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Política

19 de febrero 2018

¿Qué necesita el nuevo POT de Bogotá?

¿Qué necesita el nuevo POT de Bogotá?
Cada doce años Bogotá debe construir un nuevo Plan de Ordenamiento Territorial –POT-, es decir un instrumento técnico y normativo que busca ordenar el suelo urbano y rural para consolidar un modelo de ciudad en el largo plazo, y que pretende orientar y priorizar las inversiones en temas de transporte, servicios, espacios comerciales y ambientales.

La alcaldía actual es la encargada que desarrollar el nuevo POT que estará vigente hasta el 2030. Para analizar los principales puntos que se deben contemplar para esta planeación, Nova et Vetera entrevistó a Lorena Guerrero Arias, profesional en Gestión y Desarrollo Urbanos e internacionalista de la Universidad del Rosario y estudiante de maestría en Estudios de Planificación Regional y Urbana en la universidad London School of Economics and Political Science.
 
¿Qué problemáticas son urgentes de resolver en temas ambientales?

Entre los principales retos que enfrenta la actual Administración se encuentran, el aumento de la huella ecológica, la desarticulación y degradación del ciclo ecológico de la ciudad, la degradación de ecosistemas en el proceso de crecimiento de los bordes urbanos, y la escasa inversión en materia de consolidación de la Estructura Ambiental Distrital.

Ahora bien, el aspecto que tal vez requiere la mayor atención y priorización en la actual revisión del POT es el espacio público, específicamente, la necesidad por integrar el espacio público y promover espacios de apropiación del mismo. Es fundamental pasar de la simple observación y zonificación de los elementos de este sistema, a su integración con la vida urbana.

En el POT vigente se han generado dinámicas de desequilibrio en los procesos de apropiación de elementos ambientales ubicados en las áreas ya urbanizadas de la ciudad, siendo el caso de reservas forestales, humedales, corredores ambientales asociados a cuerpos de agua, etc., por lo cual resulta menester que la Estructura Ambiental Distrital sea concebida como parte integral del espacio público.

Lo que vemos entonces, es un claro problema de integración, donde el POT vigente no ha logrado integrar de forma efectiva los elementos ambientales con los construidos en ninguna de las escalas sobre las cuales se adoptaron decisiones territoriales. De manera similar, no ha sido posible integrar efectivamente elementos como andenes, alamedas, plazas y puentes peatonales del sistema de movilidad, o los corredores ambientales y humedales del sistema ambiental.

Finalmente, los espacios públicos en los centros poblados rurales son escasos, aislados, así como precariamente dotados, por lo cual resulta menester que la actual revisión del POT tome decisiones relevantes en materia de espacio público en el ámbito rural, siendo allí donde se encuentra tal vez el mayor vacío de ordenamiento territorial frente a este sistema.
 
¿La creación del metro realmente beneficiará tiempos de desplazamiento y cobertura del transporte público?

La construcción del metro sí tiene el potencial de resolver los problemas de movilidad de la ciudad en el mediano plazo, y debe estar acompañada de estrategias robustas para mejorar la eficiencia del actual Sistema Integrado de Transporte Público.

A este respecto, el nuevo POT debe responder efectivamente a temas críticos del sistema de movilidad, entre los que se encuentran la falta de articulación entre distintos modos de circulación (ciclorutas y peatonales); y la carencia de una programación consistente de inversiones y esquemas de financiación que puedan catalizar un sistema de movilidad integral a corto, mediano y largo plazo.

Finalmente, el proyecto Metro no sólo responderá a las necesidades de movilidad de la ciudad, sino que también motivará la recuperación de grandes sectores centrales, y permitirá la articulación de esfuerzos para conformar nuevos espacios urbanos de alta calidad que resulten accesibles, apropiables, sostenibles e incluyentes.
 
¿Se podrían crear medidas que ayuden a mejorar la seguridad?

Sí es posible crear medidas que ayude a mejorar la seguridad en la ciudad. Es necesario volver a los principios de Jane Jacobs sobre la calidad de vida urbana y la humanización de la ciudad. Mientras más gente esté en las calles y en los espacios públicos, más seguros serán estos lugares. Los “ojos en la calle” actúan como un tipo de vigilancia informal y nos enseñan que las dinámicas que en estos espacios se dan, también están influenciadas por elementos de diseño de los mismos.

Los principios de Jacobs nos llevan devuelta a la defensa y patrocinio de elementos como las manzanas pequeñas, las calles transitadas, la mezcla de usos, la densidad equilibrada, la protección del patrimonio arquitectónico y urbano, la prioridad de los peatones, y las identidades barriales o el cuidado diseño del espacio público.

Finalmente, si bien la seguridad se relaciona más con un tema de gestión, la actual Revisión del POT puede contribuir desde el ámbito territorial dejando las bases estratégicas correspondientes que permitan, a través de otros instrumentos, implementar proyectos de construcción de espacios públicos, iluminación de calles comerciales, amplios espacios peatonales, contacto entre construcciones (edificios) y calles, y de reconstrucción de la vida de barrio alrededores de las calles.
 
¿Existen casos de otras ciudades que hayan implementado un plan exitoso que pueda replicarse en Bogotá?

Existen múltiples casos exitosos de ordenamiento territorial alrededor del mundo, sin embargo, cada ciudad es distinta, tiene su propio contexto, sus propios activos, y sus propios retos, por lo cual, resulta imposible y perjudicial replicar al 100% otro plan. Lo que se hace es tomar elementos valiosos de cada caso que enriquezcan la concepción y los análisis territoriales para Bogotá.

Madrid, por ejemplo, presenta una estructura formal y conceptual semejante a la nuestra. México DF ha presentado estrategias positivas para abordar paradigmas contemporáneos como la inclusión, la diversidad y la gestión del tiempo para poblaciones vulnerables. Buenos Aires es muy fuerte a la hora de identificar proyectos inclusivos de vivienda social y de impulsar áreas de oportunidad como el proyecto de Puerto Madero.

Como vemos, cada ciudad tiene aspectos potenciales a resaltar que sirven de base a la hora de tomar decisiones en materia territorial, nuestro trabajo es evaluar su aplicabilidad y pertinencia en el contexto específico sobre el cual tales decisiones se deben tomar.
 

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