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05 de noviembre 2019

Un paseo por la Argentina política y futbolera

Un paseo por la Argentina política y futbolera
Fabio Huérfano
Estudiante de Periodismo y Opinión Pública


Cuando me enteré de que la universidad iba a hacer una misión académica en Argentina, jamás pensé que pudiera ser una experiencia tan enriquecedora, que me permitiera conocer una parte de la cultura argentina y, además, poder estudiarla desde el periodismo. A pesar de que el país es rico en paisajes, folclor y diversidad gastronómica, algo que como extranjero logró cautivarme en estas dos semanas fue la pasión por el fútbol y la política: dos pilares fundamentales para el ciudadano promedio que, aunque no lo parezca, están relacionados.  
Los argentinos, especialmente los bonaerenses, son algo particulares respecto a los demás latinoamericanos. Una de las primeras percepciones que tuve fue la influencia europea que tienen, que se nota en los rasgos físicos de las personas y en la arquitectura y la forma en que está organizada la ciudad. Las calles no se parecen al imaginario de urbe latina y caótica que tienen ciudades como Bogotá. Los también llamados ‘porteños’, quieren bastante su ciudad y la cuidan realmente como propia, lo cual contribuye a que sea un destino muy agradable y turístico de Argentina. Además, la mayoría de las personas que conocí, son apasionadas por la política y el fútbol, temas del diario vivir de los argentinos en épocas de elecciones y de superclásico.

Por estas épocas, su arquitectura semi europea y sus amplias calles se inundaban de dos cosas: camisetas de Boca Juniors y River Plate. El superclásico se iba a jugar esta semana y aquí se definía quien pasaba a la final de la Copa Libertadores. A diferencia de Colombia, el ambiente en Argentina es muy distinto cuando se juega un partido de esta magnitud, el país se paraliza. Uno de mis amigos, hincha de River, me decía: “Vos no sabés lo que es esto acá, vas por la calle y cruzas miradas con los de Boca y sabés que el ambiente está tenso, vos no vas a pelear, pero en el fondo querés ganarle y gritárselo”. Es algo que realmente se toman en serio y que afecta su vida cotidiana, el resultado del partido les amarga o alegra la semana. Acá y en muchas partes del país, los clásicos se ven en familia y amigos, pero tienen que ser del mismo equipo, porque se pueden generar peleas.

Dio la casualidad de que unos días después del partido, los argentinos debían ir a votar por quien sería su próximo presidente. Además de las camisetas de Boca y River, la ciudad estaba llena de afiches de los candidatos. Los más notorios eran los de Mauricio Macri y Alberto Fernández, quienes tenían vallas y publicidad por toda la ciudad. La puja política entre los ciudadanos causaba igual o mayor tensión que el fútbol, aunque había más candidatos, las discusiones eran entre Macristas y Kirchneristas. Estos últimos son los votantes de Alberto Fernández, quien tiene el respaldo de Cristina Kirchner y su familia, por lo que así se refiere a sus votantes.

Lo que más me asombró de estas dos cosas: fútbol y política, es la manera en la que se asemejan. Más allá de la victoria de Fernández o el pase a la final de River, en una clase de la misión académica a la cual asistí en la Universidad Católica Argentina (UCA), pude apreciar varias cosas que reflejan esta cohesión entre el deporte y el tema político. Por ejemplo, que Mauricio Macri fue presidente de Boca Juniors y años después gobernador de Buenos Aires y presidente de Argentina, o que River Plate después de perder un partido fue sacado de sus terrenos y migró para el barrio Núñez, donde terminó convirtiéndose en el equipo de la aristocracia porteña. Asimismo, también hay casos como el Argentinos Juniors, un equipo que fue fundado por anarquistas, socialistas y rebeldes, razón por la cual su escudo rojo; o el de Independiente (rojo) y Racing (Azul), que son rivales de patio (sus estadios los separan unas cuantas calles), y sus colores simbolizan políticamente a la izquierda y el conservatismo, respectivamente. En Argentina, muchos clubes de futbol y sus colores tienen tintes políticos.

Este país está lleno de estos casos que me permitieron ver lo lindo y enriquecedor que puede ser Argentina. Son un sinfín de cosas que quedan por explorar, no solo a nivel político y deportivo, sino en temas de gastronomía, dinámicas culturales y muchas otras cosas que se podrían contar pero que jamás terminaría. La invitación es a que aprovechen este tipo de oportunidades que ofrece la universidad, todas las opciones de intercambio, así sean de cursos cortos, pues son experiencias extraordinarias que como estudiantes no debemos dejar pasar.

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