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Política

19 de febrero 2018

Los que no participan pierden

Los que no participan pierden
Cristian David Laverde
Redacción Nova et Vetera

 
El próximo 11 de marzo el país elegirá a los 102 senadores y 166 representantes departamentales, quienes componen al Congreso que legislará al país durante los próximos cuatro años. Sumado a esto, los colombianos están citados el próximo 27 de mayo a elegir al presidente que se posesionará el siete de agosto, en conmemoración de la batalla de Boyacá.
 
Pese a la importancia de la participación ciudadana en estas elecciones, existe un sinnúmero de variables que ponen en evidencia el ausentismo en los sufragios que en comparación con las elecciones locales como las de alcalde, consejos y gobernadores es mayor. Yann Basset, director del Observatorio de Procesos Electorales del Rosario, expone al respecto que: “la importancia tiene mucho que ver con la relación directa entre los votos y lo que resulta del sistema político”.
 
Una muestra clara de ello es que las políticas públicas son el reflejo de los intereses de quienes sí votan; en consecuencia, la gente que no vota no se ve representada. De acuerdo a un estudio realizado por el Observatorio mesa por mesa, pues el método de encuesta no garantiza resultados objetivos, arrojó que: “la abstención está particularmente presente en los jóvenes de los sectores más populares del ámbito urbano, porque sus intereses no se ven representados, eso traduce en el hecho de que los problemas que tienen no se perciban con importancia y no sean tratados en los programas de gobierno, como políticas de empleos para los jóvenes. Los que no participan, terminan perdiendo, aunque no se den cuenta” enfatiza Basset.
 
“Se suele decir que hay una abstención muy fuerte en Colombia y es cierto” menciona, pero aclara que hay matices propios del contexto. “Comparar con otros países es muy difícil, porque en otras naciones el voto es obligatorio y ahí ya no hay nada que comparar; sumado a factores técnicos como la inscripción de las cedulas, tal es el caso de Colombia, en el que a partir de la entrega del documento de identificación ya se está incluido en el censo electoral, es decir que las cifras no son comparables, porque como todos estamos censados, la tasa crece artificialmente”.
 
Recomienda entonces comparar con prudencia, porque depende del tipo de elección, particularmente las elecciones locales tienen una alta participación en comparación con las nacionales, caso contrario a otros países. Frente a esto agrega: “parte de lo que explica esto es la cantidad de municipios, por lo tanto, el ciudadano encuentra proximidad y cercanía, lo que le hace sentir una representación más real; en consecuencia, los alcaldes terminan siendo más populares que un presidente o un senador”.

La respuesta entonces no es el voto obligatorio, pues aunque considera que ha sido un elemento que desde los años treinta y cuarenta en Latinoamérica ha venido incorporando a la ciudadanía a la vida política, como un elemento de progreso y que eventualmente es una herramienta para luchar contra la corrupción, presenta variados inconvenientes; principalmente logísticos, porque hay serias dudas de que la capacidad de cobertura sea total, sumado incluso a temas de seguridad, porque no sería lógico obligar a ciertas poblaciones a votar, pero no haberles garantizado las condiciones para hacerlo durante tanto tiempo.
 

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