculó a la Escuela cuando cursaba quinto semestre, hoy es egresado de la Facultad de Ciencia Política y Gobierno y tiene a cargo la cátedra “a descolonizar el territorio y a reinterpretar cartografías”.

Fernández, quien participó de los proyectos en la Sierra Nevada de Santa Marta, en el Amazonas, en Puerto Inírida, Bogotá, Sesquilé y Risaralda, manifiesta que las experiencias pedagógicas y encuentros interculturales son los insumos para las investigaciones que se realizan en la universidad, las cuales se canalizan en publicaciones y cátedras.

“La Escuela es mi casa”, enfatizó; “el proceso de la Escuela es en doble vía, por un lado hay un crecimiento intelectual y profesional muy grande y, por el otro, un encuentro de uno mismo, es un confrontarse a nivel identitario con otros pueblos en cuanto a su escala de valores, a la manera de concebir el territorio y a sí mismo”, concluyó.

En cuanto al relacionamiento directo con las comunidades en territorio, el joven investigador expresó que esa es una de las características que tiene la EIDI, por tal razón la academia es vista como una herramienta para la transformación social, comprometida a nivel político, social con esos pueblos que históricamente han sido invisibilizados, de ahí que es clave que las personas del común y los estudiantes entiendan que hay un país diverso, heterogéneo, donde hay grupos sociales que demandan su derechos y mejoría en sus condiciones de vida, eso conlleva a la construcción de paz.

Otra experiencia exitosa es la de Dunen Kaneybia Muelas Izquierdo, estudiante de jurisprudencia, perteneciente al pueblo arhuaco, quien ingresó a la universidad tras aplicar a una beca. Hoy, a punto de graduarse y de ser mamá, hace parte del grupo de docentes de la Escuela y es el enlace entre la universidad y su comunidad.

Dunen narra que cuando llegó a Bogotá e ingresó a la universidad su proceso de adaptación no fue fácil, entonces convergieron intereses y fue así como a partir de las necesidades y del diálogo surgieron alianzas. En palabras de la estudiante indígena, “las necesidades partían de la comunidad y tenían que ver con la formación técnica de líderes respecto a cómo era el relacionamiento de los pueblos indígenas con el Estado, en esa medida hubo un acercamiento para formación jurídica internacional”.

Otro tema principal expuesto por Muelas, es referente a la investigación sobre reconstrucción de memoria social para lo cual se realizó una investigación en el Archivo de la Nación y como resultado se entregó un libro al pueblo arhuaco, donde los indígenas que participaron figuran como coautores del mismo.

Así mismo, manifiesta que este es un espacio académico y de investigación participativa que permite analizar cuál es la participación real de los pueblos indígenas en espacios sociales y políticos, y les ha dado la oportunidad de formarse a los estudiantes indígenas de diferentes regiones del país que participan en los diplomados.

“Ha sido una oportunidad importante, transversal en mi formación como abogada, el espacio de la Escuela me ha permitido obtener herramientas para aplicar algo que se ve tan alejado de las necesidades de mi pueblo, si bien es cierto que el curriculum que ofrece la facultad de jurisprudencia de la universidad es importante, más allá de eso la formación como estudiantes indígenas debe tener un enfoque diferencial, es decir, determinar ¿cómo vamos a aplicar eso que aparece en un curriculum tan alejado de la realidad de los pueblos indígenas, cómo lo vamos a aterrizar?”, expresó la joven investigadora.

En cuanto a las investigaciones, estas también se realizan en conjunto entre la universidad y las comunidades, como es el caso de la investigación liderada por el docente Bastien Bosa sobre la reconstrucción de la historia de la misión capuchina Sierra Nevada de Santa Marta (archivo, historia oral, memoria) y el impacto que tuvo la misión sobre la comunidad. Esta es una historia que ha moldeado la vida de las personas, desde los inicios del siglo XX. Por petición de los arhuacos, la misión se retiró de la sierra en el año1982 y, desde hace 30 años, el pueblo arhuaco ya tiene autonomía para liderar sus procesos sociales y culturales, entre los que se encuentran la educación y la salud.

Formación para el liderazgo

Desde sus inicios, en el 2007, la EIDI comenzó su programa pedagógico a través de la figura de los “Diplomados interculturales” en distintas regiones indígenas de Colombia. “Los temas son programados a partir de las necesidades en particular de la comunidad y del tipo de personas que lo van a recibir, nunca la universidad ha impuesto temáticas, por lo tanto cada diplomado es único”, aclaró el investigador Bosa.

En la Sierra Nevada de Santa Marta (SNSM) durante los cinco últimos años, han realizado cuatro diplomados con líderes y docentes del pueblo arhuaco. Más de 400 personas han egresado de las regiones de Nabusímake, capital del pueblo arhuaco, y Simonorua. En la última fase, desarrollaron la primera Escuela de Mujeres Arhuacas y dos talleres para más de 250 personas en gestión pública. De otro lado, en la región amazónica, se dictaron cinco diplomados con más de 200 personas, en alianza con la Organización Indígena de los Pueblos Amazónicos (OPIAC), la Agencia de Cooperación Alemana (GIZ) y el Colegio Fray Javier de Barcelona de Araracuara. En la actualidad, la EIDI cuenta con más de 1.200 estudiantes indígenas egresados de sus programas.

Como resultado del trabajo realizado por la EIDI, la investigadora y directora Santamaría puntualizó: “nuestro trabajo en la región ha estado enfocado en la formación para el liderazgo, la memoria colectiva y la participación política, por petición de la Escuela Amazónica de Mujeres”. Así mismo describió algunos de los proyectos adelantados:

A nivel urbano, han realizado dos diplomados con el pueblo muisca en Bosa-Bogotá, con la participación de 48 indígenas con los que se abordaron los temas sobre reconstrucción de la memoria social, herramientas jurídicas para la defensa del territorio, participación política y derechos diferenciales de los pueblos indígenas.

En la zona rural de Sesquilé el diplomado contó con más de 65 egresados, principalmente jóvenes y mujeres cabeza de familia indígenas, entre los 13 y 30 años, con el fin de empoderar a las nuevas generaciones en temas relacionados  con la reconstrucción de la memoria social, la soberanía alimentaria, la importancia sobre la recuperación y significación de los lugares del territorio, y las herramientas de acción para la consolidación como resguardo indígena.

Con el pueblo wounáan, en situación de desplazamiento, en el municipio de Madrid (Cundinamarca) adelantaron talleres de formación durante un año con más de 30 familias. A partir de dichas herramientas, de la información recogida y los materiales producidos, realizaron la reconstrucción de la historia social del pueblo indígena y la elaboración de un informe diagnóstico sobre la situación actual de derechos humanos de la comunidad, producto que fue de gran utilidad para llevar a cabo procesos de interlocución multinivel (municipal, departamental y nacional).

En la zona cafetera vienen desarrollando, desde hace dos años, cursos con aproximadamente 50 mujeres emberás chamí sobre liderazgo y derechos sexuales y reproductivos, en colaboración con el Consejo Regional Indígena de Risaralda (CRIR).

Al sur del país, en los departamentos de Nariño y Putumayo, han tenido lugar tres diplomados interculturales con los pueblos Inga, Kamentza y Pastos sobre derecho propio, liderazgo y globalización. Más de 120 líderes y lideresas se han capacitado en la EIDI.

A nivel internacional, algunos miembros de la EIDI están participando desde hace más de 3 años en el Foro Permanente de Naciones Unidas para Cuestiones Indígenas (FPCI). Una delegación compuesta por profesores y estudiantes indígenas y no-indígenas hace el seguimiento a las temáticas relacionadas con conocimientos tradicionales, mujeres indígenas y educación intercultural en los eventos paralelos y en las sesiones del Foro. Durante la participación en ese escenario constituyeron una alianza con la Universidad de Nueva York y el Centro de Liderazgo en Acción para trabajar el concepto de liderazgo colectivo en pueblos indígenas. La alianza entre la EIDI, NWY y la Confederación Indígena Tayrona (CIT) ha permitido que la organización indígena de la Sierra Nevada de Santa Marta haya posicionado en su agenda la diplomacia indígena. Igualmente, están trabajando desde la investigación-acción-participativa con el Barefoot College en la región de Rajastán en la India, y en la Guajira Colombiana, en la documentación de procesos de educación popular para mujeres indígenas.