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Alejandro
Ondo
Escuela de Medicina y
Ciencias de la Salud
Le doy a mis estudiantes siempre lo mejor de mí, con todas las bondades y defectos que eso implica".

Cuéntenos, ¿quién es Alejandro Ondo?

Nacido en Bogotá, de padre de Guinea Ecuatorial y madre colombiana, es biólogo de la Universidad Nacional de Colombia, doctor en Ciencias Químicas con énfasis en Bioquímica de la misma universidad, y doctor en Ciencias de la Vida y de la Salud con Énfasis en Biología Celular y Molecular de la Universidad de Niza en Francia.

La docencia y la academia siempre han estado en mi vida desde muy joven.
Bloque dos

¿Qué significa para usted ser profesor de la Universidad del Rosario?

Al día siguiente de sustentar mi tesis doctoral presenté mi entrevista laboral aquí en el Rosario e ingresé a trabajar un mes después de recibir mi título de doctorado. Para mí ser profesor es una relación entre vocación e historia, porque mis papás son profesores; mi papá fue docente universitario mucho tiempo y mi mamá, profesora de preescolar, actualmente, ambos están retirados.

Me eduqué en un ambiente en el que se valoraba mucho el aprendizaje y el conocimiento, eso motivó en mí una vocación hacia la docencia, de alguna forma mi relación con mi familia fue bastante intelectual. Viví mucho tiempo en mi infancia con mis abuelos, y mi abuelo, tenía una biblioteca enorme y allí me la pasaba leyendo.

La docencia y la academia siempre han estado en mi vida desde muy joven. Entrar a la Universidad del Rosario fue una oportunidad muy bonita. Siempre estuve becado a lo largo de mis procesos formativos, desde el colegio hasta el doctorado, lo que me permitió incluso hacer parte de mi doctorado en Francia; y aunque tenía posibilidades de quedarme allá con un contrato postdoctoral, siempre sentí que mi trayectoria y mi historia familiar, eran el principal motivante para volver y retribuir de alguna manera al país todo lo que había recibido durante mi formación. Vi en la convocatoria de la Universidad del Rosario, esa posibilidad de retribuir un poco de lo que me había sido dado.

Otro factor importante es que uno de los directores de mi tesis doctoral, Clara Spinel, tuvo su primera experiencia docente en el Rosario, y cuando le conté que había posibilidad de convertirme en profesor rosarista, se emocionó, fue algo muy bonito.


Durante mis clases trato de guiar a los estudiantes por el camino, haciéndoles preguntas, lo que lleva a que algunos digan que siempre les contesto con más preguntas (risas).


Alejandro Ondo

¿Cómo ha sido su experiencia como docente en el Rosario?
 

Siento que tuve la fortuna de llegar al grupo de la Unidad de Bioquímica, que estaba en dos momentos muy interesantes; el primero es que estaba haciendo importantes cambios en sus líneas de investigación, cambios que no fueron fáciles; eso significó llegar a proponer cosas, desde mi poca experiencia, y a construir acuerdos y proyectos con los demás miembros del grupo casi que desde cero, camino que no ha sido sencillo pero que poco a poco ha dado sus frutos. El segundo, es que era una unidad cuyo trabajo docente estaba centrado en la investigación y aplicación de metodologías de aprendizaje centradas en el estudiante.

Todo esto implicó para mi formación como docente una experiencia supremamente enriquecedora, he creado una visión más centrada en mi responsabilidad como docente de ayudar al estudiante, en ayudarle a conseguir las metas y tratar de ser muy creativo en el tipo de docencia que estoy desarrollando, ha sido en realidad una experiencia muy bonita.

Durante mis clases trato de guiar a los estudiantes por el camino, haciéndoles preguntas, lo que lleva a que algunos digan que siempre les contesto con más preguntas (risas). Siento que trato de ser muy consiente de quién está en mi salón de clases y de esta manera, definir cuál es el mejor camino que puedo seguir para que logre sus objetivos.

Esa metodología me ha dejado varias anécdotas, una de ellas fue junto a la tutora par de una de las asignaturas, hicimos el ejercicio de montar un escape room para evaluar el proceso de aprendizaje mediante la aplicación del conocimiento casi que en tiempo real, fue algo muy complejo de montar, y muy bonito de aplicar. Pienso que eso define mi docencia: estar observando y estar buscando nuevas formas de que mis estudiantes puedan llegar a dónde sé que pueden hacerlo, incluso ir más allá.


Pienso que eso define mi docencia: estar observando y estar buscando nuevas formas de que mis estudiantes puedan llegar a dónde sé que pueden hacerlo, incluso ir más allá.


¿Cuáles son los logros que considera relevantes en su vida académica?

Tal vez lo más bonito para mí es que varios de mis estudiantes o ya graduados, se refieren a mí como una especie de apoyo o mentor, es decir que hay algo más allá que conocimientos para compartir. De hecho, una de las experiencias más enriquecedoras que he vivido aquí en el Rosario fue poder hacer el curso de Transformative Teachers en el Centro Dalai Lama, eso me permitió tomar conciencia e identificar herramientas para lograr eso que a mí me motiva.

Siento que actualmente, en pleno siglo XXI, uno, como docente, ya no es solo un transmisor de conocimiento. En ese proceso de cuestionamiento de qué es ser docente, he llegado a la conclusión de que soy más un motivador, lo que hago es transmitir experiencias, y así lograr que mis estudiantes vean mi camino como una forma posible de hacer las cosas, y así construyan la suya.

Algo que adoro de mi trabajo en el Rosario es mi semillero de investigación, actualmente Semillero de Investigación en Bioquímica, Cáncer y Radiobiología, en el que estudiantes de Biología y Medicina trabajan en proyectos de investigación que construimos juntos, y en varias oportunidades, hemos conseguido que nos financien los fondos de investigación de la Universidad del Rosario, e incluso de otras instituciones; siento que lo más enriquecedor del grupo es que es un espacio de aprendizaje lleno de valores, basado en el respeto y la confianza, son relaciones que se hacen muy profundas y enriquecedoras.

¿Cuál es su aporte a la universidad y a los estudiantes?

Siento y quiero creer que todo lo hago con el amor que tengo disponible. Ellos saben que siempre tengo tiempo para escucharlos y atender a sus preguntas; sé que eso es valioso, y así lo hago con todo aquello que me encargan dentro de la universidad. Le doy a mis estudiantes siempre lo mejor de mí, con todas las bondades y defectos que eso implica.

A la universidad le brindo lo mismo, me considero un poco institucionalista, es decir, me siento orgulloso de pertenecer a esta institución; particularmente a una con tantos años de historia y tradición, es algo que te va a trascender por mucho tiempo. Por eso pienso y siento que dedico mi trabajo a construir cosas, procesos y situaciones que vayan más allá de mí mismo, que dejen un legado que otros puedan aprovechar.


Mi maestro de Aikido me dijo “no se trata de cuánto sabes, se trata del amor con el que transmites lo que sabes, mucho o poco”.


¿Qué lo inspira a enseñar?


Tengo varias inspiraciones, una de ellas son mis padres, porque los vi trabajar y vi lo más bonito y lo más duro de la docencia, esa es la primera. Después podría hablar de mi práctica de Aikido, un arte marcial japonés, desde 1999 aproximadamente.

Creo que una de mis grandes inspiraciones en la docencia ha sido mi maestro de Aikido, Germán Santamaría. Su forma de enseñar, de transmitir y sobre todo de construir relaciones con otras personas; lo más bonito que me ha mostrado ese camino fue cuando empecé a enseñar el arte marcial, mi maestro me dijo “no se trata de cuánto sabes, se trata del amor con el que transmites lo que sabes, mucho o poco”.

Finalmente, mis directores de tesis; la profesora Clara Spinel y Thierry Pourcher en Francia. De la profesora Spinel aprendí que uno como docente tiene todo el derecho a decir no sé, pero la responsabilidad de buscar, o ayudar a buscar, la respuesta a esa pregunta. De Thierry aprendí que la mejor forma de enseñarle a un estudiante es saber quién es, conectarse, preguntarse quién es como persona y sobre todo a quién le estás enseñando.

Alejandro Ondo Méndez
Correo: alejandro.ondo@urosario.edu.co

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